El regalo de la escritura de Mary Oliver es comunicar la belleza sencilla del mundo y hacerla inolvidable. Esto nunca ha sido más cierto que en la luminosa colección de ensayos y poemas que conforma «Vita longa». Con la gracia, la delicadeza y la precisión que caracterizan toda su obra, Mary Oliver nos muestra en este libro que escribir «es una forma de alabar el mundo», y nos sugiere, de forma aparentemente sutil pero inapelable, que leamos sus ensayos y sus poemas como «repentinos aleluyas» con los que celebrar el esplendor de la existencia.
Es una novela diferente, una ardiente defensa del amor sensual y una fervorosa crítica de la represión religiosa de las pasiones sentimientos humanos; una obra completamente distinta a las anteriores del autor, aunque lleve el inconfundible sello de su siempre alerta curiosidad filosófica.
Este libro es el reflejo de la huella cultural, artística, política y filosófica que la India dejó en Octavio Paz (embajador desde 1962 hasta 1968); una India vivida en cuanto experiencia personal, en los reveladores capítulos autobiográficos que abren y cierran el volumen; una India, por otro lado, examinada en su complejidad nacional, religiosa e histórica. El libro nos permite ampliar nuestro horizonte mediante la presentación de una realidad tan distinta, nos incita a ahondar en la fértil discrepancia entre nuestra visión del mundo y las que ahí imperan, a trazar analogías o a perfilar contrastes que, al alterar nuestra rutina, pueden permitirnos ver en nuestro entorno fecundas posibilidades latentes.