La presente edición reúne la poesía de Stefan Zweig cuya autoría no admite dudas. Se incluyen las dos colecciones independientes que publicó en vida: Cuerdas de plata y Las coronas tempranas. Zweig reunió lo mejor de su poesía en Nuevos viajes, que incluía poemas nuevos, inéditos o publicados en revistas y que también hemos incluido en nuestra edición, elaborada a partir de la preparada por Richard Friedenthal.
Como tantos otros compañeros de generación, Stefan Zweig vivió atrapado entre dos mundos: la pacífica Viena del cambio de siglo —destilación de sucesivas décadas de ilustración y humanismo— y la Europa destrozada por las dos guerras mundiales, el fanatismo nacionalista y la intolerancia. El escritor plasmó este contraste funesto en sus célebres memorias El mundo de ayer, cúspide de una obra dedicada a la narrativa, con un evidente sabor decimonónico, y al infatigable impulso de divulgar la obra y las vidas de grandes personalidades.
Pero si en su narrativa y en las memorias reflejó la atmósfera y el ambiente del mundo perdido de su juventud, fue en la poesía donde concentró sus primeros años creativos, derivando luego en la traducción de clásicos franceses. Los dos libros que se publican en este volumen, escritos a lo largo de cinco años, suponen un ejercicio literario notable, en la estela de la poesía publicada por Rilke y Stefan George en el periodo encantador que va del final del Romanticismo al arranque de las vanguardias, pero con la particularidad de haber preservado la atmósfera y el espíritu de aquellos años, todavía intocados por la guerra.
Ya convertido en uno de los más destacados referentes del modernismo hispánico, el joven Juan Ramón compuso una ingente cantidad de textos en prosa que irá reservando en sus archivos. La aparición de Platero y yo en 1914 da buena cuenta de la calidad de estas prosas, escritas en su mayor parte durante su retiro en Moguer entre 1906 y 1912, pero no será este gran libro un logro único ni aislado. Nacen en paralelo dos extensos poemarios que titulará Baladas para despues y Odas libres, conjunto este último que más tarde sumará a Odas castas bajo el generico epígrafe Odas.
Vaso Roto mira a Italia para ampliar su serie de antologías de poesía contemporánea escrita por mujeres: las Sombras. Esta nueva antología, la novena del proyecto Sombras, es una muestra de la vitalidad y la riqueza de la poesía italiana contemporánea. Una poesía que da voz al silencio, a los vacíos, a los márgenes: que no tiene certezas sino destellos, y utiliza tanto el idioma nacional como los dialectos o hablas regionales , tan poco conocidos fuera de Italia, pero tan relevantes para lograr un cuadro menos aproximativo de la cultura de este país, hecho de tantos otros.
En un mundo saturado de discursos, donde los límites de lo virtual no son precisos, cunde la sensación de que la realidad se nos escapa, nos falta, y los días parecen discurrir en el seno de su carencia: el deseo de realidad es energía que aspira a poner la vida en tensión. Este volumen, Deseo de realidad, que reúne la obra poética de Miguel Casado desde 1986, recoge un proceso guiado por ese impulso, y también por un sentimiento de la lengua que trata de alcanzar —en un ver que es a la vez un pensar—lo concreto, lo particular, lo que está ahí. Los poemas de Miguel Casado fluyen como una conversación solitaria, persiguiendo en ese trance un sentido nuevo tan personal como político, un núcleo existencial. La palabra directa, las formas abiertas, el verso libre y el diverso montaje de cada uno de los libros (de la secuencia narrativa a la exploración del azar, del monólogo digresivo al mosaico sin estructura) componen, siempre en movimiento, una voz poética singular. Trazada con lentitud, al ritmo de su lógica interna, la poesía de Miguel Casado ofrece un mundo inconfundible, de una escritura firme y sin concesiones.
Extraña y remota hasta para los propios australianos, Kimberley es una región imponente por su salvaje naturaleza, y también una geografía radical que convoca azar, peligro o asombro; un escenario distópico para la saga Mad Max filmada en sus paisajes. Nos dice su autor que atravesarla ha de parecerse a la extraordinaria experiencia que hubieron de tener los seres humanos cada vez que, hace miles de años, daban sus primeros pasos en lo que fue la expansión migratoria de África. También es un territorio espiritual, sobrenatural. En él los antepasados de su población aborigen crearon un sofisticado universo simbólico para interpretar su mundo. El Ensueño habla de seres míticos que, con sus actos, sus canciones y su deambular esencial crearon vida en la tierra. Huellas y marcas que aún son visibles para ellos y que los europeos llamaron Huellas del Ensueño o Trazos de la canción, como hizo Bruce Chatwin; mientras que sus habitantes lo denominan Pisadas de los antepasados o Camino de la Ley. Este Far West australiano es geografía con memoria, un holograma de lo que la Tierra puede expresar.