Peñas arriba, publicada a principios de 1895, alcanzó un éxito inmediato por su capacidad de captar las dimensiones simbólicas de un paisaje, el de la montaña cántabra, que aparece contrapuesto a la vida sofisticada y mendaz de la urbe. En el frívolo y mundano Marcelo y en la relación que establece con su tío, el ejemplar don Celso, se cifra ese camino de regreso a lo natural.
En su edición para la Biblioteca Clásica, Laureano Bonet sitúa el "realismo regionalista" de Pereda en su contexto estético e ideológico (tradicionalista y antiliberal), ubica la novela en unas coordenadas europeas más amplias y le insufla, además, una mirada renovadora, de orden antropológico, que la aproxima a angustias de nuestro propio tiempo.
Para el establecimiento del texto se ha escrutado detalladamente el difícil proceso de redacción de la novela -interrumpida por el suicidio del hijo-, cuyo autógrafo se conserva, y se han tenido en cuenta la primera edición y la que se incluyó en las Obras completas del autor.
La Araucana es un poema épico que narra la guerra de los españoles contra los indios araucanos durante la conquista de Chile, en el siglo XVI. Alonso de Ercilla presenció los hechos que más tarde relatará, en verso, y con una clara intención literaria. El poema se publicó en tres volúmenes a su regreso a España y desde entonces no ha dejado de leerse.
El camino de la vida sólo vio la luz en ruso en 1911, unos meses después de que Lev Tolstói falleciera en la estación ferroviaria de Astápovo. El libro, que había permanecido inédito en español, como un tesoro escondido, es la culminación de la obra moral del escritor y la expresión más completa de su pensamiento religioso: un destilado de máximas legadas por los sabios de todos los tiempos y de todas las tradiciones del mundo que le inspiraron sus propias reglas para el perfeccionamiento interior. Cada uno de los treinta y un capítulos que integran este volumen—uno por cada día del mes—conforman un singularísimo breviario espiritual destinado a «llevar una vida de bien» y contribuir así a la realización de una aspiración tan antigua como irrenunciable: la convivencia pacífica entre los individuos y los pueblos.
En este estuche presentamos las principales obras de cada una de las Hermanas Brontë así como el libro de Poemas individuales que publicaron de manera conjunta. Las hermanas Brontë nacieron en la sociedad inglesa del siglo XIX, en donde el papel de la mujer estaba muy delimitado; se dedicaron a la literatura en contra de las normas y conductas de la época, una actividad vetada por aquel entonces a las mujeres. Charlotte, Emily y Anne se adelantaron a su tiempo e iniciaron una lucha que sería ganada años después. La primera publicación de las hermanas fue un libro de poemas escrito de manera conjunta y con los pseudónimos de Currer, Ellis y Acton Bell. Al año siguiente, en 1847, las tres escribieron de forma independiente sus novelas más célebres: Charlotte, «Jane Eyre»; Emily, «Cumbres borrascosas» y Anne, «Agnes Grey».
El caballero de Olmedo, la obra maestra de Lope de Vega, en la cuidada edición de Francisco Rico. Un referente del teatro del Siglo de Oro.
Este volumen presenta la que posiblemente sea la obra maestra de Lope de Vega como dramaturgo, y sin duda, la que más ha pulsado nuestra sensibilidad contemporánea: El caballero de Olmedo. Inspirada en una cancioncilla popular, la tragicomedia presenta un enredo sentimental que adquiere desde el principio tintes fatídicos y a la postre sobrenaturales, subrayados por imágenes simbólicas generadoras de una profunda melancolía y pesar.
La obra se ofrece en la mítica edición de Francisco Rico, puesta al día por el filólogo y académico en sus últimos años. Esta edición quiere, así, constituirse en el homenaje de la Biblioteca clásica de la RAE al que fuera su fundador y director cuando se cumple un año de su desaparición.
Con Jerusalén liberada, Torquato Tasso se propuso escribir un poema épico a la altura de la Ilíada y la Eneida, pero no inspirado en la mitología, sino en un hecho histórico: la conquista cristiana de Jerusalén durante la Primera Cruzada. El sitio de la ciudad ofrecía el marco para la restauración de la epopeya clásica, pero la imaginación poética le infundió su pathos, porque Tasso jamás renunció a la voluntad de asombrar al lector ni a la convicción de que el verso era el medio para lograrlo. Mezclando verdad y ficción, armas y amores, fábula y tragedia, creó una epopeya moral sublime, reflexiva y melancólica, y no sólo cantó la gloria de los vencedores, sino que puso la poesía al servicio de los vencidos. Publicada en 1 5 8 1, la obra no tardó en convertirse en una de las más leídas y apreciadas de Europa, e inspiró a generaciones de pintores, músicos y escritores: de Tintoretto a Delacroix, de Monteverdi y Händel a Dvořák, y de Milton y Rousseau a Goethe y Byron, todos sucumbieron a los encantos de esta extraordinaria gesta que los melódicos versos de José María Micó logran verter al español con precisión y desenvoltura.