Con este libro se suma a la Biblioteca Saramago una obra decisiva en la trayectoria creativa del Premio Nobel Portugués, ya que Levantado del suelo reveló su plena madurez narrativa. En el Portugal rural, magistralmente plasmado en la historia de una familia del Alentejo desde 1910 hasta 1979, incluyendo la Revolución de los Claveles, asistimos a un cuadro de ignorancia, pobreza y sumisión, descrito con amargura punzante, que nos lleva desde los levantamientos y ocupaciones de fincas de comienzos del siglo XX hasta la esperanza, finalmente pasajera para los personajes, en la revolución de abril.Saramago, en perfecta posesión de sus medios, extrae del lenguaje campesino recuerdo estilísticos muy nobles, y muestra el estilo consolidado y brillante, el espléndido humor a trechos y la singular aptitud para la reconstrucción de ambientes que lo sitúan entre los principales narradores del presente.
Chernóbil, 1986. «Cierra las ventanillas y acuéstate. Hay un incendio en la central. Vendré pronto.» Esto fue lo último que un joven bombero dijo a su esposa antes de acudir al lugar de la explosión. No regresó. Y en cierto modo, ya no volvió a verle, pues en el hospital su marido dejó de ser su marido. Todavía hoy ella se pregunta si su historia trata sobre el amor o la muerte. Voces de Chernóbil
está planteado como si fuera una tragedia griega, con coros y unos héroes marcados por un destino fatal, cuyas voces fueron silenciadas durante muchos años por una polis representada aquí por la antigua URSS. Pero, a diferencia de una tragedia griega, no hubo posibilidad de catarsis.
«Alexievich describe de manera muy elocuente la incompetencia, el heroísmo y el dolor: mediante los monólogos de sus entrevistados crea una historia que el lector, por muy distante que esté de los acontecimientos, será capaz de palpar.»
The Daily Telegraph
Los Diarios (I -18-10-1939 a 31-07-1949- y II -12-08-1956 a 16-06-1958) de José Lezama Lima, junto a Cartas a Eloísa y otra correspondencia, constituyen los fragmentos más íntimos de su escritura. En ambos se aprecian las dos grandes pasiones del habanero universal: la amistad y el insaciable apetito por la cultura, no para acumular sino como apropiación estimulante para sus muchas y laberínticas ideaciones.
Nada le es ajeno: lo inmediato ni lo lejano. Transcurren por las páginas de los Diarios las anotaciones y relumbrones que, más tarde, se transfigurarían en la encarnadura de su obra poética, ensayística y narrativa. Alerta, Lezama anota el aguijón, la semilla, el mimbre que su mano transforma.
María Zambrano supo ver en Lezama la “Araña que rodea a la tierra y teje desde dentro la tela que contiene y envuelve el caos […] araña que extraía de su propia sustancia el hilo inasible, la intangible memoria que reproduce en los aires el laberinto que hace permisible habitar el lugar justo del guardián de los ínferos mirándolos sin desafío con la necesaria fijeza.”