La luz se va en Barcelona todo un día, la solar y la artificial. Solo sobreviven una sutil claridad que nadie sabe de dónde procede y el resplandor del fuego. Las Barcelonas que han existido convergen y se superponen en el mismo lugar: reaparecen edificios desaparecidos y surgen otros del futuro. En ese territorio donde conviven tiempos y miradas que jamás debían coincidir, la ciudad queda desbordada por todas sus épocas.
El suceso provocará que un puñado de escritores y artistas vuelvan a la vida y se crucen en encuentros improbables. Así, Picasso hará llorar a Simone Weil, y Cortázar retratará a Laforet; Gaudí barnizará a los transeúntes; Bolaño se adelantará a su muerte; García Márquez huirá en una barca y George Orwell protegerá a Montserrat Caballé, Núria Espert y Jordi Savall de los proyectiles de la guerra. En medio de esta ruptura del tiempo, un fotógrafo capaz de revelar con su cámara lo que aún no ha ocurrido y muchos otros personajes unirán sus artes para intentar comprender qué ha pasado y cómo recuperar la luz perdida.
Eve Babitz ardió en un Volkswagen Escarabajo del 68 un domingo de 1997. Un suceso simbólico que supuso el inicio del fin de sus mejores días, los de una mujer que brilló como una estrella fulgurante en un Los Ángeles asaltado por continuos incendios.
Conocida por su faceta de artista visual y novelista, y sus relaciones con la élite cultural, Eve Babitz también fue una prolífica articulista para revistas de la talla de Rolling Stone, Vogue y Esquire. En este libro se reúnen cincuenta artículos escritos desde 1975 hasta el año del accidente, inéditos hasta ahora en español.
Por estas páginas desfilan amantes y amigos, anécdotas sobre personajes como Francis Ford Coppola, Jim Morrison, Nicolas Cage o incluso Charles Manson, una colección de experiencias y desenfrenos, las mejores fiestas de Hollywood y temáticas variopintas: el yoga, la acupuntura, los bailes de salón o el amor libre. Su escritura rebosa personalidad, tan divertida, carnal y encantadora como lo era ella.
Estos artículos son la constatación de que la intelectualidad y la cultura llevan zapatos de tacón, un atrevido escote y un cigarrillo en la boca.
ROMA LO EXIGE TODO.
EN ROMA TODO ESTÁ EN VENTA.
MALDITA SEA POR SIEMPRE ROMA.
Mare Internum, año 75 a. C. Un barco mercante navega rumbo a la isla de Rodas. A bordo, Julio César acompañado sólo por su fiel Labieno. Obligado por sus enemigos a exiliarse de Roma, se dirige al encuentro con el maestro Apolonio para aprender oratoria y de este modo, a su regreso, iniciar una feroz pugna para ingresar en el Senado y enfrentarse allí al temido Cicerón.
Así arranca la extraordinaria segunda entrega de la saga dedicada a Julio César por Santiago Posteguillo. En Maldita Roma encontraremos ya al mito en la plenitud de su talento político y militar, dispuesto a vencer cualquier obstáculo en su imparable conquista del poder.
Este es un relato sin tregua en el que viviremos ataques piratas, el enfrentamiento con Espartaco en la rebelión de los esclavos, grandes batallas en las que sentiremos el olor de la sangre y el estruendo de los gladios. Comprenderemos los hábiles manejos de César para ascender en política y asistiremos, incluso, al nacimiento de la reina Cleopatra a orillas del Nilo.
Una novela magistral que nos habla sobre el auténtico precio del poder. Y es que Julio César está a punto de aprender que Roma lo exige todo, hasta su bien más preciado, lo único que él no está dispuesto a entregar. Pero Roma no negocia con nadie. Ni con César. Maldita Roma.
La fascinante historia de Boabdil, en un libro lleno de sabiduría, esperanza, amor y religión
Esta novela obtuvo el Premio Planeta 1990.
En los papeles carmesíes que empleó la Cancillería de la Alhambra, Boabdil ?el último sultán? da testimonio de su vida a la vez que la goza o la sufre. La luminosidad de sus recuerdos infantiles se oscurecerá pronto, al desplomársele sobre los hombros la responsabilidad de un reino desahuciado. Su formación de príncipe refinado y culto no le servirá para las tareas de gobierno; su actitud lírica la aniquilará fatídicamente una épica llamada a la derrota.
El adjetivo que mejor define la poesía de Cristina Rivera Garza, una de las escritoras más relevantes de la literatura mexicana actual, es «indómita». Porque quiebra los géneros con un sinfín de formas que van desde los posteos o los tuits hasta los textos comunales, los telegramas y las bitácoras, pero también porque rompe la sintaxis y hasta el mismo lenguaje. Estas profundas fisuras señalan ausencias: de cuerpos —más de cien mil personas han desaparecido en el lapso de dos décadas en México— y de palabras.
Sus versos salvajes tejen nodos territoriales y afectivos, evocan corporeidades, juegan con la autoficción, construyen múltiples voces, tienden vasos comunicantes con su narrativa y están atravesados por las obsesiones que vertebran su obra: la violencia y la muerte, la enfermedad y el amor, el sueño y la razón. Son poemas que convierten a sus lectores en «traductores-detectives-cómplices» y que viven más allá de la página.
He llamado la atención de un monstruo.
Yo no lo he buscado.
Ni siquiera lo he visto venir.
Y, cuando por fin me doy cuenta, ya es demasiado tarde.
Killian Carson es un depredador envuelto en el más sofisticado encanto.
Una persona fría, manipuladora y cruel.
Lo peor de todo es que nadie ve su lado malvado.
Pero yo sí.
Y eso me costará todo lo que tengo.
Huyo, pero ¿sabéis qué pasa con los monstruos?
Que siempre te persiguen.