Emily Dickinson fue una mujer inteligente, rebelde y culta que, en su encierro voluntario en la habitación de su casa en Amherst, construyó una de las obras más sólidas de la literatura universal. Como señala Juan Marqués en la presentación, sus poemas «además de ser escritos, en principio, exclusivamente para la inmensa minoría de sí misma, fueron, a un tiempo, complicadísimos y simples, alegres y tristes, transparentes y enigmáticos. Son poemas que acompañan y ayudan a vivir a quien los lee, que enseñan a observar mejor, que obligan a ser más compasivo». Aunque su obra es muy extensa, hemos preferido editar un libro pequeño, íntimo, dickinsoniano, para lo que ha sido fundamental la visión poética de las ilustraciones de Kike de la Rubia.
Con la publicación de El pozo en 1939, Juan Carlos Onetti imprimía las primeras huellas de una trayectoria extraordinaria al tiempo que la literatura hispanoamericana abría sus puertas a una voz irrepetible. Este primer volumen de novelas breves abarca un período de veintidós años a lo largo de los cuales el autor uruguayo consolidó e hizo inconfundible un estilo perpetrado en obras como las que aquí se reúnen: Los adioses (1954), Para una tumba sin nombre (1959), La cara de la desgracia (1960) y Jacob y el otro (1961), además de su ya mentado debut narrativo. Sus páginas son el fruto amargo de la turbia pero hiriente mirada de unos ojos enfrentados al rostro mismo de la existencia y la condición humana.
La banalización de las artes y la literatura, el triunfo del periodismo amarillista y la frivolidad de la política son síntomas de un mal mayor que aqueja a la sociedad contemporánea: la idea temeraria de convertir en bien supremo nuestra natural propensión a divertirnos. En el pasado, la cultura fue una especie de conciencia que impedía dar la espalda a la realidad. Ahora, actúa como mecanismo de distracción y entretenimiento. La figura del intelectual, que estructuró todo el siglo XX, hoy ha desaparecido del debate público. Aunque algunos firmen manifiestos o participen en polémicas, lo cierto es que su repercusión en la sociedad es mínima. Conscientes de esta situación, muchos han optado por el discreto silencio. Como buen espíritu incómodo, Vargas Llosa nos entrega una durísima radiografía de nuestro tiempo y nuestra cultura.
Aquiles o El guerrillero y el asesino, la novela inédita de Carlos Fuentes, es un relato personal, fascinante y revelador sobre un episodio controvertido de la historia contemporánea de Colombia. Basándose en la biografía de Carlos Pizarro, uno de los jefes del movimiento guerrillero M-19, el autor dio forma en esta novela a un personaje carismático, lleno de luces y de sombras. Un Aquiles que, como los protagonistas de los poemas homéricos, se siente llamado a pasar a la acción y acaba enfrentándose a un destino inexorable que le esperaba paciente.
Con «Moraima» y «La partida» se completa la trilogía de Granada, cuyo primer volumen, «Granada», vio la luz en el año 2000. En el segundo volumen, «Moraima», la autora recrea los años en que se va estrechando el círculo en torno a los moriscos, los traslados forzosos, la persecución, hasta desembocar en «La partida», en que se narra en todo su cruel e injustificado dolor la expulsión de los últimos moriscos de suelo español, cuyo cuatrocientos aniversario se conmemora este año 2009. Las escenas finales de los expulsados moriscos esperando los barcos que los llevarán allende el mar, fuera de su tierra, recuerda inevitablemente la inútil espera de los republicanos españoles en el puerto de Alicante, huyendo de la «victoria» franquista.
La compilación de la narrativa breve de Juan Carlos Onetti supone una oportunidad única para atender a la producción más sucinta del que muchos, entre los que se cuentan García Márquez y Vargas Llosa, consideran el renovador de la novela hispanoamericana. Desde los tempranos acercamientos a la soledad hasta el insoportable peso de la culpa; desde la crueldad inherente a la naturaleza del hombre hasta la triste ternura de las relaciones humanas; desde los pulsos más íntimos de la sexualidad hasta la certeza de un inevitable fracaso que es el de todos: la de Onetti es una obra compleja que rezuma alcohol, tabaco, trajes negros, corbatas mal anudadas y sábanas sucias. Acercarse a sus relatos es acersarse a un mundo cargado de un pesimismo inexorable y, sin embargo, incandescentemente hermoso.
