Cinco ensayos que reflexionan sobre las figuras literarias que han marcado la escritura de Naipaul, Premio Nobel de Literatura 2001.
El escritor y los suyos, a medias reflexión, a medias libro de memorias, es un viaje por los mundos reales y escritos que han conformado la literatura de Naipaul, desde la Trinidad colonial (marcada por el primer Derek Walcott y el padre del autor) hasta Inglaterra, donde con la ayuda de sus amigos el escritor busca su camino, pasando por la cultura recibida en la escuela (Flaubert y el mundo clásico). Y, por supuesto, la India, a la que se llega desde el poso de la cultura india en el Caribe y los desperdigados recuerdos de los inmigrantes del siglo XIX, lo que permite una visión muy especial de Mahatma Gandhi.
«Este libro —nos dice Ernesto Sabato en su prólogo— está constituido por variaciones de un solo tema, tema que me ha obsesionado desde que escribo: ¿por qué, cómo y para qué se escriben ficciones?» No se responde a ello con una teoría formulada externamente como cuerpo de doctrina orgánico —aunque ciertamente sí lo sea, y con ejemplar rigor y lucidez, en lo profundo—, sino en una forma particularmente viva, al ritmo de los estímulos externos o interiores, en apuntes que —como señala Sabato— «tienen algo de "diario de un escritor" y se parecen más que nada a ese tipo de consideraciones que los escritores han hecho siempre en sus confidencias y en sus cartas».
Desde el breve trazo casi aforístico hasta el comentario más detenido —analítico o polémico— que de la actualidad remite a problemas imperecederos, El escritor y sus fantasmas —aparecido por primera vez en 1967, y que aquí se nos da en su edición definitiva— contiene un examen de las preocupaciones más características de Sabato ante la literatura de su tiempo y ante su propio oficio de escritor.
En el año 1771, la corona española extiende sus inmensos dominios a ambos lados del océano gobernando el mayor imperio de la época. Son tiempos de esplendor, pero también de sombras.
Con solo dieciocho años, Jaime abandona Menorca, ocupada por los británicos, para estudiar Navegación en Barcelona. Quiere combatirles en el Caribe, junto con las fuerzas de Carlos III, y vengar así el daño que los ingleses hicieron a su familia. Mientras, en Madrid, Almudena se encuentra en una situación desesperada a raíz de la represión que siguió al motín de Esquilache.
Siete novias muertas, una mansión hechizada llena de fantasmas y una maldición de dos siglos.
La primera vez que Sonya y su primo Owen traspasan el espejo, aparecen en el convite de la boda de Lisbeth Poole en 1916. Saben que la van a ver morir, y aunque intentan impedirlo, no pueden cambiar el pasado.
Clover, la abuela de Sonya, le comunica con la música que hace sonar en la casa que presenciar la muerte de las siete novias la convierte en testigo. De ese modo ellas no serán olvidadas, podrá recuperar los anillos de boda que Dobbs robó, acabar con la maldición y expulsar su espíritu de la casa.
Esta Primavera de 1940. Louise Belmont, de treinta años, corre desnuda y recubierta de sangre por el bulevar de Montparnasse. Para entender la macabra situación que acaba de vivir, esta joven maestra deberá sumergirse en la locura de un momento histórico sin parangón: mientras las tropas alemanas avanzan de forma implacable hacia París y el ejército francés está en plena desbandada, cientos de miles de personas aterrorizadas huyen en busca de un lugar más seguro. Atrapada en este éxodo sin precedentes, y a merced de las bombas germanas y de los azares del destino, la vida de Louise acabará cruzándose en un campamento del Loira con las de dos soldados desertores de la línea Maginot, un apasionado subteniente fiel a sus principios morales y un histriónico sacerdote capaz de plantar cara al enemigo.
La crítica ha dicho...
«Una eléctrica novela coral, a caballo entre el género negro y el histórico, ambientada en 1940, cuando los tanques nazis están entrando en París. Un año que guarda inquietantes paralelismos con la actualidad.»
Las crónicas que conforman este libro repasan las vivencias marítimas de Conrad, primero como marinero en Francia y más adelante en la marina mercante británica. Estos textos componen un vivísimo retrato de la relación entre el hombre y el mar en una época en que la llegada del vapor supuso el fin de la hegemonía de los barcos devela. Considerado como el cruce entre un cantar de gesta sobre la navegación a vela y la biblia del oleaje, El espejo del mares la insuperable reminiscencia de una forma de vida y una obra imprescindible para comprender a su autor.