Una épica historia de amor inspirada en el clásico Cumbres borrascosas, ambientada en el despiadado mundo del patinaje artístico de élite y con una protagonista decidida a labrarse su propio camino dentro y fuera del hielo.
«Todo el mundo cree que Heath Rocha fue mi primer amor. No es cierto. Mi primer amor fue el patinaje artístico».
Katarina Shaw siempre ha sabido que estaba destinada a llegar a lo más alto. Cuando conoce a Heath Rocha, un chico solitario, su conexión instantánea los convierte en un dúo formidable sobre el hielo... Hasta que un impactante incidente en los Juegos Olímpicos los separa definitivamente.
Estos poemas están escritos entre los años 2014 y 2022, en tres golpes de escritura que se extendieron a lo largo de uno o dos meses en cada caso. Quizá pueda parecer poca producción para ese intervalo de tiempo, pero como Aroa Moreno dice en el prólogo, «nunca he forzado a la poesía». Son treinta y dos poemas que tienden la mano al lector, y dan cuenta de fragmentos de la vida de una mujer que ya ha cumplido con alegría cuarenta y dos años.
Se trata de poemas que mantienen un diálogo con algunas ideas que alguna vez la autora se susurró a sí misma, que atraviesan su biografía y son un intento por sostener todo el torrente emocional por el que pasaba, y que encontró buen cauce a través de estos versos. No responden a las cuestiones que solemos considerar más importantes, tampoco pretenden ser un dogma ni un compendio, no están hechos ni de la felicidad más grande ni de los días más limpios, pero sí de aquellos momentos en los que la autora perdió el mundo de vista.
Vicente Aleixandre es uno de los poetas más importantes de la literatura española. Creador de grandiosas metáforas, experimentó con la tradición de la lírica y el surrealismo, iluminando la condición del hombre en el cosmos y en la sociedad del siglo XX. Esta antología ofrece un panorama amplio, variado y accesible del universo poético del autor que mejor ha sabido escribir sobre la tensión entre Eros y Tánatos, el amor y la muerte, en su preocupación por lograr pronunciar el deseo y retener la pasión, ahondando en la palabra.
El recuerdo de un viaje al sur de Chile se convierte para Marco en un fragmento clave en la construcción de su pasado y su identidad: fue la única vez que se sintió cercano a su padre. En el presente, cumplidos los cincuenta, reflexiona acerca del papel que tuvieron en su vida ese hombre poderoso e inaccesible, su familia de raíces conservadoras y machistas, y el rigor de la época en que le tocó crecer.
La erupción del volcán Villarrica a fines de 1971 y otros desastres naturales que vuelven a su mente con insistencia sirven de augurio y metáfora de los cataclismos personales que le tocaría vivir. Asistimos al paso que da Marco desde la cima de su infancia hacia los territorios de la sexualidad, con su carga de miedo e incertidumbre, y luego a la ruptura con el orden familiar. Mientras el país se encorva bajo la dictadura, Marco vive el rechazo de su mundo como una catástrofe y su mundo vive su diferencia como una fatalidad.
Huir parecía su única salida. Y lo era.
Rosaura Castán ha tenido poca suerte en la vida. Su madre murió cuando ella era una adolescente en un accidente y se culpa de esa tragedia. Ese hecho provocó el extrañamiento de su familia. Desde muy joven aprendió a vivir sola; tuvo un niño, Adrián, fruto de una relación esporádica y a quien quiere con toda su alma. El muchacho era el hijo perfecto, excelente estudiante de la carrera de matemáticas, adoraba a su madre… aunque había cosas que no le contaba.
Cuando Adrián aparece asesinado en un parque de Madrid, Rosaura, literalmente, enloquece de dolor, hasta el punto de que, ciega de ira, arrolla con un coche a un joven conflictivo al que todo apuntaba como el autor del homicidio.
Rosaura es llevada a juicio y condenada a prisión por la muerte de un inocente. El asesino de su hijo sigue libre, así que la única obsesión de la mujer cuando obtenga su primer permiso penitenciario será encontrar como sea al verdadero culpable del crimen.
Un nuevo integrante de la colección Minotauro Asiático.
Pese a su corta edad, Kisa está acostumbrada a luchar. Vive en un mundo infestado de monstruos, donde las personas se refugian tras fortificaciones repartidas en diferentes comunidades, cada una de ellas con una función diferente. Kisa pertenece a la de los «hábitos esmeralda», los únicos capaces de aniquilar las bestias que campan a sus anchas en el exterior. Sin embargo, sus compañeros la desprecian porque es incapaz de dominar su poder y la usan de señuelo.
Pero todo cambiará cuando conozca a Ikuro durante un enfrentamiento con los monstruos: el muchacho la salvará del peligro y juntos descubrirán que tienen mucho en común, como las burlas de sus vecinos. ¿Podrán cambiar su destino?