En una España deslumbrada por el Mundial de Fútbol de 1982, un grupo de amigos con un pasado común, la lucha armada, intenta llevar a cabo la última de las operaciones contra el sistema, que se convertirá también en la última de las operaciones contra sí mismos.
El hombre solo, novela de intriga que fue galardonada con el Premio Nacional de la Crítica de narrativa en euskera, nos adentra en la mente de un hombre que todavía no ha aprendido a caminar fuera del territorio del Miedo.
La escritura brillante, precisa y llena de matices de Bernardo Atxaga, ganador del Premio Internacional LiberPress Literatura, el Nacional de las Letras Españolas y el Liber, brilla en este libro que narra los años complejos y desgarrados de nuestra historia reciente.
Para un padre no hay mayor dolor que perder a un hijo. Y Roberto Cusac lo sabe bien: bastaron unos segundos para que Jaime desapareciera de un parque infantil sin dejar rastro. Años más tarde, en un intento por redimir su culpa, entra a trabajar como investigador privado en una fundación de personas desaparecidas junto con Inés Herrera, su esposa, quien se encarga de la parte legal. Tienen otro hijo, que ha crecido a la sombra de un hermano al que nunca conoció, pero que continúa presente en la vida de sus padres. Y más cuando una noche, en un paraje inhóspito, reaparece un niño desaparecido. Desnutrido y con evidentes signos de tortura, el pequeño relata haber estado encerrado por un hombre sin rostro. Desde ese instante, y guiados por el temor de que Jaime haya sufrido la misma suerte, Roberto e Inés iniciarán una investigación paralela para descubrir la verdad.
«El hombre sentimental es una historia de amor en la que el amor no se ve ni se vive, sino que se anuncia y recuerda», dice Javier Marías en su epílogo. Y se pregunta: «¿Puede esto ocurrir?».
Un famoso tenor, conocido como el León de Nápoles, es el encargado de contar esa historia sucedida cuatro años atrás, durante una visita a Madrid para ensayar el Otello de Verdi. Los personajes son la misteriosa y melancólica Natalia Manur; su marido, el banquero Manur, y el imperturbable y obsequioso señor Dato, acompañante de profesión. A su alrededor se mueven otros secundarios: una prostituta apresurada, una vieja gloria de la escena operística, un minucioso viudo, un antiguo amor.