La Navidad es la excusa perfecta para enamorarse.
El objetivo de Parker: enamorarla. El de Hallie: impedirlo a toda costa.
Parker sabe lo que quiere y nada ni nadie va a impedírselo, ni siquiera tener que hacerse cargo de una estúpida película de Navidad trabajando con su mayor rival, Hallie Ross, pero piensa dejar que la señorita perfección se confíe. Su plan es quitársela de en medio antes de que siquiera pueda verlo venir.
Lo que Parker no sabe es que él no es el único que tiene un plan.
A Robert Downey Jr. ya se lo dijeron una vez: el destino está escrito en las estrellas… y en los guiones de las películas de Navidad.
Hallie. Parker. El mudo del cine. Y Nueva York. Porque, en el amor y en las romcoms, todo vale.
Esto es lo que tienes que saber sobre Delia Agós: el otoño en el que iba a cumplir treinta años amaneció con el cadáver de alguien en el rellano de su piso. Nadie quiere verse nunca en una situación así. Quiero decir, a punto de cumplir los treinta años.
La vida de Delia Agós es un despropósito: eterna becaria en una empresa, su novia acaba de dejarla y se ha metido en la compra de un dúplex que la ha arruinado. Esto, según las grandes mentes de la filosofía, tiene una única solución: salir una noche y acostarse con quien sea para dejar de ser la amargada del grupo que solo habla de hipotecas variables.
El problema empieza cuando decide liarsecon el despropósito de Angie Samper, la caradura tras la barra, y una imbécil irresistible a la que Delia no soporta desde el primer minuto y con la que pasa la mejor noche de su vida. Pero, bueno, tampoco es que tengan que volver a verse, ¿no? Hasta que Angie se despeña por las escaleras y se convierte en fantasma de su piso recién hipotecado.
O en resumen: cómo sobrevivir a un caso literal de Aquí te pillo, aquí te mato.
Fanny Price era todavía una chiquilla cuando sus tíos, nobles, ricos y magnánimos, la acogieron en Mansfield Park, donde ha tenido ocasión de crecer y formarse con sus cuatro primos: Tom, Edmund, Maria y Julia. Cultos y superficiales, todos ellos tratan a Fanny como a una inferior, con la excepción de Edmund, que se interesa realmente por ella. El severo patriarca deberá marcharse a Antigua por negocios, y este hecho, junto con la llegada de unos nuevos vecinos procedentes de Londres, los atractivos hermanos Henry y Mary Crawford, será el inicio de la irrupción de nuevas diversiones en Mansfield Park. Sin embargo, Fanny, por su carácter discreto y reflexivo, no acabará de encajar en este grupo de amigos, y observará con tristeza cómo Edmund se queda fascinado por los encantos de Mary Crawford, a pesar de su clamorosa falta de principios.
Fanny Price es aún una niña cuando sus tíos la acogen en su mansión de Mansfield Park, rescatándola de una vida de estrecheces y necesidades. Allí, ante su mirada amedrentada, desfilará un mundo de ocio y refinamiento en que las inocentes diversiones alimentarán maquinaciones y estrategias de seducción. Ese mundo oculta una verdad peligrosa, y solo Fanny, desde su sumiso silencio, será capaz de atisbar sus consecuencias y amenazas.
Mansfield Park se publicó por primera vez en mayo de 1814. En Mansfield Park hay comicidad satírica, ácida crítica social, rezuma feminismo y hasta un punto de activismo antiesclavista... También es una historia de amor, llena de personajes excelentes y malvados.
Mansfield Park encompasses not only Jane Austen’s great comedic gifts and her genius as a historian of the human animal, but her personal credo as well—her faith in a social order that combats chaos through civil grace, decency, and wit.
At the novel’s center is Fanny Price, the classic “poor cousin,” brought as a child to Mansfield Park by the rich Sir Thomas Bertram and his wife as an act of charity. Over time, Fanny comes to demonstrate forcibly those virtues Austen most admired: modesty, firm principles, and a loving heart. As Fanny watches her cousins Maria and Julia cast aside their scruples in dangerous flirtations (and worse), and as she herself resolutely resists the advantages of marriage to the fascinating but morally unsteady Henry Crawford, her seeming austerity grows in appeal and makes clear to us why she was Austen’s own favorite among her heroines.