Ninguna novela histórica ha cautivado la imaginación de los lectores tanto como Los pilares de la Tierra. Desde su publicación,en 1989, ha sido y sigue siendo el libro preferido de millones de lectores en todo el mundo y se ha convertido en un fenómenos sin precedentes. La novela evoca de forma magistral la construcción de la catedral gótica de Kingsbridge, en Inglaterra, en el siglo XII. Esta catedral se convierte en la clave de una historia absorbente y fascinante sobre la lucha por el poder, pero también sobre la dura realidad de la vida de Tom Builder, maestro constructor, y su familia.
«Esta es la historia de mis abuelos y de los vuestros, de nuestros padres y de nuestras propias vidas. De alguna forma es la historia de todos nosotros.» Ken Follett. Tras el éxito de Los pilares de la Tierra y Un mundo sin fin,
Ken Follett presenta esta gran novela épica que narra la historia de
cinco familias durante los años turbulentos de la Primera Guerra Mundial, la Revolución rusa y la lucha de hombres y mujeres por sus derechos.
Al cumplir setenta años, H. Leyvik, quizá el poeta yiddish más laureado, decidió echar la vista atrás para relatar sus experiencias como víctima de la represión tras participar en la Revolución rusa de 1905, cruelmente aplastada por las tropas imperiales, de cuyos rescoldos, doce años más tarde, brotaría la Revolución de Octubre. Primero en las kátorgas del zar―un sistema carcelario que prefiguró el gulag―entre 1906 y 1912, cuando el escritor apenas contaba dieciocho años, y durante su posterior deportación a Siberia, Leyvik rescata del olvido a sus compañeros de reclusión―ya fueran revolucionarios o presos comunes, judíos o gentiles―y evoca su infancia, la educación tradicional que recibió y el despertar de su compromiso político, así como el largo viaje a pie hasta Siberia. Un testimonio tan sobrecogedor como vital, y una profunda reflexión sobre la vida y la libertad.
Lachlan Duke es un universitario que lo tiene todo: talento, fama y un futuro brillante en el hockey profesional. Pero lo que más desea es conquistar a Lyla James Marichal, la única chica que no cae rendida ante su encanto, una joven misteriosa, distante, diferente. Durante semanas, él la persigue hasta conquistarla.
Y cuando por fin la tiene entre sus brazos, cree que nada podrá arrebatarle esa felicidad. Pero Lachlan
se equivoca: de un día para otro, Lyla desaparece de su vida, y lo hace sin despedidas,
sin respuestas. Durante tres años, Lachlan la busca en cada rincón de su memoria,
en cada sombra de sus días… hasta que por fin la encuentra.
Ahora, Lachlan ya no es el chico de oro del hockey. Y Lyla no es la misma joven que huyó.
Ambos arrastran cicatrices, secretos y decisiones que cambiaron sus destinos para siempre. Pero no
es tan fácil dejar atrás el pasado cuando la pasión y la obsesión arden entre ellos. ¿Puede un amor
roto sobrevivir al silencio, la culpa y la venganza? ¿Por qué huyó Lyla? ¿Y qué hará Lachlan
cuando descubra la verdad?
Una antología de los mejores poemas de Piedad Bonnett.
Este volumen reúne por primera vez toda la poesía de Piedad Bonnett, una obra que comenzó en 1989 con la aparición de De circulo y ceniza y que ha tenido estaciones tan afortunadas como El hilo de los días (1995), Tretas del débil (2004) y Explicaciones no pedidas (2011), el más reciente de sus poemarios y ganador del Premio Casa de América de Poesía Americana 2011.
La historia del estallido volcánico e irrefrenable de una pasión tempestuosa.
Cuando el señor Loockwod llega a Cumbres Borrascosas para hablar con el propietario de la finca sobre otra propiedad suya que le ha alquilado, el ama de llaves, al servicio de la familia desde hace años, le cuenta la historia de estas casas y de las familias que vivieron en ellas.
En la mansión de Cumbres Borrascosas vivía antes el señor Earnshaw con dos hijos: Hindley y Catherine. Tras una ausencia de varios días, el padre regresó a la finca con un niño huérfano que había encontrado en las calles de Liverpool, al que llamaron Heathcliff y quien a partir de ese momento debía ser tratado como un miembro más de la familia. El joven Heathcliff congenió enseguida con Catherine y ambos se convirtieron en inseparables. Se pasaban todo el día solos, corriendo por los páramos, como dos criaturas salvajes.
Al morir su padre, Hindley hereda la mansión y relega a Heathcliff a la posición de sirviente, por lo que, aparte de las humillaciones constantes recibidas por parte de Hindley, Heathcliff se convierte en un joven cada vez más violento y trágico.
Mientras, con la intención de que su hermana consiga un buen matrimonio, Hindley alienta a Catherine para que se relacione con sus elegantes vecinos, Edgar e Isabella Linton, por más que ella no puede dejar de añorar a Heathcliff. Sin embargo, las atenciones del distinguido Linton, amable y bondadoso, no tardarán en halagarla, de modo que Catherine empezará a soñar con el lujo y la sofisticación de otro estilo de vida.