Sin lugar a dudas el Romancero gitano no es solo el gran libro de poesía del canon lorquiano sino también una de las obras poéticas más importantes de la cultura occidental, que ha convertido al poeta granadino en una de las figuras más destacadas de nuestra literatura, junto a Quevedo, Góngora o Juan Ramón Jiménez.
A lo largo de los dieciocho romances que conforman el libro, Lorca hace gala del simbolismo que tanto le caracteriza -la luna, el agua, el cuchillo, la sangre, su mundo gitano, «el barco sobre la mar» y «el caballo en la montaña»- con el que ha fascinado, o casi hipnotizado, a generaciones de lectores de todo el mundo.
Hacia 1928, el comisario Maigret ve llegar al Quai des Orfèvres a un joven periodista muy seguro de sí mismo, e incluso algo arrogante, llamado Georges Simenon. Este no duda en publicar poco después, con gran despliegue publicitario, una novela en la que él, Maigret, aparece como personaje... ¡y bajo su verdadero nombre!
Muchos años más tarde, ya convertido en amigo de Simenon, Maigret toma la pluma a su vez, decidido a corregir la imagen que el novelista ha dado de él y de su profesión. Delicioso e irónico diálogo entre un personaje y su autor, estas Memorias de Maigret ofrecen también un sorprendente retrato del París turbio de entreguerras.
Un emocionante juego entre la realidad y la ficción, y una auténtica joya literaria.
Un político sin escrúpulos. Un sanatorio del Estado se ha derrumbado y ha provocado la muerte de 128 niños. Durante la fase de planificación, un reputado experto de la Escuela Nacional de Puentes y Caminos, el profesor Calame, ya había advertido del riesgo, pero su informe fue ignorado.
Ahora, muchos políticos implicados en el escándalo tienen razones de peso para hacer desaparecer ese documento comprometedor. El ministro de Obras Públicas, Auguste Point, tuvo el informe en sus manos durante unas horas... hasta que alguien se lo robó.
Me llamo Medra. Dicen que soy la última jinete de dragón, aunque ya no queda ni un solo dragón. Aún así, los vampiros han decidido capturarme para convertirme en una pieza más de su perverso juego de poder. Estoy atrapada en la Academia Bloodwing, donde los altasangres están al mando y los sangrepútridas como yo no somos más que alimento en sus venas, peones en su tablero.
Bloodwing no es una escuela: es un campo de batalla, y si eres débil, estás muerto. Me paso el día luchando por mi vida en clase y tratando de descifrar un secreto con forma de dragón que podría explicar quién soy. Facil, ¿no?
Y eso ni siquiera es lo peor. Que entre Blake Drakharrow: un altasangre frío, arrogante y tan atractivo como peligroso. Me ha estado haciendo la vida imposible desde que nos conocimos, y ahora, por culpa de un antiguo ritual, estamos prometidos. Pero no pienso rendirme a él sin pelear.
En esta entrega, el comisario Maigret descubre que su desdichado colega Lognon está siendo amenazado por una peligrosa banda de mafiosos norteamericanos: auténticos gánsteres americanos, que han traído consigo un aire de violencia desconocida incluso para la policía parisina.
Entre cafés oscuros, hoteles de mala muerte y testimonios dudosos, Maigret deberá enfrentarse a un mundo que no obedece las reglas. Un retrato magistral del choque entre dos universos criminales -el francés y el americano- y una nueva muestra del incomparable instinto del comisario más célebre de la literatura policíaca.
Esta es la historia de un asesinato. O quizá esto no sea del todo cierto. En el fondo, es sobre todo una historia de amor. Lana Farrar es una antigua estrella de cine, un icono de la moda admirado durante años. Desde que su marido falleció, vive reclusa en su mansión de Londres. Cada año invita a sus amigos más íntimos a escapar del clima inglés y pasar la Pascua en su idílica isla griega privada, un pequeño islote de lujo azotado por un poderoso viento que los lugareños llaman «la furia».
Cuando la furia deja al grupo atrapado en la isla sin poder salir, las viejas amistades acaban sacando a flote el odio, la envidia y el deseo de venganza reprimidos durante años. Y, de repente, alguien desaparece. Así se inicia un juego de encerronas y trampas, una batalla de ingenio llena de giros y sorpresas que desemboca en un final inolvidable donde resuenan los ecos del temible The Grove, el célebre hospital psiquiátrico de La paciente silenciosa.