Retratos de familia es un tejido de historias, imágenes y huellas que van revelando un pasado que se confunde con un presente percibido sobre una superficie movediza y un cielo pesado a punto de caer. Tal vez esto no sea del todo cierto.
Entonces se trata de un álbum familiar que bien puede topar con las derruidas tapias de un panteón romano. Pero la luz y la temperatura nos podrían demarcar un entorno social, una civilitas atenta a las convulsiones, a las desigualdades que nos sitúan y condicionan. La presencia de unos cuerpos conforman el escenario idílico de un día de campo. La celosía, desde su anhelada protección, siempre aparente, nos ofrece ciertos indicios de algo que alcanzamos a sufrir, pero que no se nos da del todo.
Truman Capote fue un maestro de las formas breves y un agudo observador y cronista de su época. Las semblanzas que reúne en este volumen son una buena muestra de ambas virtudes. Capote escribe –a veces con ternura, otras con perfidia, siempre con un estilo admirable– sobre figuras que han conformado nuestro imaginario colectivo, trazando una serie de magistrales retratos como el dedicado a las andanzas japonesas de Marlon Brando durante el rodaje de Sayonara; el ya mítico perfil de Marilyn Monroe; una bellísima rememoración en claroscuro de Tennessee Williams; una emotiva aproximación a Elizabeth Taylor; un acercamiento a «esa leyenda moderna» que fue Jane Bowles y otro al arte fotográfico de Cecil Beaton.
Y son precisamente los retratos de otro fotógrafo, Richard Avedon, los que inspiran a Capote una serie de certeros perfiles, empezando por el del propio Avedon, y luego, pasando revista a un socarrón John Huston, un ambivalente Chaplin, una coqueta Coco Chanel, un moribundo Somerset Maugham, un errante Ezra Pound, una anciana y fascinante Isak Dinesen, una Mae West de carne y hueso, un Louis Armstrong captado desde la mirada infantil, un Gide que reflexiona sobre Cocteau, un Bogart retratado a través de sus palabras fetiche, un Picasso tan genial que podría provocar instintos asesinos y un Duchamp iconoclasta que bien podría ser su reverso.
En el Chile del siglo XIX, Aurora del Valle sufre un trauma brutal que borra de su mente los primeros cinco años de su vida. Criada por su ambiciosa abuela, Paulina del Valle, crece en un ambiente privilegiado, libre de muchas de las limitaciones que oprimen a las mujeres de su época pero atormentada por horribles pesadillas. Cuando debe afrontar la traición del hombre al que ama y la soledad, Aurora decide explorar el misterio de su pasado.
Los mejores libros jamás escritosPara muchos, la obra maestra de Henry James, que reúne los temas esenciales de su literatura: la psicología femenina, las diferencias entre Europa y América, la educación y el arte. Retrato de una dama es una de las grandes novelas del siglo XIX. Su protagonista es Isabel Archer, una bella joven estadounidense que recibe una sustanciosa herencia y decide emprender un viaje por Europa. La familia quiere que se case pronto, pero ella defiende su independencia, hasta que los acontecimientos se precipitan de un modo inesperado.Retrato especular de Estados Unidos y Europa, y aguda indagación en la psicología femenina, este portentoso libro viene enmarcado por el prefacio que el autor escribió para la edición estadounidense de sus obras de 1908. Seguimos aquí el texto de la novela según lo revisó Henry James para la ocasión, en brillante traducción de Ana Eiroa. El volumen se cierra con un epílogo y una cronología de Philip Horne, máxima autoridad jamesiana y responsable de la biblioteca del autor en Penguin Classics.«No puedo escapar a la infelicidad.»
En una corte repleta de escándalos, un joven de Sevilla obsesionado con la luz consigue convertirse no solo en pintor de cámara, sino en el artista más importante de la Historia de España.
¿Cómo llega Velázquez a ser el pintor del rey?
El retorno de Charles Ryder a Brideshead ―la elegante mansión de lord Marchmain, convertida ahora en cuartel― devuelve a su memoria aquellos tiempos, anteriores a la guerra, en que paseaba embelesado por sus hermosos jardines y salones y se dejaba sucumbir al hechizo de sus singulares habitantes. En realidad, nunca pudoCharles librarse de su ambigua amistad con el inquietoSebastian, ni de su obsesivo amor por la hermana de éste,lady Julia, ni de la oscura y contradictoria fatalidad que dejó marcada para siempre la atribulada vida de losMarchmain con su huella de drama y desvarío.
Retorno a Brideshead, una de las novelas más importantes de la aclamada obra del célebre escritor inglés, fue motivo de una espléndida serie televisiva, interpretada entre otros, por Laurence Olivier, Claire Bloom y Stépahne Audran, que obtuvo un enorme éxito mundial.