La compilación de la narrativa breve de Juan Carlos Onetti supone una oportunidad única para atender a la producción más sucinta del que muchos, entre los que se cuentan García Márquez y Vargas Llosa, consideran el renovador de la novela hispanoamericana. Desde los tempranos acercamientos a la soledad hasta el insoportable peso de la culpa; desde la crueldad inherente a la naturaleza del hombre hasta la triste ternura de las relaciones humanas; desde los pulsos más íntimos de la sexualidad hasta la certeza de un inevitable fracaso que es el de todos: la de Onetti es una obra compleja que rezuma alcohol, tabaco, trajes negros, corbatas mal anudadas y sábanas sucias. Acercarse a sus relatos es acersarse a un mundo cargado de un pesimismo inexorable y, sin embargo, incandescentemente hermoso.
Este poema dramático, inspirado en una leyenda medieval, narra la historia de Fausto, un anciano sabio que, en el ocaso de su existencia, establece un pacto con Mefistófeles, a quien entrega su alma a cambio de la juventud. Las dos partes del Fausto, cuya escritura abarca toda la vida creativa de Goethe, conforman un clásico inagotable de la literatura universal. En él, la filosofía y el arte se dan la mano para representar la inquietud del hombre en busca del saber y la belleza.
La banalización de las artes y la literatura, el triunfo del periodismo amarillista y la frivolidad de la política son síntomas de un mal mayor que aqueja a la sociedad contemporánea: la idea temeraria de convertir en bien supremo nuestra natural propensión a divertirnos. En el pasado, la cultura fue una especie de conciencia que impedía dar la espalda a la realidad. Ahora, actúa como mecanismo de distracción y entretenimiento. La figura del intelectual, que estructuró todo el siglo XX, hoy ha desaparecido del debate público. Aunque algunos firmen manifiestos o participen en polémicas, lo cierto es que su repercusión en la sociedad es mínima. Conscientes de esta situación, muchos han optado por el discreto silencio. Como buen espíritu incómodo, Vargas Llosa nos entrega una durísima radiografía de nuestro tiempo y nuestra cultura.
Aquiles o El guerrillero y el asesino, la novela inédita de Carlos Fuentes, es un relato personal, fascinante y revelador sobre un episodio controvertido de la historia contemporánea de Colombia. Basándose en la biografía de Carlos Pizarro, uno de los jefes del movimiento guerrillero M-19, el autor dio forma en esta novela a un personaje carismático, lleno de luces y de sombras. Un Aquiles que, como los protagonistas de los poemas homéricos, se siente llamado a pasar a la acción y acaba enfrentándose a un destino inexorable que le esperaba paciente.
Con «Moraima» y «La partida» se completa la trilogía de Granada, cuyo primer volumen, «Granada», vio la luz en el año 2000. En el segundo volumen, «Moraima», la autora recrea los años en que se va estrechando el círculo en torno a los moriscos, los traslados forzosos, la persecución, hasta desembocar en «La partida», en que se narra en todo su cruel e injustificado dolor la expulsión de los últimos moriscos de suelo español, cuyo cuatrocientos aniversario se conmemora este año 2009. Las escenas finales de los expulsados moriscos esperando los barcos que los llevarán allende el mar, fuera de su tierra, recuerda inevitablemente la inútil espera de los republicanos españoles en el puerto de Alicante, huyendo de la «victoria» franquista.
En sentido y sensibilidad, Jane Austen explora con sutileza e ironía las opciones de la mujer en una sociedad rígida, donde el éxito o el fracaso dependen de la elección del marido. La historia se centra en dos hermanas, Elinor y Marianne, cuyas personalidades antagónicas ejemplifican dos posibles respuestas femeninas ante la hipocresía dominante: el «sentido común» y la «sensibilidad». Sin embargo, tanto un camino como el otro entrañan sus peligros.