Marcel Proust escribe con una diferencia de cinco años, de tres si nos atenemos a la fecha del último "salón" publicado (1905) y el primer "pastiche" (1908), estos dos conjuntos de textos presididos por una idea absolutamente distinta. Si los Salones pertenecen al mundo en que se ha movido la primera juventud del autor y en el que ha nacido su primer libro, Los placeres y los días (1896), en El caso Lemoine se trata de una gimnasia del oficio de la escritura, de un ejercicio de análisis de estilos ajenos a traves de un caso de crónica de sucesos: la estafa de un tal Lemoine a la más alta compañía de diamantes del mundo. En los Salones encontramos un Proust alabancero, que reseña, bajo pseudónimo y en Le Figaro, actos sociales de ese mundo aristocrático con el que más tarde saldaría cuentas críticas en distintos volúmenes de A la busca del tiempo perdido, su obra capital (en 'La parte de Guermantes' y 'Sodoma y Gomorra' sobre todo, y tan acerbas como en el viscontiniano "Baile de las Cabezas" de 'El tiempo recobrado').
Escrita en 1931, durante la primera epoca de su relación con los hermanos Klaus y Erika Mann, Los íamigos de íBernhard fue la primera novela de Annemarie Schwarzenbach, una autora fascinante cuya obra ha sido rescatada en las últimas decadas como raro modelo de una sensibilidad atormentada y con zonas de sombra, pero brillante e inequívocamente moderna. El protagonista, un estudiante de piano de diecisiete años que viaja a París para continuar sus estudios, es el eje narrativo de una historia que, acogida a los principios de la Nueva Objetividad, implica a sus amigos, familiares y conocidos. Entre los primeros destacan Gert e Ines, una pareja de novios que a veces parecen hermanos, y Leon y Christina, una pareja de hermanos que a veces parecen novios, jóvenes acomodados o artistas bohemios entre los que se van tejiendo lazos de admiración o deseo, sobre el trasfondo de las ambigüedades de genero que todos encarnan y que hacen que se rompa la habitual dicotomía entre lo masculino y lo femenino.
Roma, otoño de 1542. Miguel Ángel se encuentra en el punto de mira de la Inquisición. Vive una profunda crisis religiosa y su amistad con Vittoria Colonna, la marquesa de Pescara, no ha pasado desapercibida. El jefe del Santo Oficio, el cardenal Gian Pietro Carafa, ha ordenado seguir a la dama para identificar el lugar donde se reúne la secta de los Espirituales, encabezada por Reginald Pole, que aboga por el retorno a la pureza evangélica en una ciudad donde la corrupción campa a sus anchas. Roma, que se ha convertido en una ciudad devorada por el vicio, será el cruel teatro en el que se crucen las vidas de Malasorte, la joven ladronzuela que ha recibido el encargo de espiar a los Espirituales, de Vittorio Corsini, el capitán de los esbirros de la ciudad, de Vittoria Colonna y del mismo Miguel Angel Buonarroti, el artista más genial de su tiempo.
Los Escorpiones es una novela de novelas: una obra narrativa titánica y misteriosa. Los protagonistas, Sara y Thomas, se ven envueltos en el entramado de una teoría de la conspiración dirigida por los poderes políticos y económicos, que pretenden controlar a los individuos a través de la hipnosis y los mensajes subliminales en libros, videojuegos y música para inducirlos al suicidio. Ambos llevan a cuestas desequilibrios emocionales y, mientras se teje entre ellos una relación inclasificable y poderosa, deciden investigar sobre esta secta cuyo nombre es el de una de las pocas especies animales que prefiere matarse antes que seguir soportando el dolor.
Desde la Italia de los años veinte, pasando por el sur profundo de Estados Unidos en los ochenta, hasta llegar a la época actual en Madrid, Bilbao, un pueblo perdido de la España rural y Nueva York, esta es una historia sobre la angustia existencial, la soledad y la necesidad de creer en algo, sea lo que sea, para encontrar el sentido a la vida.
