Se contaba que Orfeo era un poeta extraordinario, capaz de conmover con su canto a animales, hombres y dioses, que descendió al Hades a rescatar a su esposa difunta y que logró convencer a los dioses infernales de que le permitieran traerla de vuelta al mundo de los vivos, si bien fracasó a última hora por no ser capaz de cumplir la condición impuesta de no volverse a mirarla. Por extraño que parezca, este personaje del mito se convirtió en autor de un heterogéneo grupo de obras que expresaban un pensamiento religioso distinto del imperante en Grecia, con analogías con el Pitagorismo y con la religiosidad eleusina, que postulaba un trato diferente a los seres humanos en el Más Allá, según su comportamiento en vida, y que proclamaba la posibilidad de que sus almas fueran castigadas a retornar al mundo encarnada en otros cuerpos hasta lograr su liberación. Los autores de estas obras sobre el origen del mundo y de los dioses, la creación de los seres humanos y la forma de lograr la salvación prefirieron atribuírselas al mítico personaje, para prestigiarlas.
La Historia de la Literatura no tiene patria, aunque sí lenguas diversas, y es la traducción quien obra esa metempsicosis, esa transmigración que hace propio lo ajeno o, al menos, nos crea la ilusión de entenderlo (de leerlo) como propio. Tampoco, en definitiva, las lenguas tienen patria. El mundo es un poco más pequeño, un poco más aceptable, un poco más comprensible y un poco más asumible si existe la traducción. "Poemas de las Letras Universales" es una antología de poemas escritos en lenguas que no son la española y traducidos a dicha lengua: es una antología construida a partir del trabajo de más de un centenar de traductores que, con su volumen o volúmenes editados en la colección Letras Universales, han contribuido a construir el presente título.
«¿Existe emoción más presente en la poesía que el amor? Pasan los siglos y, con ellos, sus poetas fundamentales, y no hay una época que no sea abrazada por multitud de poemas amorosos. Por eso este género nos gusta tanto a los que confiamos en las bondades de su efecto. El amor, en todas sus variantes y caminos paralelos, es a veces un motor que permite el movimiento y, otras, un arma para combatir el desconsuelo. En los poemas políticos y sociales aparece el afecto a la patria o a sus gentes y en las obras existencialistas se encuentra el mismo apego por entender la vida y amar sus fisuras. Uno puede leer un poema a la naturaleza y hallar en sus versos el sentimiento profundo que despiertan los pájaros, y al mismo tiempo entender la emoción luminosa de la tristeza. Todo eso también es amor: la mezcla de experiencias, gestos y formas de mirar y existir. La poesía nos recuerda quiénes somos y Mario Benedetti es uno de sus mejores intérpretes.