Cuando las mujeres que corren con los lobos alcanzan la madurez, empieza el baile de las mujeres sabias. Como si se tratara de una de esas historias contadas por las madres a sus hijas, Clarissa Pinkola Estés nos invita a reflexionar sobre los encantos del arquetipo misterioso e irresistible de la mujer sabia, representada simbólicamente por la figura de la abuela. Desde las matriarcas de los cuentos de hadas, pasando por las mujeres anónimas que la autora ha conocido durante su brillante trayectoria como psicoanalista, Pinkola Estés retrata magistralmente a esas almas maduras tan comunes en todas las tradiciones familiares, ofreciendo unas páginas llenas de luz, melodía y encanto .
Estamos en París en marzo de 1885. Como cada año para la Media Cuaresma, se celebra el popular «baile de las locas» en el hospital de la Salpêtrière, dirigido por el eminente neurólogo profesor Charcot. Durante una noche, la flor y nata de París disfruta al ritmo de valses y polcas en compañía de las internas, disfrazadas con extravagantes atuendos. Entre las pacientes destacan Louise, una joven epiléptica maltratada por su tío que tiene puestas todas sus ilusiones en un futuro matrimonio con un interno del centro, y la rebelde y visionaria Eugénie, una muchacha de buena familia encerrada sin contemplaciones por su propio padre. Bajo la atenta vigilancia de la implacable supervisora Geneviève, ambas intentarán cumplir sus sueños y harán todo lo posible por escapar.
Leo, un niño de ocho años introvertido y solitario, recibe una carta que le avisa de la fecha de su muerte. Será sólo el primero de una serie de mensajes que intentarán advertirle de un fatal destino. Cuando sus padres busquen respuestas, se enfrentarán a un terrible descubrimiento: ¿es el propio Leo el autor de esos mensajes?
Aarón decide poner fin a su relación con Andrea tras diez años de noviazgo. Esa noche, pide a su amigo David que vaya a la tienda del americano a realizar una entrega que tenía apalabrada. Allí, tras el cartel de neón en el que brilla la palabra Open, David recibe un disparo. Atormentado por la culpa, Aarón buscará una explicación para el trágico cruce de destinos.