Tierras de poniente es una reflexión sobre los efectos del poder sin límites y un retrato despiadado de la obsesión y la culpa.
La primera novela de Coetzee, publicada por primera vez en España, está compuesta por dos historias: El proyecto Vietnam narra el descenso gradual hacia la locura de Eugene Dawn, un investigador que indaga acerca de la efectividad de la propaganda de Estados Unidos y la guerra psicológica en Vietnam.
La segunda historia, La narración de Jacobus Coetzee, cuenta una expedición de caza por las tierras de la tribu namaqua, capitaneada por Jacobus Coetzee, un colonizador b#er. Tras atravesar el territorio namaqua, el colonizador cae enfermo y pierde el control sobre sus hombres...
En Tierra mezclada, Maryse Condé vuelve a demostrar por qué es una de las narradoras más prodigiosas de nuestro tiempo. En estos relatos —sensuales, feroces, profundamente humanos— seguimos a mujeres y hombres arrojados a los márgenes, errantes entre islas, continentes y recuerdos, intentando comprender quiénes son y de dónde vienen. Una maestra encuentra una felicidad efímera al acoger y curar a Solo, un joven proscrito considerado maldito en el pueblo; un ingeniero atrapado entre la pasión y la justicia arriesga su porvenir por proteger a Ayissé; una joven descubre el verdadero rostro de su padre, seductor y frágil; Létitia, devoradora de vida, aprende a elegir entre la pasión fugaz y la mano que la sostiene; un médico recompone la historia de un hijo muerto y de una estirpe marcada por la locura y la marginación; un viajero recoge a un espectro que huele a tierra podrida; tres mujeres en Manhattan tratan de sobrevivir a la soledad y al deseo de dejar huella; un hombre asciende el monte Shasta para enfrentarse a la voz que lo reclama.
Frente a un siniestro caserón de piedra, anclado en medio de la cuenca minera asturiana, se detiene un coche de servicios sociales. Dentro del vehículo, Dani Sorribes no acaba de asimilar que haya acabado en ese lugar ni que, con solo trece años, haya quedado huérfano. Desde la ventanilla, no quita ojo a la figura que se recorta sobre el cielo. Una estructura metálica que se eleva junto a un oscuro bosque de hayas, en una mina abandonada que, nada más verla, le ha provocado un escalofrío.
Fuera del coche, Alicia, la mujer que lo acoge, le espera con una sonrisa amable y una mirada gélida. Para ella, la mina pertenece a una vida pasada de la que solo queda un amargo recuerdo. Cerrada años atrás, tuvo su origen en un pueblo detenido en el tiempo, desahuciado, casi deshabitado, y donde las casas se cierran todas las noches a cal y canto.