En el Chile del siglo XIX, Aurora del Valle sufre un trauma brutal que borra de su mente los primeros cinco años de su vida. Criada por su ambiciosa abuela, Paulina del Valle, crece en un ambiente privilegiado, libre de muchas de las limitaciones que oprimen a las mujeres de su época pero atormentada por horribles pesadillas. Cuando debe afrontar la traición del hombre al que ama y la soledad, Aurora decide explorar el misterio de su pasado.
La historia de amor entre Fermina Daza y Florentino Ariza, en el escenario de un pueblecito portuario del Caribe y a lo largo de más de sesenta años, podría parecer un melodrama de amantes contrariados que al final vencen por la gracia del tiempo y la fuerza de sus propios sentimientos, ya que García Márquez se complace en utilizar los más clásicos recursos de los folletines tradiciones.
¿Qué jardines felices, bien regados sus árboles, qué cálices de flores de tierno deshojarse maduran las extrañas, las exquisitas frutas del consuelo, las pródigas, halladas en el pasto de tu propia indigencia? Año tras año, te admira su sazón, la piel suave, su justa medida, que por ti ha esquivado a las aves volubles o, en el fondo, al celoso gusano. ¿Entonces es que hay árboles rondados por los ángeles, cultivo de morosos y extraños jardineros? ¿Entonces nos dan fruto y no nos pertenecen?
Andrea llega a Barcelona para estudiar Letras. Sus ilusiones chocan, inmediatamente, con el ambiente de tensión y emociones violentas que reina en casa de su abuela. Andrea relata el contraste entre este sórdido microcosmos familiar —poblado de seres heridos y ásperos— y la frágil cordialidad de sus relaciones universitarias, centradas en la bella y luminosa Ena. Finalmente los dos mundos se encuentran y chocan con violencia.
Comparada por la crítica con Cumbres borrascosas, Nada, ganadora de la primera edición del Premio Nadal (1944), destaca tanto por su prosa fresca y directa como por la extraordinaria sensibilidad en la recreación de una voz femenina. Cuando el libro acaba, el lector tiene la seguridad de poder encontrar, al volver la esquina, a una muchacha pálida y triste, con toda la fuerza de su juventud condensada en el mirar. Es Andrea, absorta, queriendo algo, sin saber qué. Como el resto de los protagonistas, ha nacido a la vida real por un prodigio de la creación artística.
Rechazando las convenciones y efectismos propios del teatro del momento, Antón Chéjov (1860-1904) aspiró a crear obras más contenidas y sutiles, exentas de didactismo y enjuiciamientos morales, en las que la vida se mostrara objetivamente tal y como es, con la complejidad y sencillez que reviste la cotidiana realidad. El presente volumen reúne tres de sus obras más representativas: "Ivánov" tiene como protagonista a un activo representante del liberalismo ruso dominado ahora por la indolencia y la abulia; "La gaviota" condensa las reflexiones del autor acerca del arte y su función social, y "Tío Ványa" ofrece el contraste entre el hombre útil, activo y sensible a los problemas de la humanidad, y la vida rutinaria y soñolienta del hacendado de la época. Traducción de Juan López-Morillas
Cuando Virginia Woolf publicó Las olas, había cumplido cuarenta y nueve años.
Partiendo de esta etapa de madurez y experiencia, la prosa de Virginia Woolf recurre al monólogo interior para sumergirnos en la vida de seis personajes, desde la infancia hasta la vejez.
Más que ante una novela, el lector se halla frente a una urdimbre de formas, sensaciones, colores y sonidos que siguen la cadencia y el compás de las olas: siempre iguales, siempre diferentes, omnipresentes.
El texto de Woolf fluye, al igual que esas olas, de manera fugaz, eterna, y convierte esta novela en una obra clave para comprender la literatura del siglo XX.