Cuando la entusiasta del cine de terror Jamie Prescott acude a un evento de citas rápidas, sabe qué esperar: mediocridad y echarse unas risas. Lo que jamás hubiera previsto es que a uno de sus acompañantes le cortaran el cuello durante un apagón. Ni que, cuando volvieran las luces, hubiera más cadáveres en el suelo y las puertas estuvieran cerradas con llave.
Pertrechados con armas improvisadas y el amplio conocimiento de Jamie sobre lo que NO se debe hacer en una película de terror, el grupo de supervivientes intenta encontrar una salida mientras el asesino los acecha. Sin embargo, a medida que avanza la noche y Jamie se encuentra «cara a máscara» con el criminal, comienza a sospechar que este está cometiendo los asesinatos para cortejar a una de las participantes y convertirla en una su «chica final» en la vida real.
Nada acelera el amor tanto como el peligro y, a pesar de las consecuencias potencialmente mortales, Jamie se ve envuelta en un triángulo amoroso con dos de los otros supervivientes. ¿Conseguirá sobrevivir al derramamiento de sangre para disfrutar de su «felices para siempre»? ¿O logrará encontrar antes este psicópata su media naranja a golpe de machete?
Haley afronta su primer año de universidad, lejos de casa y todo lo que conoce, con una duda que está dispuesta a resolver: si realmente el amor es algo más que lo vivido hasta el momento. Pronto creerá estar cerca de encontrar la respuesta cuando su camino se cruce con el de un misterioso chico de ojos grises cuya mera presencia grita «problemas».
¿Merece la pena dejarse arrastrar por una atracción irresistible a pesar de que todos a su alrededor digan que es una mala idea? ¿Se puede luchar contra los demonios que persiguen al chico malo del campus o debería alejarse?
Al final, lo más difícil es determinar a qué corresponde de verdad la palabra «amor».
El 4 de abril de 1968 Martin Luther King fue asesinado. Durante el tiempo en que permaneció en fuga, su asesino, James Earl Ray, pasó diez días en Lisboa tratando de conseguir un visado para Angola. Obsesionado por este hombre fascinante y gracias a la apertura reciente de los archivos del FBI sobre el caso, Antonio Muñoz Molina reconstruye su crimen, su huida y su captura, pero sobre todo sus pasos por la ciudad. Lisboa es paisaje y protagonista esencial en esta novela, pues acoge tres viajes que se alternan en la mirada del escritor: el del prófugo Earl Ray en 1968; el de un joven Antonio que en 1987 parte en búsqueda de inspiración para escribir la novela que lo consagró como escritor, El invierno en Lisboa, y el del hombre que escribe esta historia hoy desde la necesidad de descubrir algo esencial sobre estos dos completos desconocidos. Original, apasionante y honesta, Como la sombra que se va aborda desde la madurez temas relevantes en la obra de Antonio Muñoz Molina: la dificultad de recrear fielmente el pasado, la fragilidad del instante, la construcción de la identidad, lo fortuito como motor de la realidad o la vulnerabilidad de los derechos humanos, pero cobran aquí forma a través de una primera persona completamente libre que indaga de forma esencial en el proceso mismo de la escritura.