Antonia Scott es especial. Muy especial.
No es policía ni criminalista. Nunca ha empuñado un arma ni llevado una placa, y, sin embargo, ha resuelto decenas de crímenes.
Pero hace un tiempo que Antonia no sale de su ático de Lavapiés. Las cosas que ha perdido le importan mucho más que las que esperan ahí fuera.
Tampoco recibe visitas. Por eso no le gusta nada, nada, cuando escucha unos pasos desconocidos subiendo las escaleras hasta el último piso.
Sea quien sea, Antonia está segura de que viene a buscarla.
Y eso le gusta aún menos.
Para la autora del libro Silvia Araujo su deseo es que el lector logre conseguir la
ayuda emocional necesaria en estos tiempos de pandemia, donde la mayoría de las personas están propensas a caer en la depresión, el aburrimiento, el estancamiento y el desánimo.
Los recuerdos positivos sobre el ambiente donde se desarrolló su infancia cumplen varias funciones en las diferentes etapas de la vida.
Contribuyen a que la persona sienta bienestar, inculcan sentimientos de gratitud que son el portal de la alegría.
Con la llegada de la edad adulta, estos recuerdos ayudan a mantener una actitud agradable y jovial, aportando una salud física y mental.
En caso de no haber tenido una niñez como lo hubiera deseado, este libro invita al lector a ser creativo en su imaginación, originando una infancia feliz.
Alan nació en Valle de la Pascua, estado Guarico, Venezuela; el 25 de abril de 1986. Ha vivido en varios lugares dentro y fuera. de Venezuela y se siente un ser humano universal. Identificado con una frase de Facundo Cabral: “No soy de aqui, ni soy. de allá.”
Ha hecho un poco de lo que está bien para . la sociedad y mucho de lo que su mente, alma y corazón le dictan. Apasionado empírico por la escritura, vivir la vida liviano y dejar su huella por donde avanza.