Unas memorias conmovedoras sobre la enfermedad y la muerte a través de la experiencia personal de la periodista y escritora Joan Didion.
Este libro memorable ha cautivado a millones de lectores en todo el mundo. En él, la escritora Joan Didion, una de las autoras norteamericanas más reputadas de finales del siglo XX, narra con una fascinante distancia emocional la muerte repentina de su marido, el también escritor John Gregory Dunne. Este libro tan breve como intenso es, por consiguiente, una reflexión sobre el duelo y la crónica de una supervivencia. El año del pensamiento mágico obtuvo el National Book Award en 2005.
Reseñas:
«Llena de detalles y de una deslumbrante honestidad [...], un retrato indeleble de la pérdida y el luto.»
Michiko Kakutani, The New York Times
«Un acto consumado de valentía literaria, una escritora reconocida por su claridad que nos permite entrar en su mente mientras esta se nubla por el luto.»
Lev Grossman, Time
«Un libro que, repitiendo el tópico, se lee "como una novela" y cuya tensión sale de las entrañas de un ser herido pero dotado con una excepcional capacidad analítica y expresiva.»
El Cultural
«En una cultura donde la elaboración de los sentimientos [...] ha sido rescindida por una prohibición directa a través de la vergüenza o por el "deber ético del goce" [...], el libro de Didion duplica el valor del testimonio y de la invitación que lanza a un mundo de bobos emocionales técnicamente competentes.»
El Mundo
«El libro es un intento de trascender el estupor y sinsentido en que nos deja sumidos el dolor cuando experimentamos la muerte de alguien muy cercano.»
Eduardo Lago, Babelia, El País
La banalización de las artes y la literatura, el triunfo del periodismo amarillista y la frivolidad de la política son síntomas de un mal mayor que aqueja a la sociedad contemporánea: la idea temeraria de convertir en bien supremo nuestra natural propensión a divertirnos. En el pasado, la cultura fue una especie de conciencia que impedía dar la espalda a la realidad. Ahora, actúa como mecanismo de distracción y entretenimiento. La figura del intelectual, que estructuró todo el siglo XX, hoy ha desaparecido del debate público. Aunque algunos firmen manifiestos o participen en polémicas, lo cierto es que su repercusión en la sociedad es mínima. Conscientes de esta situación, muchos han optado por el discreto silencio. Como buen espíritu incómodo, Vargas Llosa nos entrega una durísima radiografía de nuestro tiempo y nuestra cultura.
Edmundo Dantés, un joven marinero que siempre ha llevado una vida tranquila, solo desea casarse con la hermosa Mercedes. Pero sus planes se malogran cuando su mejor amigo, Fernando, le traiciona vilmente para conquistar a su prometida. Edmundo vivirá una larga pesadilla de trece años mientras cumple una condena injusta en la siniestra prisión del castillo de If. Obsesionado por su inesperado destino, dejará de lado sus convicciones para urdir la venganza perfecta.
Crimen y castigo (1866) es seguramente la obra más lograda de Fiódor Dostoyevski (1821-1881). En esta parábola de transgresión y expiación, las elucubraciones de su protagonista Rodion Raskolnikov -nihilista descarriado por las teorías utilitaristas procedentes de Occidente- en torno al derecho de los hombres extraordinarios a utilizar el asesinato como medio para alcanzar fines superiores confieren al relato su carga ideológica. Sin embargo, los argumentos doctrinales encaminados a justificar la muerte de una vieja prestamista se combinan de forma inextricable con el estudio psicológico del criminal, cuyo forcejeo y desgarro íntimos confieren a la novela sus excepcionales complejidad y hondura.
En todo cuanto tiene que ver con "El Egoísta" perderíamos el hilo de la narración si no recordáramos que se trata de una comedia, no de una tragedia, y que es precisamente el espíritu cómico lo que permite a George Meredith reproducir, sin el riesgo inherente a una exposición histórica que pretende ser fiel a los hechos, «las estructuras elementales del parentesco» de las que depende toda la trama de la novela. Que el espíritu cómico, sin embargo, representara solo a medias las intenciones del autor, como Meredith le había confesado a Stevenson al terminar de escribir la novela, sugiere que la otra mitad suponía, al menos, una amenaza latente en la narración.
Richard Friedenthal, editor y gran amigo de Stefan Zweig, reunió, en“El legado de Europa”, aquellos ensayos en que el escritor austríaco rinde homenaje a los artistas que supieron expresar la esencia de la conciencia común europea. Tras la fragmentación de esa patria compartida que fue Europa, Zweig la reconstruyó en el único mundo que le era posible, el del espíritu. En esta reconstrucción le ayudaron aquellos autores que fueron sus compañeros de viaje: Montaigne, Chateaubriand, Wassermann, Rilke, Roth... Artistas y amigos que, a modo de herencia, nos lega para inmortalizarlos en el tiempo, para que permanezcan imperecederamenteen nuestra conciencia.