La Jerarquía aún me llama Vis Telimus. Aún me aclaman como Catenicus. Aún creen que saben quién soy. Pero, con todo lo que ha pasado, con lo que temo que está a punto de ocurrir, no estoy seguro de que importe.
Ya no soy solo uno. Gané el Iudicium y lo perdí todo. Y ahora el antiguo artefacto que aguardaba más allá del Laberinto me ha copiado en tres mundos diferentes: Obiteum, Luceum y Res. Una versión de mí mismo en cada uno; tres cuerpos distintos, tres vidas distintas. Debo esconderme, luchar, conspirar. Debo entrenar, confiar, mentir. Debo matar, sanar, ponerme a prueba a mí mismo una vez, y otra, y otra…
Soy amado. Soy odiado. Estoy completamente solo. Por encima de cualquier otra cosa, necesito encontrar respuestas antes de que sea demasiado tarde. Para comprender la naturaleza de lo que me ha pasado, el porqué.
Necesito encontrar un modo de detener el cataclismo que se avecina, porque, si todo lo que he descubierto hasta ahora es verdad, puede que yo sea el único capaz de conseguirlo.
La vida en el peligroso barrio de la Espina es una batalla constante para Arvelle y sus hermanos pequeños. Hasta que un vampiro llega a la puerta de su casa y cambia sus vidas para siempre.
Arvelle se ve obligada a cerrar un pacto mágico, uno que le exige hacer algo imposible: matar al emperador, un antiguo vampiro creado por el dios Umbros. Pero antes deberá participar en la Criba, una competición en la arena en la que solo los más rápidos, fuertes y letales sobreviven el tiempo suficiente como para formar parte de la Guardia de élite del emperador.
Con la vida de sus hermanos pendiendo de un hilo, Arvelle no tiene más remedio que aliarse con dos vampiros imprevisibles: el hombre que una vez le rompió el corazón… y el sádico hijo del emperador, Rorrik. Este último tiene la clave para entender los poderes que Arvelle está desarrollando, unas habilidades que, de llegar a oídos del emperador, podrían costarle la vida.
Para sobrevivir a la arena y completar su misión, Arvelle debe desentrañar una conspiración que cambiará todo lo que creía saber sobre sí misma y sobre los dos vampiros ligados a su destino.
Bajo la mirada cómplice de la Luna, «las damas de la noche» abandonan sus fríos sepulcros, sus estériles aposentos de la nada y su cuerpo incorrupto, mortalmente bello y subyugante, se yergue en la Vida y se instala de nuevo en la Naturaleza... «La mujer Vampiro» subsiste gracias a la fuerza de los que todavía no han muerto, una fuerza que absorbe a través de su sangre, pues la sangre es vida. Debe chupar el aliento de aquellos que viven o no podrá respirar. Debe beber su sangre o morirá de hambre... Vaga en la noche, alimentándose incesantemente de los vivos, reclutando nuevos miembros con que engrosar las horrendas filas de su estirpe maldita.
En esta antología se recogen los mejores relatos sobre mujeres vampiro que se han escrito a lo largo del tiempo. Desde "Carmilla" de Sheridan Le Fanu hasta "Roja como la sangre" de Tanith Lee, pasando por Stephen King, Francis Marion Crawford y la época dorada de Weird Tales.
Un viaje a las sangrientas criptas del terror primigenio en brazos de unas damas nada complacientes...
tras el éxito de la trilogía 'La saga de los Fosyte' y de la continuación de esta, 'Una comedia moderna', John Galworthy publicó una tercera, que cierra el ciclo de lo que se denomina «Las crónicas de los Forsyte». Las tres novelas que componen Fin de capítulo se desarrollan en la década de 1930. Esta tercera trilogía narra las vidas y amores de los Cherrell, familia política de los Forsyte y miembro de la aristocracia rural. Durante siglos, los Cherrell han salido de su casa solariega de Condaford Grange para servir al Estado como soldados, clérigos y administradores, pero los años treinta, con la amenaza de una nueva guerra en Europa, llena de incertidumbre un mundo de valores morales que evolucionan de modo vertiginoso, espoleados por el desempleo. Galsworthy realiza una magnífica descripción de cómo los cambios políticos afectan al individuo y a la sociedad.
Publicado originalmente en 1915, Antología de Spoon River es un gran fresco de la vida en un pueblo del Medio Oeste norteamericano que se convierte, por obra y gracia de la palabra poetica, en emblema de los deseos y las pasiones, los miedos y las angustias, las aspiraciones y las renuncias, los triunfos y las derrotas vitales de todos y cada uno de nosotros. Los 244 personajes que desfilan por sus páginas nos hablan desde la tumba y pronuncian su propio epitafio. Al hacerlo, nos dan un fragmento de vida que se entreteje con todos los demás para urdir la gran epopeya norteamericana del siglo veinte. Esta edición bilingüe de Antología de Spoon River, que presentamos en la soberbia traducción de Eduardo Moga, no es solo un libro clásico, sino tambien un libro vivo, crónica palpitante de la interioridad humana. Y sus personajes son una representación fidedigna de los caracteres del mundo, habitantes de un rincón de los Estados Unidos, pero moradores posibles de cualquier nación, de cualquier paisaje.
Tirana memoria relata la historia de Haydée, escrita de su puño y letra en el diario que teje y desteje mientras espera a que su marido, Pericles Aragón, salga de la cárcel, y a que su hijo Clemen escape del país. Allí confluyen lo personal y lo político, la atmósfera de creciente violencia y la angustia de la protagonista, inseparables del trauma de la dictadura.
Desmoronamiento retoma a Clemen Aragón en el momento de sus nupcias con Teti, la única hija de un matrimonio hondureño de clase alta, los Mira Brossa, que harán todo lo posible para frustrar la unión. Un retrato demoledor de dos estirpes enfrentadas, espejo de las entonces conflictivas relaciones entre Honduras y El Salvador.
En La sirvienta y el luchador acompañamos a María Elena, la sirvienta de los Aragón, con la que Clemen tuvo un enredo. Ante la desaparición de uno de los descendientes de la familia, en los inicios de la guerra civil, María Elena se enfrasca en su búsqueda, junto a El Vikingo, un exluchador convertido en torturador que tiempo atrás fue su pretendiente.