Desde hace varias décadas la presencia de la poesía inglesa en la vida cultural española ha superado el desconocimiento que secularmente, con notables excepciones, flotaba en nuestro ámbito literario y nuestros escritores, entre los que, pasada ya la fecunda influencia renacentista italiana, venía imponiendo sus leyes la canónica tradición literaria francesa. Pero de un tiempo a esta parte, desde hace algo ya más de medio siglo, tanto en los medios editoriales como en los hábitos lectores, no sólo la narrativa, el teatro y el ensayo anglosajones, sino también la poesía, han venido gozando de una gran proyección sobre la vida intelectual española. Hasta tal punto que nombres como, no solo los más divulgados de Poe y Whitman, sino más minoritarios y elitistas como los de Blake, Keats o Emily Dickinson, e incluso los de Pound, T. S.Eliot, o Auden, han dejado una viva impronta en nuestra más reciente poesía, floreciendo también una notable serie de traducciones de poetas ingleses y angloamericanos.
El título de esta novela lo toma Faulkner de un verso de Macbeth: "¡La vida no es más que una sombra (...) un cuento narrado por un idiota, lleno de ruido y furia, que nada significa!" Su tema central nos sitúa en las relaciones asfixiantes de una familia, encarnado en la alienación y desintegración moral en tres niveles: el deterioro de los valores de la familia aristocrática, la ruptura de las relaciones naturales padres-hijos y la corrupción individual del ser humano.
Una obra maestra de la literatura que relata la degeneración progresiva de la familia Compson, sus secretos y las relaciones de amor y odio que la sostienen y la destruyenPor primera vez, William Faulkner introduce el monólogo interior y revela los diferentes puntos de vista de sus personajes. El libro se cierra con un apéndice que descubrirá al lector los entresijos de esta saga familiar de Jefferson, Mississippi, conectándola con otros personajes de Yoknapatawpha, territorio creado por Faulkner como marco de muchas de sus novelas. «Cuando leí a William Faulkner, de repente me di cuenta de que la prosa podía tener la libertad y la posible indisciplina de la poesía.» Michael Ondaatje