Una novela sobre los errores que traen un acierto, sobre las crisis de pareja, las despedidas, los reencuentros y el valor de la familia.
Anna ya no puede más. Habiéndose convertido en madre tan joven, la vida no le da un descanso, pero tampoco emoción. Al menos hasta que, por un error, la carta que era para su amiga termina en el buzón de Yago, un chico misterioso que no debería leerla… y, sin embargo, lo hace.
Y responde.
Lo que comienza como una simple equivocación se convierte en una conexión inesperada. Las palabras de Yago despiertan algo en Anna, una chispa que la impulsa a redescubrirse a sí misma y a su familia.
«Amantes son los cuerpos que sonríen antes de comer, que miran a los ojos antes de besar. Su pulsión está orientada al encuentro intersubjetivo, y por ello existe en la dimensión de lo ético. Lo cuerpos amantes desean derrocar el sistema heterosexual racializante y patriarcal porque desean borrar en la mirada de la otra el fantasma de una violencia vivida antes del encuentro entre los cuerpos amantes. Los cuerpos amantes, sujetos de este libro, anhelan la alegría de aquellas a quienes aman y se frustran con la herencia de un mundo simbólico que agrede y limita su capacidad de atención. Porque sonríen antes de comer y miran a los ojos antes de besar, no desean la mascarada de la otra, no encuentran descanso en la alegría ensayada y complaciente del género, ansían el encuentro a través de una esperanza de comunicación más veraz. Porque su pulsión existe en la dimensión ética, porque se practica en lo intersubjetivo, los cuerpos amantes, sobre todo, desearán haber amado bien».
Bryden y Sam lo tienen todo: carreras profesionales brillantes, un apartamento en un edificio exclusivo, buenos amigos y una hija a la que adoran. La vida perfecta para la pareja perfecta.
Hasta el día en que Sam recibe una llamada en su despacho porque Bryden no ha recogido a su hija de la guardería. Al llegar a casa con la niña, encuentra el coche de su mujer en el garaje. En el apartamento, el portátil de Bryden está abierto sobre la mesa, su móvil al lado, las llaves en su sitio habitual en la entrada.
Pero Bryden no aparece por ninguna parte. Es como si se hubiera evaporado.
¿Cómo puede haber desaparecido de su propia casa? ¿Ha salido siquiera del edificio?
A cada minuto que pasa —y a medida que las preguntas se acumulan entre quienes la conocían— el pasado de Bryden y Sam parece un poco menos perfecto, su edificio menos seguro, sus amigos, vecinos y familiares no tan fiables...
Fotógrafa y escritora, Babitz encarnó en su juventud una mezcla única entre la California más liberada y la élite cultural del momento. Jim Morrison le dedicó una canción, se dejó fotografiar jugando al ajedrez desnuda con Marcel Duchamp, presentó a Dalí y Frank Zappa, y contó entre sus amantes a Harrison Ford, Ed Ruscha o Steve Martin.
Babitz define sus memorias como «novela confesional», pero lo que aquí nos regala es más parecido a pasear con ella mientras la ciudad se rinde a su pedigrí provocador. Con un humor afilado, nos cuenta su vida como una amiga que ha tomado unas copas de más. Vemos a los jóvenes de L.A. a través de los ojos de una Eve adolescente tumbada en Venice Beach, compartimos viajes de LSD regados con champán en el Chateau Marmont en compañía de futuras estrellas del rock y nos enamoramos de esta bonne vivante capaz de dedicar un capítulo a los mejores tacos de la ciudad.
El otro Hollywood es el universo de una chica que adoraba las fiestas tanto como los libros de Henry James, Colette o Virginia Woolf. Es el paraíso de una joven que se entregó a la provocación y el ensueño de una ciudad que fue su razón de ser. Es, por encima de todo, la historia de una mujer que, en esa sociedad hipnótica y volátil, entendió las ventajas que comportaba mantenerse fiel a sí misma.
Skye lleva años en busca de la historia perfecta, pero esta parece no llegar nunca. Una trama tras otra, es incapaz de poner punto final a ninguna de sus novelas. Y cuando la inspiración la abandona, lo único que le queda es Books & Mac, la librería en la que trabaja junto a Gavin, su misterioso y atractivo jefe, el mismo que no le da ni la hora.
Pero Edimburgo tiene una magia especial y, una vez al año, se viste de flores y fuego para celebrar Beltane. En esa noche, los límites de lo real y lo imposible se desvanecen, y la ciudad le concederá una última oportunidad para reconciliarse con su sueño: una pluma con la que dar vida a sus historias y un año para conseguirlo.
Entonces Skye descubrirá que aquello que más deseamos a menudo tiene un alto precio, sobre todo cuando aparezca Jack para poner su vida patas arriba con su sonrisa atrevida y un carisma arrollador.
Dicen que los cuentos de hadas no existen. Pero en las historias, como en el amor, todo es cuestión de magia.
Con la misma fuerza narrativa de La Malnacida, Beatrice Salvioni nos transporta a la Italia fascista y nos hace mirar el mundo con los ojos de dos muchachas atormentadas y rebeldes, inseparables, a las que la historia desea mantener separadas.
Estamos en Monza en abril de 1940, y Francesca lleva cuatro años sin noticias de Maddalena. Su amiga está encerrada en un manicomio y nunca ha respondido a las cartas que le ha enviado. ¿Estará resentida? La vida de Francesca también se ha visto alterada: ha huido de casa para vivir con Noè Tresoldi, lo que ha provocado un escándalo. Su madre la acusa de ser una degenerada, una malacarne .
Cuando Maddalena regresa al pueblo, aparenta ser la muchacha valiente de siempre, pero resulta claro que las cosas ya no son iguales. Al tiempo que intenta averiguar qué ocurrió en el manicomio, mientras las dos amigas tratan de redefinir los límites y el alcance de su amistad, el país entra en plena guerra, el hambre y el miedo no paran de apretar y Francesca y Maddalena han de enfrentarse a complicadas decisiones. ¿De parte de qué bando se pondrán