En un turbulento siglo XII, Leola, campesina adolescente, desnuda a un guerrero muerto en un campo de batalla y se viste con sus ropas de hierro, para protegerse bajo un disfraz viril. Así comienza el vertiginoso y emocionante relato de su vida, una peripecia existencial que no es solo la de Leola sino tambien la nuestra, porque esta novela de aventuras con ingredientes fantásticos nos está hablando en realidad del mundo actual y de lo que todos somos.
Tras dedicarse por entero a formar una familia, dejando atrás proyectos profesionales, Emma llega a la madurez de sus cuarenta y ocho años. Sus dos hijos ya se han marchado de casa y la relación con su marido ha perdido el encanto de los primeros años. Cuando su cuerpo de mujer atractiva y sensual muestra los primeros signos de cambio, Emma se angustia y teme perder los atributos de su feminidad. En medio de una vorágine de pensamientos negativos, un hecho fortuito la lleva a entrar en contacto con una realidad ajena a la suya. Allí encuentra una inesperada pasión que cuestiona su apacible rutina y la lleva a descubrir el gozo, la sexualidad y las posibilidades de realización de esta nueva etapa de su vida. El intenso calor de la luna cuenta la historia de Emma, un personaje flaubertiano que se rebela contra el papel que le impone la sociedad a la mujer madura.
Finales del siglo XVI. Un asesino acecha la Universidad de Salamanca.
Salamanca, 3 de febrero de 1498. Un estudiante es asesinado en extrañas circunstancias y el maestrescuela de la Universidad le encarga al pesquisidor Fernando de Rojas que lo investigue. Para ello este contará con la ayuda de un avispado mozo llamado Lázaro de Tormes. En su aventura, deberán adentrarse en los bajos fondos y en los más diversos lugares de una ciudad donde nada ni nadie es lo que parece, hasta llegar a descubrir los entresijos de unos crímenes que hunden sus raíces en rencores del pasado y amenazan con desatar una guerra. Por su compleja y apasionante trama, desfilan personajes inolvidables, como fray Antonio de Zamora, y figuras históricas, como Isabel la Católica o Lucía de Medrano.
En los relatos de Infancia e invención, el primero de los volúmenes que compendia la obra novelística de Carmen Boullosa, el viaje a la niñez simboliza más que un retorno al origen. En Antes y Treinta años, tenemos el inquietante umbral hacia el mundo adulto en una mirada inocente, que en Mejor desaparece adquiere tintes de pesadilla. En La novela perfecta, Así pensó el niño y La milagrosa opera la noción mágica del mundo que es privilegio de la infancia. Y en Texas, la invención con rigor documental alienta la crítica impermeable a los dictados de la historia oficial.
En esta segunda recopilación, Carmen Boullosa, una de las voces más importantes de la nueva ficción de América Latina, abandona «la seguridad del jardín de la infancia» -en palabras de Christopher Domínguez Michael- y se interna en el universo de lo imaginario. Un territorio donde la Historia -de la indómita América colonial en Duerme y Son vacas, somos puercos, al Viejo Mundo de La otra mano de Lepanto; de la Europa renacentista en La virgen y el violín, a la Rusia donde inminentemente estallará la revolución de El libro de Ana- y sus personajes ceden a la posibilidad de ser recreados y adaptados al mundo improbable de la ficción, como un recurso para reinventar la realidad y comprender lo que realmente significa ser y estar en la piel de otros.
La biografía novelada del genial poeta Ángel González, fruto del diálogo que mantuvo con el escritor y amigo Luis García Montero en sus últimos años de vida. El poeta Ángel González dejó una de las obras líricas más relevantes en lengua española, pero también fue testigo privilegiado de uno de los períodos más convulsos en la historia reciente de España: la Guerra Civil. Luis García Montero construye el retrato del poeta y recorre los primeros años de su vida para rescatar la mirada de un niño que tuvo que crecer sin la figura de su padre, pero con toda la fuerza de una familia y una geografía que se resistían con uñas y dientes a dejarse vencer. Mañana no será lo que Dios quiera es un homenaje a un territorio, a una familia, a los amigos y a los libros, que levantaron el espíritu del joven en ciernes que con el tiempo se transformaría en uno de los más grandes y premiados poetas de este país durante el siglo XX. Luis García Montero construye en Mañana no será lo que Dios quiera el retrato del poeta Ángel González. Una novela que pretende ser el testimonio de una realidad, escrita con humor, admiración y ternura.