Dos historias paralelas se desarrollan en escenarios de nombre evocador.- una transcurre en el llamado «fin del mundo», una misteriosa ciudad amurallada; la otra, en un Tokio de un futuro no muy lejano, un despiadado «país de las maravillas». En la primera, el protagonista se ve privado de su sombra, e impelido a leer sueños, entre extraños habitantes y unicornios cuyo pelaje se torna dorado en invierno. En la segunda historia, el narrador y protagonista es un informático que trabaja en una turbia institución gubernamental; sus servicios son requeridos por un inquietante científico que juguetea con la manipulación de la mente y vive en la red de alcantarillado, una red poblada por tenebrosas criaturas carnívoras.
Los mejores libros jamás escritos Una obra fundamental de la literatura mística Edición de Jorge García López, profesor de Filología Española en la Universitat de Girona Santa Teresa de Jesús, también conocida como Teresa de Ávila, es, junto con san Juan de la Cruz, el gran nombre de la mística española. El Libro de la vida es el primero de sus escritos no líricos y ya en él se hallan los temas más recurrentes de su obra. Se trata de una obra temprana y fresca, que combina la autobiografía con la enseñanza religiosa y el relato con la doctrina. De este modo, mientras que los primeros diez capítulos son meramente biográficos, casi confesionales, lo cual supuso una novedad totalmente rupturista en el ámbito de las letras, los siguientes capítulos constituyen un bello tratado acerca de la oración. Hacia el final de la obra, la carmelita retoma la narración más cotidiana y relata la fundación del convento de San José de Ávila. La sencilla y sincera prosa de santa Teresa de Jesús otorga al Libro de la vida no solo un valor religioso, sino sobre todo literario.
«Imagínense a un marido que tiene ante sí, sobre la mesa, a su esposa, la cual se ha suicidado arrojándose por la ventana. El marido se encuentra aún aturdido, todavía no ha tenido tiempo de concentrarse. Va y viene por las habitaciones de su casa esforzándose por hacerse cargo de lo ocurrido, por «fijar su pensamiento en un punto». Además, es un hipocondríaco empedernido, de los que hablan consigo mismo. También en ese momento está hablando solo, cuenta lo sucedido, se lo aclara. A pesar de la aparente trabazón de su discurso, se contradice varias veces a sí mismo, tanto por lo que respecta a la lógica como a los sentimientos. Se justifica, la acusa a ella y se sume en explicaciones tangenciales en las que la vulgaridad de ideas y afectos se junta a la hondura de pensamiento. Poco a poco va aclarando lo ocurrido y concentrando «los pensamientos en un punto». Varios de los recuerdos evocados le llevan por fin a la verdad, la cual, quiera o no, eleva su entendimiento y su corazón. Al final cambia incluso el tono del relato, si se compara con el desorden del comienzo. El desdichado descubre la verdad bastante clara y de perfiles concretos, por lo menos para sí mismo.» Es así como Dostoyevski se dirige a sus lectores para introducirles La sumisa, publicada en 1876, uno de los últimos relatos surgidos de la pluma del gran escritor ruso, mientras trabajaba en la que sería su última novela Los hermanos Karamázov. La publicamos ahora en castellano recuperando la espléndida traducción de Juan Luis Abollado.
Cuentos de San Petersburgo reúne los cinco relatos que Nikolái Gógol ambientó en la grandiosa capital rusa del siglo XIX: «La nariz», «El retrato», «La avenida Nevski», «El diario de un loco» y «El capote». Publicados entre 1835 y 1842, todos están protagonizados por personajes extraordinarios que persiguen sus anhelos entre calles anónimas y hostiles. Mezclando la sátira con la fantasía, la compasión con la condena y lo cotidiano con la locura, el autor muestra el reverso conflictivo de la vida urbana decimonónica, al tiempo que crea una renovadora visión literaria que dejará su impronta en numerosos autores rusos e internacionales.
Publicada al principio de la Gran Guerra, cuando muchos jóvenes se encaminaban a un destino incierto en el frente, La línea de sombra cuenta la historia de un capitán que, poco después de asumir el mando de su primer barco, queda varado en un mar sin viento, con una tripulación atacada por la fiebre. La crisis lo obligará a cruzar la frontera difusa que separa la juventud de la edad adulta, pero también acabará revelándole las inspospechadas fortalezas de su carácter. Basada en la experiencia del autor, la novela se ha leído como un homenaje a los atributos personales y colectivos que demostraba toda una generación enfrentada al desastre.
La mayor parte de las narraciones incluidas en este volumen rememoran y dan forma a las intensas experiencias vividas por Jack London (1876-1916) durante el largo viaje que realizó entre 1907 y 1909 a Polinesia. Pese a estar recorridos siempre por una corriente de humor o de fina ironía, estos Relatos de los Mares del Sur expresan, sin embargo, las obsesiones y convicciones que dominaron la existencia del inquieto autor de Colmillo blanco, La llamada de la naturaleza o El vagabundo de las estrellas, todas ellas publicadas en esta colección: en los conflictos que se plantean en ellos la victoria nunca será de la moral, la ética o los ideales, sino de las fuerzas primigenias, del ímpetu ciego de la naturaleza o de la violencia de los hombres.