Bajo la aparente tranquilidad de aldeas remotas y paisajes apartados, se esconden muchos casos de violencia y muerte que han marcado a fuego a los habitantes de la zona, a toda una región e incluso a todo un país. En Crímenes rurales se presentan trece de estos casos perturbadores que han obsesionado al público de diversos períodos y diferentes lugares de la geografía española. Sin embargo, las autoras de este libro van un paso más allá y huyen del morbo fácil para comprender —aunque solo sea un poco— los horrores que habitan en este mundo.
DOS ACTORES SHAKESPEARIANOS
UN MATRIMONIO DE CONVENIENCIA
UN HOMBRE POR EL QUE LO ARRIESGARÍAN TODO
La prometedora actriz Margaret Shoard acaba de interpretar el papel de su vida: Lady Macbeth. En casa hace el papel de esposa de Wesley, su mejor amigo, aunque su afecto romántico no sea exclusivo hacia ella. Tras sufrir una crisis nerviosa en público que pone en riesgo todo lo que le importa, el médico le receta un tratamiento para ayudarla a sobrellevar el día a día.
Cuando el excéntrico director Vaughn Kline invita a Wesley a unirse al reparto de una representación de Shakespeare en el desierto de Nuevo México, Margaret decide acompañarlos con la esperanza de que un tiempo lejos de casa la devuelva a la normalidad… Pero el mundo de Vaughn está lleno de dobles caras y traiciones.
Enredados en una aventura con un hombre que podría no ser lo que aparenta, Margaret y Wesley tendrán que encontrar la forma de salir adelante juntos antes de que su historia se convierta en una auténtica tragedia.
El cuerpo de una mujer vestida con una sotana de sacerdote y un particular tatuaje en la muñeca aparece en las escaleras de una iglesia, arrastrado por las mareas invernales de Venecia. Es el primer caso de asesinato de la capitana Kat Tapo, y hará lo que haga falta para descubrir la verdad. Pero a medida que se intensifica la búsqueda del asesino, Tapo empieza a descubrir secretos del pasado bélico de Italia que la pondrán en grave peligro...
Hace seis años, Camden Daniels regresó de la guerra sin su hermano menor. Desde entonces, nadie en el pequeño pueblo de Alba, Colorado, ha podido perdonarlo —mucho menos su padre. Dolido y marcado por la culpa, Camden se marchó, prometiéndose no volver jamás. Pero un mensaje desesperado lo obliga a regresar. Y con el regreso, también vuelven la traición, el dolor… y la certeza de que algunos fantasmas del pasado no se quedan atrás. Allí, en medio de recuerdos que arden, lo espera la única persona que aún ama: Willow. La mujer que jamás podrá tener, porque en este pequeño pueblo descansan secretos que nunca debieron ver la luz y que hacen su amor imposible.
Una emotiva historia de amor prohibido, traición familiar y redención. Una novela que nos confronta con la pregunta más difícil: ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar por aquellos a quienes amamos… y que más nos necesitan?
«Amantes son los cuerpos que sonríen antes de comer, que miran a los ojos antes de besar. Su pulsión está orientada al encuentro intersubjetivo, y por ello existe en la dimensión de lo ético. Lo cuerpos amantes desean derrocar el sistema heterosexual racializante y patriarcal porque desean borrar en la mirada de la otra el fantasma de una violencia vivida antes del encuentro entre los cuerpos amantes. Los cuerpos amantes, sujetos de este libro, anhelan la alegría de aquellas a quienes aman y se frustran con la herencia de un mundo simbólico que agrede y limita su capacidad de atención. Porque sonríen antes de comer y miran a los ojos antes de besar, no desean la mascarada de la otra, no encuentran descanso en la alegría ensayada y complaciente del género, ansían el encuentro a través de una esperanza de comunicación más veraz. Porque su pulsión existe en la dimensión ética, porque se practica en lo intersubjetivo, los cuerpos amantes, sobre todo, desearán haber amado bien».
Bryden y Sam lo tienen todo: carreras profesionales brillantes, un apartamento en un edificio exclusivo, buenos amigos y una hija a la que adoran. La vida perfecta para la pareja perfecta.
Hasta el día en que Sam recibe una llamada en su despacho porque Bryden no ha recogido a su hija de la guardería. Al llegar a casa con la niña, encuentra el coche de su mujer en el garaje. En el apartamento, el portátil de Bryden está abierto sobre la mesa, su móvil al lado, las llaves en su sitio habitual en la entrada.
Pero Bryden no aparece por ninguna parte. Es como si se hubiera evaporado.
¿Cómo puede haber desaparecido de su propia casa? ¿Ha salido siquiera del edificio?
A cada minuto que pasa —y a medida que las preguntas se acumulan entre quienes la conocían— el pasado de Bryden y Sam parece un poco menos perfecto, su edificio menos seguro, sus amigos, vecinos y familiares no tan fiables...