El día que Gara llega a Granada, la belleza nostálgica de la ciudad la envuelve como un abrazo. Mirar al pasado duele demasiado y la culpa por una muerte que no puede asumir la persigue en cada aliento.Quizá por eso, entre los antiguos muros de la universidad donde se dedica en cuerpo y alma a su doctorado, Gara caerá en las redes de El décimo círculo. Este extraño grupo, formado por estudiantes obsesionados con Dante, pretende demostrar que el averno, el reino descrito en la Divina Comedia, es real y que las almas de los condenados reciben allí sus castigos.
En el cajón de un escritorio de su casa de Roma la autora halla pertenencias de los antiguos dueños: sellos, un diccionario, la foto de tres mujeres y un cuaderno con el nombre de «Nerina». Como una poeta clásica o medieval o una artista del Renacimiento, la mujer sin apellido escapa a la historia y la geografía. Apátrida, políglota, culta, escribe versos sobre sus días en Roma, Londres, Calcuta y Boston, sobre el mar, su familia o las palabras. En estos poemas cotidianos Jhumpa Lahiri vislumbra una identidad. La escritora se convierte en lectora e incluso invoca la intervención de una misteriosa erudita para ordenar ese ovillo de estrofas y vidas que no son las suyas, pero que podrían ser las nuestras.
El verano se acerca a su fin y Whitney y Jacob han organizado una barbacoa para sus vecinos, a la que asisten Blair, la mejor amiga de Whitney, con su marido e hija; y Rebecca y Ben, una pareja sin hijos. Mientras la anfitriona se divide entre su trabajo, la necesidad de atender a sus invitados y su incontrolable hijo Xavier, la anciana Mara, que ha preferido no asistir al evento, observa la fiesta desde su jardín, buscando los pequeños aviones de papel que Xavier le lanza desde su ventana por las noches. Cuando la madre pierde los nervios con el niño, todos optan por no darle importancia, una decisión que tendrán que revisar cuando, una madrugada meses más tarde, el pequeño caiga misteriosamente desde su ventana.
Mientras Xavier lucha por su vida, las mujeres de la calle Harlow se enfrentan a un dilema: continuar como si nada hubiera pasado o hacer caso por fin al rumor de su intuición, que destapará secretos que ninguna quería afrontar.
Ashley Audrain vuelve con una exploración de la amistad femenina, la envidia, los deseos potenciados y acallados por la maternidad y la inexorabilidad de la propia intuición en un thriller estremecedor de lectura urgente.
Clitemnestra es una princesa de Esparta, es fuerte, apasionada y con carácter. Su matrimonio con el rey Tántalo, de quien admira su inteligencia y curiosidad, pronto es bendecido con un hijo. Viven en paz hasta que Agamenón, el hermano del rey Menelao y esposo de su hermana Helena, se encapricha de Clitemnestra y decide asesinar al rey Tándalo y al bebé para poder casarse con ella. Rota por el dolor, durante años Clitemnestra soñará con la venganza, un sentimiento que crecerá alimentado por el horror y la impotencia cuando Agamenón, tras consultar al oráculo de Delfos, ofrezca a los dioses en sacrificio a su hija Ifigenia. Hasta la llegada de Egisto, nacido del incesto y de la violencia, que se convertirá en el amante de Clitemnestra y juntos pondrán fin a la vida de Agamenón.
Martina acaba de llegar a Treviu, un pequeño pueblo de montaña donde ha veraneado toda la vida. Necesita huir de Barcelona y allí, rodeada de recuerdos de su niñez, se siente segura. Una vez instalada, se entera de que alguien ha profanado tres tumbas del cementerio viejo, una de ellas pertenece a una chica de identidad desconocida que falleció hace más de treinta años en el puente del Malpàs y que todo el mundo recuerda como «la chica del vestido azul». Todo indica que se suicidó, pero su muerte siempre ha sido un misterio.
Cuando Martina decide investigar qué le pasó a la chica, pone en marcha, sin saberlo, una serie de acontecimientos que la adentrarán en una peligrosa aventura, en la que se tendrá que enfrentar a alguien dispuesto a hacer todo lo posible para evitar que los secretos del pasado salgan a la luz.
Una rural noir, completamente absorbente, que sumerge al lector en la vida de un pequeño pueblo de montaña, lleno de gente entrañable, pero también de secretos y peligros.