Cumbres Borrascosas (1847) se ha convertido en la gran novela romántica por excelencia, o, aún más, en un mito moderno que ha inspirado películas, óperas, secuelas y canciones pop. La única novela de Emily Brontë ?«árida y nudosa como la raíz del brezo», según su hermana Charlotte? bebe sin duda de la fascinación por el género gótico: hay en ella apariciones, noches sin luna, confinamientos desesperados y crueldad sin medida. Pero la tensión y la incertidumbre que imprime a sus atormentados personajes y su tortuosa trama superan toda convención y nos sumergen en una atmósfera de pesadilla que difícilmente volveremos a encontrar en la historia de la literatura.
Un apasionante libro de memorias noveladas de Guillermo Cabrera Infante, que recrea toda la efervescencia de su juventud en Cuba
En estas memorias comenzadas nada más exiliarse de Cuba, Guillermo Cabrera Infante describe con lujo de detalles su juventud en la efervescente isla de fines de los años cincuenta y principios de los sesenta. La Habana, el cine, el sexo, la música y la llegada de la Revolución conviven en un relato de fondo gozoso, aunque teñido por el dolor de la distancia. Proyecto inacabado a la muerte del autor y en cierto modo inacabable,Cuerpos divinos vuelve sobre los temas claves de Cabrera Infante, pero les añade el fervor testimonial de quien aspira a recordarlo todo para impedir que su mundo privado caiga en el olvido.
Ruth está en caída libre. Acaba de descubrir que la vida, un día cualquiera, puede golpearte tan fuerte que todos los problemas anteriores te resulten insignificantes.
Será entonces cuando Ruth se refugie en un juego muy especial, cuyas normas solo puede marcar ella misma. Es un juego antiguo y peligroso, que casi todos hemos probado o deseado probar alguna vez. El juego de dejar de ser ella y convertirse en otra por las noches.
Electra lleva una peluca roja y sabe atraer todas las miradas. Sus noches se miden por orgasmos y la invitan a las fiestas más salvajes. Electra no tiene miedo de nada, mientras que Ruth vive muy asustada; por eso le cuesta tanto volver a ser ella al quitarse la peluca. Cuanto más profundo es el dolor, mayor es el engaño. ¿O es al revés?