Franz Kafka, escritor checo de origen judío y lengua alemana, es mundialmente conocido por La Metamorfosis, su indiscutible obra maestra. Sin embargo, también escribió otras joyas literarias, como El proceso (libro que tiene usted en su manos) y El Castillo, narraciones imprescindibles para conocer y degustar con amplitud el universo kafkiano. En esta novela se construye una intrincada metáfora en la que se ve reflejado el ser humano del siglo XX, un hombre anulado y oprimido por el sistema, por un mundo absurdo que lo asedia y angustia cerrando todas y cada una de sus vías de escape. A través de la figura de nuestro protagonista, el gerente bancario Josef K., detenido por dos funcionarios sin una justificación delictiva clara, viviremos pesadillas redundantes donde la burocracia legal coloca al hombre moderno entre la espada y la pared de forma constante, y lo sume en la más honda de las depresiones por desconocer la salida del laberinto en el que se encuentra.
Lope con esta obra aparece como el escritor que descubre al pueblo como personaje colectivo que actúa en escena de una manera conjunta.
La obra se interpreta como el levantamiento del pueblo en su rebeldía contra el tirano, de cualquier condición que éste sea, en defensa de la libertad como principio político general. (...)La peculiar condición del argumento de Fuente Ovejuna ha permitido que esta obra sea interpetada de muy diferentes formas y en muchos países y que haya obtenido una gran difusión en el siglo XX.
Siempre han surgido problemas en torno a la paternidad y otros aspectos de esta obra. Atribuida por lo general, casi en su totalidad, al bachiller Fernando de Rojas, se la conoce desde el siglo XVI como La Celestina, aunque fue titulada en un primer momento Comedia de Calisto y Melibea, y posteriormente Tragicomedia de Calisto y Melibea. Estamos ante una obra dialogada en prosa, que debido a su estructura y extensión no puede representarse en los teatros. Tenía que ser declamada o recitada por un único lector, que reproducía las voces de los diferentes personajes. El argumento de la obra se centra en los tempestuosos amores prohibidos entre los jóvenes Calsito y Melibea, vencidos por un desordenado apetito, y en las malas artes empleadas por una vieja alcahueta llamada Celestina y por unos interesados sirvientes. Los temas principales son el amor, la muerte y la codicia. En torno a ellos, y en especial al primero, se mueven los personajes y nos muestran diferentes versiones de los mismos.
El hombre es luz y oscuridad, claridad y sombra, cielo e infierno, es la entidad en cuyo interior más profundo se produce una cruenta y oscura lucha entre el bien y el mal. Gabriel John Utterson, un notorio y abogado londinense se ve en la obligación moral de investigar la extraña relación que de pronto ha surgido entre su viejo amigo, el notable Doctor Henry Jekyll, y un sujeto de aspecto despreciable del que nadie tiene referencias, llamado Edward Hyde. Éste es el origen de la trama argumental de El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde, que pretende estudiar la dualidad del hombre a través de su dictomía entre el bien y el mal. Jekyll tenía la convicción de que la conciencia humana se componía de estos dos aspectos, que se enfrentan entre sí en una lucha continua. En su profunda creencia de que era poosible aislar y separar estos dos componenetes del ser, creó una pócima y el correspondiente antídoto, capaces de transformar a un hombre de la monstruosa encarnación de su yo maléfico, donde su naturaleza malvada se tornaba dominante, alejándose totalmente del lado bueno de su existencia.
El dramaturgo español Leandro Fernpandez de Moratín está considerado el creador de la comedia neoclásica. En un momento de su vida se vio en la tesitura de elegir entre el grupo de los que brindaban su apoyo a la Monarquía española, cuyas ideas no compartía, o simpatizar con el bando francés, que le auguraba un panorama de progreso y una esperanza de estabilidad que anhelaba y no creía poder alcanzar de otra manera. Como muchos otros españoles, se convirtió en un afrancesado, y tuvo que sufrir posteriormente las consecuencias de esta decisión. Fue un reformista que creía que los cambios moderados podían tornar una situación injusta en otra más justa y racional, sin necesidad de acudir a actos subversivos o violentos contra la autoridad establecida. Su éxito consiste en saber ofrecer al público obras cómicas de acuerdo a sus gustos, siempre dentro de la concepción neoclásica, dotando a la acción de un contenido moral basado en los valores imperantes en la época que le tocó vivir.