―Haría falta un policía ―sugirió alguien―. Un detective.
―Tenemos uno ―dijo Foxá.
―Todos siguieron la dirección de su mirada.
―Eso es ridículo ―protesté―. ¿Se han vuelto locos?
―Usted fue Sherlock Holmes.
―Nadie fue Sherlock Holmes. Ese detective no existió jamás. Es una invención literaria.
―Que usted encarnó de manera admirable.
―Pero fue en el cine. Nada tuvo que ver con la vida real. Sólo soy un actor.
Me contemplaban esperanzados, y lo cierto es que yo mismo empezaba a entrar en situación, como si acabaran de encender los focos y oyese el suave rumor de una cámara rodando. Aun así decidí mantenerme silencioso, cruzados los dedos bajo el mentón. No había disfrutado tanto desde que rodé El perro de Baskerville.
Junio de 1960. Un temporal mantiene aisladas en la idílica isla de Utakos, frente a Corfú, a nueve personas alojadas en el pequeño hotel local. Nada hace presagiar lo que está a punto de ocurrir: Edith Mander, una discreta turista inglesa, aparece muerta en el pabellón de la playa. Lo que parece un suicidio revela indicios imperceptibles para cualquiera salvo para Hopalong Basil, un actor en decadencia que en otro tiempo encarnó en la pantalla al más célebre detective de todos los tiempos. Nadie como él, acostumbrado a aplicar en el cine las habilidades deductivas de Sherlock Holmes, puede desentrañar lo que de verdad esconde ese enigma clásico de habitación cerrada. En una isla de la que nadie puede salir y a la que nadie puede llegar, inevitablemente todos se acabarán convirtiendo en sospechosos en una fascinante novela-problema donde la literatura policial se mezcla de modo asombroso con la vida.
Roma lo exige todo.En Roma todo está en venta.Maldita sea por siempre Roma.
Mare Internum, año 75 a. C. Un barco mercante navega rumbo a la isla de Rodas. A bordo, Julio Cesar acompañado sólo por su fiel Labieno. Obligado por sus enemigos a exiliarse de Roma, se dirige al encuentro con el maestro Apolonio para aprender oratoria y de este modo, a su regreso, iniciar una feroz pugna para ingresar en el Senado y enfrentarse allí al temido Cicerón.
Así arranca la extraordinaria segunda entrega de la saga dedicada a Julio Cesar por Santiago Posteguillo. En Maldita Roma encontraremos ya al mito en la plenitud de su talento político y militar, dispuesto a vencer cualquier obstáculo en su imparable conquista del poder.
Un libro profundamente celebrador. Un canto a los seres tocados por la gracia, capaces de transfigurar la realidad más sencilla en la más sublime.
En Fernando Plata tenemos a un joven poeta cuyo apellido ya indica cierta voluntad alquímica, pues concibe la poesía como transfiguración del sujeto o el objeto, pero desde la pura vigilancia de la conciencia. Y lo que más le importa es reflejar el encanto de la vida y del mundo, en poemas llenos de fuerza y con una dicción hímnica y de fe en esas criaturas del mundo órfico, los altos a los cuales dirige sus himnos. Dotado de profunda imaginación, escribe una poesía visionaria, sometiendo a sus imágenes a una idea rectora, de tal modo que el sentido preside la expresión. Sus ideas de orden proceden de Wallace Stevens, poeta de la imagen no surrealista, pero sí fantasiosa y plena. A Stevens y a Jorge Guillén los celebra como maestros, y su odisea mística está atravesada por el amor y la necesidad de la música. Como señala su prologuista y mentor, José Luis Rey, «Fernando Plata escribe una honda poesía espiritual y nos la entrega como quien ha seguido de cerca al sol hasta la caída de Faetón, para volver a alzarse en brazos de los altos, los seres mágicos y órficos en los cuales la poesía se ha cumplido en plenitud. Y esa plenitud es garantía de salvación. En este primer libro, un libro de himnos para el siglo XXI, el muchacho vigía de la Costa da Morte, con una poesía situada en el límite entre canto y eternidad, ambiciosa y a la vez humilde, nos regala una verdadera aventura del espíritu».
Todo es posible cuenta la historia de los habitantes de Amgash, una ciudad rural y polvorienta de Illinois que vio nacer a Lucy Barton, quien más tarde se convirtió en una escritora de éxito afincada en Nueva York. Cuando Lucy vuelve a su lugar de origen al cabo de diecisiete años de ausencia para visitar a los hermanos que dejó atrás, el regreso desencadena una serie de historias por parte de quienes la conocieron: recuerdos de soledad y condescendencia, sutiles y poderosos sentimientos, y el creciente abismo entre los deseos y la realidad de cada cual. ESta es una novela que consolida la importancia de Elizabeth Strout como una de las autoras más respetadas e importantes de Estados Unidos.
Cuando las mujeres que corren con los lobos alcanzan la madurez, empieza el baile de las mujeres sabias. Como si se tratara de una de esas historias contadas por las madres a sus hijas, Clarissa Pinkola Estés nos invita a reflexionar sobre los encantos del arquetipo misterioso e irresistible de la mujer sabia, representada simbólicamente por la figura de la abuela. Desde las matriarcas de los cuentos de hadas, pasando por las mujeres anónimas que la autora ha conocido durante su brillante trayectoria como psicoanalista, Pinkola Estés retrata magistralmente a esas almas maduras tan comunes en todas las tradiciones familiares, ofreciendo unas páginas llenas de luz, melodía y encanto .
Italia, verano de 1942. Cuarenta niños judíos llegan a la estación de Nonantola, cerca de Módena. Han escapado de la Alemania nazi y, ahora, instalados en una villa de las afueras del pueblo, sienten que lo peor ha pasado. Entre ellos se encuentra Natan, quien inicialmente ve con recelo toda esa atención. Las imágenes de su padre, sacado de casa a rastras en mitad de la noche, de la despedida de su madre y de su hermano pequeño, aún arden en su memoria.
Sin embargo, en Villa Emma no hay estrellas amarillas en los abrigos, ni guetos, ni redadas nocturnas. Este parece ser un mundo totalmente nuevo. Un mundo en el que los campesinos les llevan comida, los leñadores fabrican sus camas y cada uno puede contribuir con su trabajo. Hasta que las tropas nazis comienzan a acampar en Nonantola y para los chicos llega el momento de organizar una nueva huida. Sin embargo, esta vez no están solos, esta vez tienen a todo un pueblo luchando por ellos.