"Volví para sentir que era capaz de soltarme en el vacío, de caer para ser -al fin- libre. Aunque se trate de una libertad inútil, aunque sea para ser libre sólo en el instante que dure la caída."Después de veinte años una mujer vuelve a la Argentina, de donde partió escapando de una desgracia. Pero la que regresa es otra: no luce igual, su voz es diferente. Ni siquiera lleva el mismo nombre.
¿La reconocerán quienes la conocieron entonces? ¿La reconocerá él?Mary Lohan, Marilé Lauría o María Elena Pujol --la que es, la que fue, la que había sido alguna vez-- vuelve al suburbio de Buenos Aires donde formó una familia y vivió hasta que decidió huir. Aún no termina de entender por qué aceptó regresar al pasado que se había propuesto olvidar para siempre. Pero a medida que lo comprenda, entre encuentros esperados y revelaciones inesperadas, entenderá también que a veces la vida no es ni destino ni casualidad: tal vez su regreso no sea otra cosa que una suerte pequeña.Claudia Piñeiro sorprende y cautiva con esta novela aguda y conmovedora donde la realidad y la intimidad tejen la cerrada urdimbre en que el lector queda atrapado una vez más."Hitchcock es una mujer que vive en Buenos Aires".Antonio D'Orrico, Corriere della Sera
Este libro reúne las seis obras de teatro escritas por Claudia Piñeiro, tres comedias y tres dramas. Seis historias de gente común en situaciones que pueden mover a la risa o al espanto.
Una mujer reclama una heladera nueva porque la suya se quemó por una bajada de tensión, pero su apellido se escribe con la letra ñ y las computadoras de la empresa no la reconocen como la propietaria; los hijos de una anciana con Parkinson se pelean para ver quién va a cuidarla; un hombre es asesinado unos días antes de casarse y en su velorio se descubren unas cuantas verdades; una madre y su hija dialogan sobre el genocidio armenio en paralelo al genocidio de la última dictadura en la Argentina; un joven vuelve al pueblo que abandonó años atrás para reencontrarse con su historia; el robo a una escribanía deja a la escribana y a su empleado atados uno junto al otro, en un diálogo incómodo.
Harta de la intolerancia, de que el mundo esté «manejado con los pies» y de que no haya manera de que los humanos nos pongamos de acuerdo, y convencida de que ella es tan ciudadana como la que más, Mafalda despliega lo mejor de sí misma en el análisis crítico de la realidad política y social que la circunda.