Los Brazales de Duelo son las mentes de metal que antaño poseyó el lord Legislador. Casi nadie cree en su existencia, pero un investigador kandra regresa a Elendel con evidencias y una imagen que conmociona a Waxillium Landra: una fotografía de su hermana Telsin apresada por su tío, el líder de una siniestra organización conocida como el Grupo.
Wax viaja al sur para investigar acompañado de Wayne, Marasi y MeLaan. Allí descubren que el Grupo ha encontrado los restos de un misterioso barco y tiene prisionero a un superviviente enmascarado. ¿Podrán Wax y los suyos localizar los Brazales antes de que caigan en manos equivocadas?
El 18 de marzo llega una nueva entrega de La Comedia humana. Este volumen contiene las tres novelas que conforman Las ilusiones perdidas, perteneciente a las Escenas de la vida de provincia. Los dos poetas, Un gran hombre de provincias en París y Ève y David, conforman una de las obras cumbre de su autor.
En busca del tiempo perdido, el joven narrador sigue persiguiendo, sin encontrarla, su «vocación invisible» de escritor: «Le resulta a usted más entretenido no hacer nada», le dice su amigo Saint-Loup. Aunque va acumulando nuevas decepciones, lo encontramos más templado, algo menos introspectivo. Su gran iniciación es ahora en la antiquísima aristocracia del Faubourg Saint-Germain, un mundo tan jerarquizado y con tantas capas que moverse por ellas exige la pericia de un malabarista: el temor a no estar a la altura en una cena, las rivalidades y deseos de emulación entre familias y salones, los ingenios y los desprecios componen un cuadro de ansiedad social que despierta tanta admiración como burla. Vuelven a aparecer los temas del amor como «creación ficticia» y de las ambiguas conexiones entre sensibilidad y memoria, pero esta vez en un marco histórico determinado por el furor antisemita que produjo el caso Dreyfus. Gracias a él muchos advenedizos pertenecientes a «la Liga de la Patria Francesa y no sé qué más» consiguen colarse en los altos estamentos, «como si una opinión política fuera una calificación social»; y por culpa de él se pelean entre sí los mayordomos de distintas casas, que tienen una forma de pensar tan compleja como la de sus señores. El temible cronista de sociedad que siempre fue Proust despliega aquí la herencia balzaquiana en todo su esplendor e impregna incluso la representación compasiva de la intimidad y el dolor.
Reunir los cuentos de Franz Kafka (1883-1924) significa ofrecer en un solo volumen toda la ficción breve del autor, tanto la publicada en vida como todos los relatos dispersos que fueron publicados de manera póstuma, incluyendo La transformación, Un médico rural o Descripción de una lucha, su primer cuento escrito. Kafka es una de una de las mentes más singulares del siglo xx y una de las «formas de estar en la literatura» que más han influido en generaciones posteriores. Incluso, como hay quien se atreve a aventurar, en sus precursores. Así de original y de importante es el universo literario de Kafka. La nueva traducción de Alberto Gordo, tomada como un verdadero reto, logra aunar originalidad y naturalidad, un equilibrio entre la sutil tirantez del estilo kafkiano y la fluidez debida a una traducción actual. Kafka ha de sonar a Kafka, porque ningún otro escritor había sonado ni suena como él, y ahí radica parte de su encanto.
Este volumen recoge por primera vez en español toda la obra poetica de Saint-John Perse (1887-1975), premio Nobel de Literatura en 1960 y uno de los hitos de la lírica del siglo XX. Desde su temprano Elogios hasta Pájaros, escrito en diálogo con el pintor Georges Braque, pasando por Anábasis y los poemas del exilio -Lluvias, Nieves, Poema a la Extranjera, Vientos, Mares-, la obra de Perse es una vasta crónica de nuestro tiempo, asolado por los vientos del cambio y la discordia. La mirada espaciosa de Perse se busca simultáneamente en el reflejo poliedrico de las cosas, las huellas del tiempo y las profecías de la imaginación. Poeta esencialmente lírico, su dicción trasmuta en poesía todo lo abarcable por la aventura humana del saber, desde el origen del fuego a los grandes y terribles hallazgos de la tecnica moderna. Y su alianza de lo sencillo y lo noble otorga una insólita coherencia a su discurso: ni verso ni prosa, poesía respirable, en la que alienta una visión totalizadora de la existencia, un conocimiento erudito del mundo guiado por la intuición poetica. Aquel que quiera saber lo que realmente ocurrió en la primera mitad del siglo XX deberá acudir, más que al dudoso testimonio de los periódicos, a unas cuantas obras poeticas. Una de ellas es la de Saint-John Perse.
La Ilíada fue compuesta en verso. Fue concebida para ser recitada, y utiliza por tanto el hexámetro dactílico, un tipo de verso de seis pies en el que se alternan las sílabas largas y breves de un modo que confiere a la recitación un ritmo característico, ideal para ser acompañado con música: el inicio de una ininterrumpida tradición que ha dado lugar a los cantares de gesta, a los romances de ciego y al rap.
Pero han pasado tres mil años. Es tal la distancia temporal, tanta la diferencia de los referentes culturales entre el público que asistía entonces a la recitación y el lector actual de los textos homéricos, que es vano pretender reproducir, siquiera con una mínima aproximación, el efecto que la Ilíada pudo producir en las fechas cercanas a su creación.