En los tratados contenidos en este volumen, Borges habla de la esencia del tiempo, que se concreta bien en el mecanismo de una metáfora, bien en una refutación filosófica. El asunto es la coincidencia, la ocupación de un mismo lugar físico o mental, la repetición, la versión. Así, el ensayo sobre los traductores de Las mil y una noches tiene su eco en los símiles de la literatura germánica antigua; la doctrina de los ciclos halla su espejo en las enseñanzas de la termodinámica. Historia de la eternidad, cuya primera edición data de 1936, prefigura ya los contornos del Borges del medio siglo posterior.
Intriga, pasión y aventura en un thriller de altísima tensión en el que los hilos se entrelazan a bordo de un Boeing 314, por el maestro indiscutible del genero: Ken Follett.
Septiembre de 1939. Gran Bretaña ha declarado la guerra a Alemania.
Aventureros, artistas, hombres de negocios, ciudadanos que huyen de la vejación y la miseria embarcan en el último hidroavión que despega rumbo a Estados Unidos, abandonando un país sobre el que planea la incertidumbre...
La noble y fascista familia de los Oxenford huye para evitar la detención del patriarca. A su vez, Diana Lovesey lo hace para escapar con su amante Mark, mientras su marido Mervyn la persigue junto con Nancy Lenehan, que quiere impedir que su hermano Peter malvenda su empresa.
La historia de Alejandro Magno contada por Bagoas, su fiel criado.
Basada en una figura histórica, El muchacho persa cuenta los últimos años de vida de Alejandro Magno a través de los ojos del que fuera su amante, Bagoas.
Hijo de un noble ejecutado por traición, vendido como esclavo y castrado cuando era niño, pasó al servicio de Darío III Codomano y, tras el asesinato de este, fue regalado al joven macedonio. Su relación sostendrá a Alejandro mientras este tiene que hacer frente a varios complots de asesinato, a las demandas de dos esposas, a los motines periódicos de su ejército y a su formidable carácter. Bagoas será también testigo de los profundos lazos de amistad y de compromiso que el emperador tiene con sus soldados.
Renault nos enseña cómo este muchacho persa podría haber comprendido y apoyado los fervientes planes de Alejandro mejor que cualquiera de sus generales.
Stephen King sorprende y aterroriza una vez más al lector con su magistral don para destapar y exhibir la mitad más oscura del ser humano.
Cuando Thad Beaumont en pleno bloqueo creativo, después de que su novela Las súbitas bailarinas optara al Premio Nacional de Literatura y lo perdiera, decidió seguir los consejos de su mujer y publicar una serie de thrillers retorcidos y sangrientos bajo el pseudónimo de George Stark, no pensó, ni por asomo, que le sería tan difícil «deshacerse» de ese otro yo que, no se explicaba cómo, había dejado de ser ficticio.
Cuando el comisario Alan Pangborn aparece en su casa acusándole de un brutal asesinato, Thad trata de afirmar su inocencia, de asegurar que nada tiene que ver con todos esos monstruosos asesinatos cometidos tan cerca de su casa, ni con la retorcida mente que protagoniza sus novelas policíacas, ni con las llamadas de aquella voz que, obscena y susurrante, le pide al teléfono que se rinda. Pero, ¿cómo explicar que sus huellas ensangrentadas han aparecido por todas partes en la escena del crimen?
Oxenford Medical, una empresa farmacéutica escocesa dedicada a la investigación de vacunas contra los virus más peligrosos, se dispone a pasar la Navidad bajo un temporal de nieve. Cuentan con los sistemas más avanzados de seguridad, de modo que nadie espera ninguna incidencia seria. También Stanley Oxenford, su propietario, se dirige a casa para pasar la noche con sus hijos. Los problemas entre ellos acabarán estallando, pero pronto quedarán olvidados: sin saberlo, van a vivir un infierno. Porque justamente esa noche se produce el robo de un peligrosísimo virus. Los ladrones, sin embargo, quedan atrapados por el temporal. Y, en su errática huida, van a llegar al peor sitio de todos....
Año 2236. La Tierra y su centenar de colinas especiales están superpobladas; llevan una vida anárquica y socialmente degenerada. A dos años luz de distancia, oculta en un rincón de la galaxia, brilla una estrella parecida al sol de la Tierra, una estrella que posee su propio sistema planetario. La estrella se llama Némesis.