Además de haber publicado cuentos, novelas, poemas y ensayos, Gilbert Keith Chesterton también escribió teatro. Lo hizo a instancias de su buen amigo George Bernard Shaw, quien, después de insistirle mucho, logró convencerlo de que tenía algo que aportar al teatro inglés. En este volumen de Teatro completo se reúnen las únicas cuatro obras teatrales que Chesterton escribió: Magia (1913), El juicio del Dr. Johnson (1927), La sorpresa (1932), y el sainete navideño El pavo y el pavor (1930). En todas ellas se desarrollan de formas inesperadas algunas de las características fundamentales de su obra, como son su estilo paradójico, su antitradicionalismo acérrimo, su liberalismo radical y su capacidad de asombro. Sin duda, ningún género mejor que el del teatro para encarnar el espíritu de un autor que creía que tanto más contradictorias son las cosas cuanto más nos acercamos a la verdad. «Necesario, divertido, estimulante, a ratos perturbador y a ratos una pura majadería, este libro no solo completa el rompecabezas literario que representa G. K. Chesterton, sino que abruma con chispazos e ideas que atañen a la más inmediata actualidad política y religiosa. Increíble incluso para ser Chesterton». Jordi Gracia
Sumérgete en la lectura de este clásico de la literatura y disfruta al mismo tiempo de las exquisitas ilustraciones del pequeño teatro de papel.
La historia de amor más famosa y trágica de todos los tiempos en una edición elegante y original, en la que los protagonistas salen de las páginas del libro y cobran vida en un pequeño teatro con las principales escenas de la historia.
Sumérgete en la lectura de este clásico de la literatura y disfruta al mismo tiempo de las exquisitas ilustraciones del pequeño teatro de papel.
Los protagonistas de la obra maestra de Jane Austen, en una edición elegante y original, salen de las páginas del libro y cobran vida en los dibujos de un pequeño teatro que alberga las principales escenas de la historia ambientada en la campiña inglesa de finales del siglo XVIII.
«Nadie pondrá en duda que soy un padre afectuoso con todos los hijos de mi imaginación, y que ningún otro progenitor puede querer a su familia con tanta ternura. Pero, como muchos padres afectuosos, tengo un hijo favorito en el fondo de mi corazón. Y su nombre es David Copperfield.»
Este reconocimiento de Dickens en el prólogo a la edición de 1867 de la novela tiene el valor de venir de su propio «padre». Pero, desde su publicación por entregas entre 1849 y 1850, David Copperfield no ha dejado más que una estela de admiración, alegría y gratitud. Para Swinburne era «una obra maestra suprema». Henry James recordaba que de niño se escondía debajo de una mesa para oír a su madre leer las entregas en voz alta. Dostoievski la leyó en su prisión en Siberia. Tólstoi la consideraba el mayor hallazgo de Dickens, y el capítulo de la tempestad, el patrón por el que debería juzgarse toda obra de ficción. Fue la novela favorita de Sigmund Freud. Kafka la imitó en Amerika, y Joyce la parodió en el Ulises. Para Cesare Pavese, en estas «páginas inolvidables cada uno de nosotros (no se me ocurre elogio mayor) vuelve a encontrar su propia experiencia secreta».
Esta antología, la más completa sobre la ciencia ficción española del siglo XIX, consta de veinticinco textos de autores de la talla de Galdós o Clarín pero también en ella descubriremos textos de Dolores Gómez de Cádiz, Juan Bravo Murillo, Magdalena de Santiago-Fuentes, José Echegaray y un largo etcétera que revelan la fascinación por los viajes al espacio, el futuro, los nuevos descubrimientos científicos y las posibilidades de una transformación radical de la sociedad. Galdós imaginó la economía española en el año 3000, Clarín la vida después de un apocalipsis y Fabra la sociedad de Marte. Este libro supondrá para muchos el descubrimiento en nuestro país de una literatura que se alejó del realismo, el naturalismo y el folletín con que usualmente asociamos el siglo XIX. En los años en que triunfaban internacionalmente Julio Verne y H. G. Wells y se sentaban las bases para la ciencia ficción tal y como la conocemos, los escritores españoles también se sintieron impelidos a pensar el mundo más allá de lo cotidiano e imaginar lo que el progreso y la tecnología podrían deparar. Un interrogante tan actual ahora como hace 150 años.
En 1577, obedeciendo el mandato de su confesor Jerónimo Gracián, Teresa de Jesús escribe su obra cumbre: Moradas. Inspirándose en su experiencia personal, ella va describiendo en este «tratado» las etapas y vicisitudes por las que atraviesa cualquier persona que es atraída por Dios a un encuentro real y transformador con Él. La frescura de su lenguaje, la fuerza de los símbolos que emplea para darse a entender y la constante referencia a sus propias vivencias convierten Moradas en una apasionante «Guía de viaje»: con ella nos adentramos en el misterio y la maravilla que supone entrar en relación con el Dios que habita en lo íntimo de nuestro ser.