La nostalgia del mar es el eje, indisoluble, de Marinero en tierra, el primer poemario de Rafael Alberti. («Si mi voz muriera en tierra, / llevadla al nivel del mar / y dejadla en la ribera»). Muchos autores vieron en él no solo el lamento por la lejanía del paisaje de su niñez, sino también el anuncio del exilio y del futuro dolor de la vida. En todo caso, este notable primer libro de Rafael Alberti, un hito en nuestra historia poética, supone el regreso a la infancia. la frescura y la ligereza de aquellos espacios marítimos, bajo la idealización del recuerdo, como un origen mítico. Aquí el mar siempre es benéfico, luminoso.
Kate McGuire tiene que reinventarse. Tras el cierre del restaurante donde trabajaba como pastelera, la cancelación de su boda con un rico heredero y la pérdida de su apartamento, Kate deja Nueva York y se instala en Coral Cay, el pueblo de Florida donde iba a ir de luna de miel. Pronto encuentra trabajo como dependienta en la panadería The Cookie House, cuyo propietario, Sam Hepplewhite, no levanta cabeza desde que enviudó. Mientras busca piso, Kate se aloja en el almacén de la panadería, pero comienzan los problemas. Kate, su nueva amiga Maxi y el perro Oliver se dispondrán a descubrir qué se cuece en Coral Cay.
Y las cantó con esa misma voz que yo oía con devoción cuando era un niño, con esa bendita voz que tantas veces nos ha puesto la carne de gallina. Parece una tontería, pero pensé: ¡es Serrat!».
Jordi Soler recibió un mensaje de Joan Manuel Serrat en el que le hablaba de un pájaro de plumaje esponjado y nombre imposible que el novelista menciona en una de sus ficciones. ¿Es real o imaginado?, le pregunta el compositor. Es imaginado, confirma el autor. Y Serrat le propone inventar juntos una canción sobre él, de ambiente selvático y llena de color.
Este libro narra la increíble historia del proceso de escritura colaborativa, y, sobre todo, cómo se consolida una amistad a través de la literatura. Aquí están los temores del escritor, el vértigo ante la aventura junto a un músico que es un referente sentimental no solo para él sino para varias generaciones en España y América Latina. Pero también encontramos la generosidad del músico que pone su sabiduría al servicio de una obra conjunta. Y uno se cree es un relato honesto, revelador y lleno de humor sobre el arte de crear, y también la historia de una canción que nunca llegó a ser.
It’s as if her life only began once Moon appeared in it. The desultory copywriting work, the boyfriend, and the want of anything not-Moon quickly fall away when she beholds the idol in concert, where Moon dances as if his movements are creating their own gravitational field; on livestreams, as fans from around the world comment in dozens of languages; even on skincare products endorsed by the wildly popular Korean boyband, of which Moon is the youngest, most luminous member. Seized by ineffable desire, our unnamed narrator begins writing Y/N fanfic—in which you, the reader, insert [Your/Name] and play out an intimate relationship with the unattainable star.
Surreal, hilarious, and shrewdly poignant, Y/N is a provocative literary debut about the universal longing for transcendence and the tragic struggle to assert one’s singular story amidst the amnesiac effects of globalization. Esther Yi’s prose unsettles the boundary between high and mass art, exploding our expectations of a novel about “identity” and offering in its place a sui generis picture of the loneliness that afflicts modern life.
Una trepidante novela romántica en la que un supuesto feliz matrimonio acabará desencadenando una trama repleta de acción, engaños e intriga.
Desde que conocí a Finley mi vida ha sido un cuento de hadas: un matrimonio de película, lujo por doquier y un hombre a mi lado que me ha hecho feliz durante todo el tiempo que ha durado el engaño.
Nunca imaginé que mi marido llevara una doble vida, por eso me sentí tan traicionada cuando lo descubrí y decidí alejarme de él.
Sin embargo, Finley no estaba dispuesto a consentir mi marcha. Yo era una pieza que no se podía permitir perder en su retorcido plan, así que ideó otro mucho más retorcido que el anterior para que volviera.
«Yo el Supremo Dictador de la República: ordeno que al acaecer mi muerte mi cadáver sea decapitado...»Así arranca una de las grandes novelas de la literatura en castellano del siglo XX: Yo el Supremo, de Augusto Roa Bastos, Premio Cervantes 1989.La obra es un extraordinario ejercicio de gran profundidad narrativa y un testimonio escalofriante sobre uno de los peores males contemporáneos: la dictadura. El déspota solitario que reina sobre Paraguay es, en la obra de Roa, el argumento para describir a una figura despiadada que es asimismo metáfora de la biografía de América Latina.Yo el Supremo es una perfecta radiografía del poder absoluto, de sus sombras, sus miserias y sus crímenes.