Virtudes y crímenes son intercambiables entre sí y reversibles: la naturaleza desdoblada del pecado, sus varias caras de poliedro.
Como sacados de un cuadro de El Bosco, los protagonistas de este libro son Arcángel, el adolescente asesino; Luis B. Campocé, el ejecutivo adúltero; Emma, la descuartizadora; una pareja incestuosa; un verdugo apodado La Viuda; las Susanas, tres hermanas indiferentes o vanidosas, y el Siríaco, profeta soberbio.
La perturbadora y ambigua idea de pecado se encarna en todos ellos. El jardín de las delicias ha dejado de estar colgado en el museo y se muestra más real que nunca, vivido por estos personajes de carne y hueso que nos confiesan al oído su particular relación con el mal. ¿Hasta qué punto son culpables? Sobre el lector recaerá el reto moral de condenarlos o, tal vez, de indultarlos.
Con la fuerza y la sensibilidad que caracterizan su literatura, Laura Restrepo indaga en la complejidad ética de la transgresión a través de una narración inquietante, original, por momentos aterradora y al mismo tiempo dulcemente humana. Cada pecado trae consigo su correspondiente culpa, pero también su gota de alivio.
Una obra cumbre de la literatura contemporánea, la novela emblemática del Premio Nobel Günter Grass. «Grass escribe con furia, amor, desprecio, sentido de la comedia y de la tragedia... y todo con una conciencia implacable.» John Irving Oskar Matzerath, uno de los personajes literarios más entrañables de nuestro tiempo, es un niño que se resiste a crecer porque la sociedad pequeñoburguesa del nazismo no le gusta. También es un malévolo enano que destroza cristales; un ser vulnerable, enamorado siempre de alguna mujer a la que idealiza; un superdotado obsesionado por el sexo; un ser de pestañas negras y bellas manos y un repulsivo jorobado; un asesino por encima de cualquier moralidad que no vacila en eliminar a quien lo molesta pero consigue crear con su tambor una música arrebatadora. Publicada en 1959, la novela cosechó un éxito inmediato e inauguró la nueva literatura alemana. Medio siglo después, la fascinación que despierta no ha terminado. Lo que antes parecía provocador, pornográfico o blasfemo resulta casi anecdótico, pero quedan el soberbio estilo, la genialidad, la lucidez de su crítica cruel y la irrefrenable imaginación. Oskar Matzerath sigue redoblando y su redoble continúa estremeciendo. Reseñas: «El secreto de Grass radica en el equilibrio precario y único que ha conseguido crear entre su anárquica fuerza imaginativa y su raciocinio artístico superior.» Hans Magnus Enzensberger «Un autor que se ha hecho responsable de forma ejemplar de la credibilidad alemana en el mundo.» Adolf Muschg «Grass escribe como testigo de su época. Su proyecto literario se erige contra el olvido y el silenciamiento del pasado.» Cecilia Dreymuller «A los catorce y quince años había leído dos veces Grandes esperanzas (Dickens hizo que quisiera ser escritor), pero fue la lectura de El tambor de hojalata, a los diecinueve y los veinte, la que me mostró cómo hacerlo. Fue Günter Grass el que me enseñó que era posible ser un escritor vivo y escribir con toda la emoción y el lenguaje desbordado de Dickens.» John Irving
Un hombre es humillado por su patrón; su hijo quisiera humillarlo más. El hijo del Presidente se rebela contra su padre, pero depende de su protección. Una mujer, por amor, sufre el sadismo de su marido. Un comandante debe escoger cuál de sus dos hijos morirá. Un cura esconde a su hija en una aldea. Todas las familias felices es la polifonía narrativa de los ramales conflictivos del México contemporáneo y, por extensión del mundo.