Once relatos que muerden escritos por las voces más aclamadas de la literatura japonesa contemporánea. Incluye un relato inédito del Premio Nobel Kenzaburō Ōe.
Desde Ryūnosuke Akutagawa, maestro indiscutible del relato breve, al premio nobel Kenzaburo Ōe, desde un iconoclasta como Yasutaka Tsutsui a las novísimas voces de Yukiko Motoya y Yoko Tawada, dos autoras que han revolucionado el panorama literario nipón, y muchos otros autores nos ofrecen su visión incisiva y mordiente sobre la sociedad, la política, el sexo o la muerte. Agárrense a las páginas de los relatos para hacer parapente y disfruten de un descenso tan vertiginoso como sublimador cuya única tragedia tendrá lugar a la hora de cerrar el libro. ¡Guau!
¿Puede una obra teatral cambiar la vida de quienes la representan? ¿Puede el arte transformarnos?
«Landero es uno de los mejores novelistas españoles.» José-Carlos Mainer, Babelia (El País)
«Un pedazo de escritor que crece y crece, cuando creíamos que era ya suficientemente grande.» J.M. Pozuelo Yvancos, Abc Cultural
«Si hay un valor seguro en la actualidad literaria española es la prosa, son las historias, de este escritor extraordinario.» Fernando Aramburu
«Landero sigue en racha. … Uno de los narradores más contundentes, ricos, profundos y reconocidos en español.» Jesús Ruiz Mantilla, El País Semanal
«Si me pidieran candidatos españoles al Nobel no dudaría en declamar el primero: Luis Landero.» José Antonio Vidal Castaño, Levante
«Landero es uno de los grandes escritores de este mundo.» Manuel Vilas
Ganadora del Fence Modern Prize y del Believer Book Award, la despiadada novela de debut de la autora del fenómeno Mi año de descanso y relajación: «Todo un viaje» (The Times)
**LIBRO DE LA SEMANA POR ABRIL**
UNO DE LOS LIBROS MÁS ESPERADOS DE 2024 POR LA VANGUARDIA
«Posiblemente la autora estadounidense más interesante de su época». -The New York Times
Salem, Massachusetts, 1851: McGlue, marinero rudo, tramposo y canalla, nos habla desde la bodega mugrienta del barco en la que está retenido, en un estado de embriaguez intermitente que vuelve la realidad ambigua. Divaga entre recuerdos borrosos y teje una fina línea entre la niebla del alcohol y las trampas de la memoria. Es posible que haya matado a un hombre, y que ese hombre fuera su mejor amigo. Ahora, solo quiere un trago para acallar las aterradoras sombras que acompañan a su indeseada sobriedad.
A medio camino entre un cuento de piratas y un western, la primera novela que escribió Ottessa Moshfegh huele a vómito, sangre, pólvora, whisky, sal, sudor y madera vieja, y demuestra que desde el principio supo ser nihilista y superlativa.