Rigodón es, en pocas palabras, la historia patética de un hombre a la deriva...; el relato del viaje de Céline por Alemania en 1944, pocos meses antes del final de la Segunda Guerra Mundial, en un intento de llegar a Dinamarca, a Sigmaringen, donde se esconde el gobierno de Vichy. Lo acompañan el actor Robert Le Vigan, su esposa Lucette y su gato Bébert, y juntos pretenden recuperar el oro enterrado en el jardín de una amiga bailarina. Y, entretanto, con ricas descripciones de incendios y escombros, Céline entreteje vivencias y pensamientos: el desprecio por su editorial, las visitas inoportunas, su resentimiento por el encarcelamiento en Dinamarca y su punto de vista sobre los acontecimientos que se suceden a su alrededor. Publicada póstumamente, en 1969, Rigodón, libro al que Céline consagró los últimos meses de su vida, es la tercera y última parte de la autobiografía iniciada en 1957 con la sombría y alucinante fantasmagoría De un castillo a otro, a la que siguió Norte, novela de páginas enloquecidas y dantescas, publicadas ambas en esta misma colección.
Aunque fraguadas sobre todo entre 1858 y 1861, las Rimas están integradas por piezas compuestas a lo largo de casi quince años, hasta el momento de la muerte de Bécquer, sin alcanzar una ordenación definitiva. Los temas dominantes son los propios de la poesía amorosa de todos los tiempos, como la melancolía y la incomunicación, modulados por toda la tradición aprendida (desde el clasicismo grecolatino hasta los romanticismos de escuela, pasando por la literatura del Siglo de Oro) y prestando atención a procedimientos propios de la literatura de consumo, como el sentimentalismo del folletín, la dramatización de la vida privada, la métrica de la zarzuela o el tono de la poesía alemana y de la balada de mediados de siglo.
Gustavo Adolfo Bécquer tuvo una vida y una muerte tan trágicas como cabe suponerle al máximo exponente del Romanticismo literario español.
Rompedoras en lo formal y emocionantes en lo temático, las Rimas nos muestran una de las voces líricas más depuradas y memorables del siglo XIX, cuya fama se ha perpetuado de generación en generación.
Las 16 Leyendas presentes en este volumen confirman a Bécquer como el gran renovador del cuento español decimonónico. Su magistral tratamiento de lo fantástico en historias como «Maese Pérez, el organista», «El monte de las Ánimas» o «Los ojos verdes» hace de ellas auténticas obras maestras del relato gótico.
Risa oscura es una pequeña Odisea moderna. Las llanuras del Medio Oeste, los grandes ríos, constituyen el telón de fondo de las peripecias del protagonista, John Stockton, un hombre huido de las convenciones sociales y en busca de un nuevo yo. En un mundo suspendido entre lo real y lo posible, entre el presente y la infancia, entre la biografía y la historia, se agita una constelación de personajes no resueltos, de figuras simbólicas.
Sherwood Anderson es incuestionablemente unos de los tres o cuatro titanes de las letras norteamericanas.
Risa oscura es la novela de la América del Medio Oeste, el valle del río Ohio, el Mississippi, Nueva Orleans y de la nueva libertad sexual de los años veinte. La tensión expresiva del lenguaje, la necesidad de una mayor adhesión a la vida, la urgencia de amar, de resolver el mito de la infancia y de dar por fin sentido a la propia existencia, son algunos de los temas que recorren una novela de gran intensidad, escrita en un lenguaje moderno, directo y esencial.
David Fuentes narra su propia autobiografía desde el manicomio. Desde ahí reflexiona sobre su empeño en mantenerse fiel a sus valores, a su ideal utópico de libertad absoluta, a pesar de que para ello tenga que sacrificar a su familia, el amor o la amistad, en una sociedad que transita entre el conservadurismo y una nueva corriente pragmática y consumista. El destino de David es voluntariamente trágico y, así, inicia un camino que no tiene retorno.
Una novela ambiciosa que formula una pregunta sobre el valor de las ataduras, del compromiso afectivo, y la posibilidad de soñar un futuro fuera de los límites del racionalismo.
Tras una travesía llena de aventuras y peligros, el marinero Robinson Crusoe naufraga en una isla desierta donde le esperan más de dos décadas de absoluta soledad.
Para sobrevivir y construir un nuevo mundo desde cero, cuenta con una sola herramienta: sus propias manos. Considerado el padre de la novela británica, Daniel Defoe recurre en esta historia a un brillante uso de la perspectiva para poner en primer plano aspectos como los peligros de la naturaleza, el instinto o la soledad. Uno de los libros de aventuras más leídos de todos los tiempos, traducido por el maestro Julio Cortázar.