Como sucede siempre, cuando mi padre me contaba esas historias yo no le hacía mucho caso y ahora me arrepiento de ello. Mi padre murió pronto y sus recuerdos quedaron en ese limbo de la memoria en el que se desvanecen las vidas de los que nos precedieron y a los que no escuchamos cuando estaban vivos. Luego nos arrepentimos de ello y, como yo ahora, tratamos de reconstruir sus pequeñas historias con los retazos de lo que se quedó en el aire y aún alcanzamos a recordar.
En honor de su padre y de sus compañeros, pero también por recorrer un territorio, el que atraviesa la espina dorsal de la península ibérica, que sintetiza como muy pocos su esencia, el autor ha repetido su viaje y lo ha hecho en los mismos meses del año en los que lo hicieron ellos para intentar sentir lo que ellos sintieron siquiera sea referido al clima. Por el camino se encontró con personajes que mantienen vivo el recuerdo de aquel invierno terrible, el peor del siglo XX, y de una primavera y un verano calurosos junto al mar, y con algunas de las historias que su padre le contó y que los paisajes conservan aun flotando como una pátina sobre ellos, «pues la historia permanece en los lugares en los que sucedió como las palabras sobre la memoria».
Érase una vez una joven pareja que se enamoró perdidamente pese a pertenecer a familias rivales. Probablemente conoces la historia y como acabó (pista: mal, fatal), pero en realidad no es así como termina: Romeo y Julieta viven felices y comen perdices… y también son mis padres.
Me llamo Rose y soy la mayor de sus siete hijos, con énfasis en «mayor», porque con veinte años ya me consideran una solterona. Pero ¿quién puede pensar en matrimonio cuando te has criado entre apasionadas declaraciones de amor, versos recitados a la luz de la luna y besuqueos constantes? ¡Es agotador!
Hasta ahora he logrado esquivar el altar presentando a mis pretendientes a prometidas más adecuadas, pero parece que no conseguiré deshacerme del viudo duque Stephano, cuyas anteriores esposas (tres, para ser exactos) han tenido «finales desafortunados». Sin embargo, la noche de nuestro baile de compromiso, mi futuro marido aparece con una daga clavada en el pecho. Media Verona tiene motivos para asesinarle, pero cuando todos a su alrededor comienzan a desaparecer, morir o volverse locos, sé que debo encontrar al culpable antes de que me encuentre a mí.
En medio de la promoción de su primera novela, El consentimiento, que provocó un seísmo social y literario, Vanessa Springora recibe una llamada de la policía para que acuda a identificar el cuerpo sin vida de su padre, un hombre fabulador y misántropo que había terminado por convertirse en un extraño para ella. Pero al vaciar su casa, algo llama su atención: dos fotos antiguas de su abuelo paterno en las que exhibe la esvástica. Un descubrimiento que echa por tierra la versión del querido abuelo checo, Josef, reclutado a la fuerza por el ejército nazi, desertor en Francia, colaborador de los estadounidenses durante la liberación y «refugiado privilegiado» como disidente del régimen comunista.
Comienza así una obsesiva búsqueda para saber quién era en realidad ese hombre que le dio su apellido y cómo pudo o no «consentir» la barbarie. A lo largo de dos años, Vanessa rastreará documentos familiares, archivos checos, alemanes y franceses, y se reunirá con testigos para tratar de recomponer un itinerario verosímil. Pero siempre faltan piezas.
En Japón, los gatos son símbolo de buena suerte y cuenta la leyenda que, si eres amable con ellos, algún día te devolverán el favor. Y si además das con el gato adecuado, puede que este te invite a una misteriosa cafetería bajo la luna de Kioto.
Satomi está entregada a su trabajo en Tokio, pero cuando su novio le insinúa que va a proponerle matrimonio en Nochebuena, se siente dividida entre la carrera que ama y una vida más tranquila en el campo junto a él.
Koyuki ha estado comportándose como una buena hija desde que su padre falleciera en un accidente el día de Navidad. Pero ahora que su madre se ha vuelto a casar, no le resulta fácil sentirse parte de su nueva familia.
Junko vive en una pequeña ciudad con su marido y su hija pequeña, Ayu. Cuando su padre enferma, ella regresa a casa con Ayu a cuestas, y allí, en una cafetería mágica, aprenderá algo sorprendente que le cambiará la vida.
Las tres mujeres se encuentran en una encrucijada, pero, con la ayuda de unos felinos extraordinarios, tal vez por fin tengan el valor de buscar lo que verdaderamente desean.
«Dos años de tareas dominicales que prueban mi nula disposición a santificar las fiestas... Al releer estos artículos seguidos, me parece que he opinado demasiado». Estas palabras sirven de introducción a un Javier Marías insólito, cotidiano, atento a lo que ocurre a su alrededor y que atraviesa todos los estados de ánimo imaginables: lo vemos evocativo e indignado, a menudo pertido y bromista, pero también atribulado por la saña española que aún tiñe nuestro tiempo; melancólico, risueño, grave, irónico, compasivo o desengañado, siempre logra contagiarnos y no nos deja indiferentes con su Mano de sombra.
Amigos que se encuentran y se alejan. Familias que se abrazan tras años de silencio. Relaciones que terminan sin ruido. Personas que se cruzan durante un tiempo y siguen su camino. Reencuentros, despedidas, vínculos que duran instantes pero dejan huella. Un bucle infinito de finales y comienzos, de pérdidas que abren la puerta a lo nuevo. Una reflexión íntima y luminosa sobre nuestra existencia, sobre los lazos que nos unen y los pequeños milagros que ocurren a diario. Porque la vida, como la marea, se renueva en cada ola. Un homenaje a Japón, sus paisajes, sus gentes y a su cultura y forma de vida. 34 historias sobre el inexorable paso del tiempo para leer y releer una y otra vez.