Una nueva serie Reinos Olvidados.
Soy Drizzt Do'Urden, antaño perteneciente a Mithril Hall amado por una esposa y amigo de un rey y otros compañeros no menos maravillosos. Todo eso forma parte de la corriente de mi memoria, que fl uye ahora hacia orillas más lejanas, ya que ha llegado el momento de retomar el rumbo... y de recuperar mi corazón.
Soy Dahlia Sin'Felle y llevo siete diamantes en la oreja izquierda, uno por cada uno de los amantes a los que he asesinado, además de dos pequeños pendientes en la derecha por los amantes que aún debo matar. Sirvo a Thay... de momento.
Soy Gauntlgrym, la legendaria patria de los enanos Delzoun la leyenda más sagrada de su historia, la fuente de la forja eternamente encendida, el lugar que Bruenor Battlehammer ha buscado durante más de medio siglo... y sigo esperándolo.
Case era el mejor vaquero del ciberespacio: se ganaba la vida robando información y traspasando defensas electrónicas. Pero cometió el error de traicionar a la gente equivocada y como castigo dañaron su sistema nervioso con una toxina que extinguió su talento micrón a micrón.
Desterrado del ciberespacio y prisionero en la cárcel de su cuerpo físico, Case coquetea con la muerte en los suburbios ultratecnológicos. Hasta que se ve envuelto en un peligroso plan de objetivo desconocido que le ofrece una segunda oportunidad, y una cura, a cambio de un precio...
«Como una ola hecha de todas las olas». Así consideraba Pablo Neruda el latido de sus versos. Así lo hemos percibido también millones de lectores para quienes son lo que el propio poeta deseaba: «un relámpago de fulgor persistente», una revelación, un pentecostés deslumbrante e impetuoso. «En la casa de la poesía no permanece nada sino lo que fue escrito con sangre para ser escuchado por la sangre». Lo había anticipado ya Vallejo y el gran Rubén Darío, a quien Neruda y García Lorca rindieron, a dúo, tributo de admiración, porque «fuera de normas, formas y escuelas» en él vibraba la verdad de una palabra creadora. Con ellos se enseñoreaba de las letras hispánicas la voz de América.
La de Neruda tiene un alcance universalizador; se propone explorar todo lo real, para recrearlo y depurarlo en el canto. Pero en la mayor parte de su obra, naturaleza y sociedad gravitan hacia una visión unitaria de la geografía y la historia de América. De ahí que la Real Academia Española y la Asociación de Academias hayan querido agavillar esta Antología general para rendir homenaje a Neruda.
LA PARTIDA LLEGA A SU FIN.
Sinaí Ferreira haría cualquier cosa para conseguir a Axer Frey, pero haría muchas más por ganarle y si eso significa poner en marcha la partida más importante de su vida que así sea.
La relación con los Frey se intensifica cada vez más y termina por atrapar a Sinaí en medio de las disputas y rencillas familiares, pero en vez de temerlos, los reconoce como rivales dignos de su intelecto.
Así que llega el momento: las piezas están colocadas en el tablero y ya es hora de que alguno dé jaque mate a esta tensa persecución que comenzó con una simple partida de ajedrez.
Sinaí Ferreira no debió haber interferido en los secretos de los Frey; por desgracia, se obsesionó locamente con uno de ellos, y haría cualquier cosa para conseguirlo.
Ruso. Peligrosamente atractivo. Un prodigio. Adicto a revivir personas. Axer Frey era el último chico que una nerd intentaría alcanzar.
Menos ella.
Entre secretos, jugadas de ajedrez y una intensa tensión sexual, Sinaí descenderá al fondo de un abismo del que no querrá salir.
No hay mejor desafío para la astuta Miss Marple que un crimen aparentemente imposible de resolver.
Leyendo el periódico, actividad a la que Miss Marple se entrega cada día con placer, la anciana topa con la necrológica de Jason Rafiel, un millonario al que había conocido un año antes durante uno de sus viajes. Unos días más tarde, el abogado de Mr. Rafiel le entrega una carta que el acaudalado conocido había dictado antes de morir. En ella le comunica a Miss Marple que, si consigue resolver un crimen, recibirá la notable cantidad de 20.000 libras. Aunque el reto es enorme, pues la carta no especifica ni quién es la víctima, ni dónde ni cuándo tuvo lugar el fatal suceso, Jane Marple no tarda en aceptar el desafío e iniciar sus pesquisas.