Los sueños de Judith Peñalver se truncaron el día en que se desplomó en pleno Campeonato de España de gimnasia artística. Un desvanecimiento, provocado por una afección cardíaca, que la llevó a necesitar un nuevo corazón.
El trasplante fue un éxito, aunque ya no podía entrenar. Todo iba bien… hasta que llegaron las pesadillas, recurrentes, angustiosas. Y, aunque no quiera admitirlo, tan vívidas que parecen premoniciones o recuerdos de una vida que no es la suya: la penumbra, los aleteos desesperados, un pájaro enjaulado, música desconocida, una figura en sombras que la abraza en contra de su voluntad, el árbol de ramas amenazantes y raíces salientes, el terraplén, la caída… y una muñeca.
Hyakunin Isshu es el nombre que comúnmente recibe una antología poética japonesa en la que se recogen cien poemas de cien poetas diferentes, seleccionados y ordenados de acuerdo con el criterio de su autor. Han surgido muchas obras de este tipo en distintas épocas, pero la más antigua y famosa de todas es la presente, traducida aquí al castellano y en versión bilingüe: Ogura Hyakunin Isshu, de Fujiwara no Sadaie (Kioto, 1162-1241). Compuesta por encargo del tutor legal de su hijo con el fin de decorar las puertas correderas de su residencia en el monte Ogura, este erudito se atribuiría gracias a ella uno de los mayores clásicos de la poesía de Japón, y la más fiel representación de la cultura del buen gusto del siglo XIII, siguiendo una cronología de casi seiscientos años de historia, hasta alcanzar su propio período, en el que participa incluyendo su poema en la colección. Hombres y mujeres de todos los estratos sociales, desde emperadores, hasta damas de la corte y monjes, conviven en este entramado rico y variado, cantando a coro como « los inmortales de la poesía waka»; tejiendo un tapiz de las cuatro estaciones, del amor, del desamor, de los viajes, y de otros quehaceres; marcando un ritmo magistral y memorable, fruto del inestimable intento de lograr por aquel entonces que cien melodías sonasen como una.
Después de pasar diez años recluido en un templo en las montañas, Juzo, un mortífero ninja, recibe la orden de realizar un último trabajo: asesinar al hombre más poderoso del país, el shogun Toyotomi Hideyoshi. Para lograrlo deberá infiltrarse en la inexpugnable fortaleza que Hideyoshi acaba de construirse: el castillo de Fushimi. A su regreso a Kyoto, la capital del imperio, reunirá de nuevo a sus antiguos compañeros, supervivientes de la masacre de Iga que como él están viviendo ocultos, para que lo ayuden en su misión. Comienza así una inolvidable novela épica que gustará tanto a los aficionados a la historia como a los fans de las novelas de aventuras."
Como y recuerdo, recuerdo y como». Con ese mantra como guía, Benito Taibo regresa a los sabores, olores y texturas que han marcado su vida. En este segundo tomo de Cuchara y memoria, que abarca de la langosta al zapato, el autor continúa hurgando en su historia personal y en la memoria colectiva para revivir aquellas comidas que le han provocado asombro, nostalgia, risas y, también, más de una decepción memorable. Aquí no hay reglas ni jueces: cada quien tiene su forma de «agarrar el taco». Y lo importante, insiste, no es solo recordar, sino divertirse en el camino. Este libro es una invitación a leer con hambre y a compartir el viaje de un autor que escribe con honestidad, humor y un enorme amor por la comida.
Japón 1603. Tras su victoria en la batalla de Sekigahara, Tokugawa Ieyasu es nombrado shogun por el emperador. Su mandato será un periodo de agitación política lleno de intrigas, rivalidad y traiciones, pero logrará instaurar una paz que durará más de doscientos años. Los samuráis, todavía valorados por su destreza en el manejo de la espada, ocupan una posición social superior a la de los campesinos y comerciantes. Sin batallas en las que combatir, sin embargo, estos guerreros profesionales luchan por preservar su honor y el sentido de su existencia. En este contexto, los ocasionales lances con la espada, motivados por las conspiraciones y las enemistades, contrastan con sus esfuerzos por incorporarse a la vida cotidiana y a su entorno familiar. Fujisawa nos presenta en este libro una cultura lejana para nosotros, pero plena de vida y con personajes con los que los lectores actuales se sentirán identificados gracias a una recreación detallada y realista del mundo feudal japonés. De manera evocadora, con emoción y ternura, esta deliciosa selección de relatos nos abren una puerta a la vida en el Japón del período Edo.
Con este libro, Gabriel García Márquez se descubrió a sí mismo como un narrador. Sin embargo, la intención primera era escribir un reportaje sobre un hombre, Luis Alejandro Velasco, que estuvo diez días a la deriva en una balsa mecida por el mar Caribe. El futuro Nobel de Literatura y entonces joven reportero que era García Márquez escuchó el relato de los hechos de boca de su protagonista y los transformó, tal vez sin pretenderlo, en un prodigioso ejercicio literario, una narración escueta y vigorosa donde late el pulso de un gran escritor. La publicación por entregas del reportaje en El Espectador de Bogotá supuso un alboroto político considerable -se revelaba la existencia de contrabando ilegal en un buque de la Armada colombiana, lo que costó la vida de siete marineros y el naufragio, más afortunado, de Velasco- y el exilio para su autor.