El eco de mis muertes es una pieza única que nos permite, una vez más, adentrarnos en la obra poética de la gran escritora argentina Alejandra Pizarnik a través de la mirada del artista Santiago Caruso.
Siguiendo la estela de La condesa sangrienta (Libros del Zorro Rojo, 2022), las pinturas de Caruso en El eco de mis muertes que incluye una selección de fragmentos del poema «Aproximaciones», escrito entre 1956 y 1958 nos llevan a emprender un recorrido por el imaginario de Pizarnik; más precisamente su traspaso «hacia el otro lado», hacia el universo de la palabra hecha cuerpo y, en última instancia, hacia la muerte. La mirada minuciosa y a la vez penetrante de Caruso realza el ya mítico universo de la poeta. Un libro desplegable que deviene en un objeto imperdible, en un verdadero talismán.
Todos parecían divertirse en aquel baile que reunía a lo más selecto de la sociedad londinense. Todos, excepto ellos dos. Daphne, una hermosa joven agobiada por su madre, y Simon, el huraño nuevo duque de Hastings, tenían el mismo problema: la continua presión para que encontraran pareja. Al conocerse, se les ocurrió el plan perfecto: fingir un compromiso que los liberara de más agobios. Pero no sería sencillo, ya que el hermano de Daphne, amigo de Simon, no es fácil de engañar, ni tampoco lo son las avezadas damas de la alta sociedad. Aunque lo que complicará de verdad las cosas será la aparición de un elemento que no estaba previsto en este juego a dos bandas: el amor.
Todos parecían divertirse en aquel baile que reunía a lo más selecto de la sociedad londinense. Todos, excepto ellos dos. Daphne, una hermosa joven agobiada por su madre, y Simon, el huraño nuevo duque de Hastings, tenían el mismo problema: la continua presión para que encontraran pareja. Al conocerse, se les ocurrió el plan perfecto: fingir un compromiso que los liberara de más agobios. Pero no sería sencillo, ya que el hermano de Daphne, amigo de Simon, no es fácil de engañar, ni tampoco lo son las avezadas damas de la alta sociedad. Aunque lo que complicará de verdad las cosas será la aparición de un elemento que no estaba previsto en este juego a dos bandas: el amor.
IDEARON UN PLAN PERFECTO EN EL QUE EL AMOR NO TENÍA CABIDA...
Desde que fue presentada en sociedad, Daphne no tiene un momento de respiro. La culpa es de su madre, a la que adora, pero que está obsesionada con encontrarle un marido cuanto antes. Lo peor del caso es que los hombres razonablemente deseables no están interesados, y los que sí lo están son unos incansables pesados de los que tiene que librarse... incluso a golpes. Por eso acepta encantada la idea del duque de Hastings de fingir un noviazgo que ahuyente a los pretendientes. Aunque quizá también tenga algo que ver el hecho de que el joven duque comienza a resultarle cada vez más seductor.
PERO HAY COSAS DE LAS QUE ES IMPOSIBLE ESCAPAR
Marcado por una infancia llena de soledad y resentimiento, Simon Basset, el nuevo duque de Hastings, no quiere saber nada de la vida social de Londres ni, desde luego, de los intentos de las elegantes damas de "cazarlo" como marido para sus hijas. Cuando conoce a Daphne, cree haber encontrado el plan perfecto: un compromiso ficticio que mantenga alejadas a las pretendientes que lo agobian. Y cuando la atracción fingida comienza a convertirse en algo demasiado real, Simon deberá enfrentarse a los fantasmas del pasado que le impiden disfrutar la felicidad que el destino pone al alcance de su mano.
Tras regresar a su ciudad natal, un Madrid desdibujado y sórdido, el protagonista de El dueño del secreto se ve implicado por una serie de casualidades en una supuesta conspiración contra el dictador, atrapado por la maquinaria de una conjura para cambiar el destino de España. Los recuerdos de su juventud se mezclan con la realidad de unos años turbulentos, en los que toda una generación se movía en un entorno de incertidumbre política y esperanza renovada.
El dueño del secreto es una novela fascinante que refleja las tensiones y cambios sociales que siguieron a la muerte Franco en 1975 y es también una acertada reflexión sobre la memoria, tanto individual como colectiva, y sobre cómo los eventos históricos moldean la vida de las personas.
En un apartamento de Londres, dos niños afrontan la tristeza por la inesperada muerte de su madre. Tras el fallecimiento de su esposa, el padre es un hombre a la deriva. En medio del desconsuelo, la familia recibe la visita de Cuervo —antagonista, embustero, protector, terapeuta, niñero—, una ave negra y picuda que amenaza con quedarse en la casa hasta que sanen las heridas familiares.
«Esta es una carta de amor al dolor indescriptible y a la formidable belleza del mundo. La vida es sombría. La vida es divertida. Esta es una carta de amor a mis familiares, vivos o muertos. Es una carta de amor a la poesía, a los cuentos para niños, a las fábulas, a los mitos, a los ensayos y a los dramas teatrales. Al acto de leer de forma amplia y libre, al acto de reimaginar y reinventar cuanto hemos leído. A quienes entrarían bramando en una biblioteca cual cuervo gigante y borracho, para devorar y engullir entre gritos y alaridos.
Ningún lord había sido nunca jinete de dragones. Pero Jaxom, el joven señor de Ruatha, no es cualquier persona. Y cuando encontró un huevo más pequeño de lo normal, casi abandonado, y lo llevó a la sala de eclosión, selló su destino.
Nunca en la historia de Pern ha habido un dragón como Ruth. Pequeño y de un purísimo color blanco, es inteligente, valiente y leal. Sin embargo, debido a su tamaño, el resto de dragones lo desprecian, ya que no se le considera apto para pelear contra las hebras.
Yákov Petróvich Goliadkin es un funcionario de bajo rango de San Petersburgo que, despues de que lo echen de una fiesta a la que no ha sido invitado, se encuentra, en medio de una tormenta, con un hombre con una apariencia que es exacta a la suya. Al llegar a casa, se lo encuentra sentado en su cama y al día siguiente en su oficina. Extrañamente, los dos hombres entablan una especie de amistad: cenan juntos e intercambian confidencias, pero pronto Goliadkin empieza a temer que conspira contra el y se reconcome porque ve que triunfa en sociedad. Ahora bien: ¿el doble es real? ¿Es una alucinación, una proyección? ¿Realidad y delirio están bien delimitados o se funden? ¿Goliadkin está loco desde un principio o se vuelve loco durante el relato? ¿El doble es causa o consecuencia de la locura? Todas estas preguntas han inquietado a la crítica y a los lectores de El doble (1846) durante casi doscientos años y seguramente sean la causa de que la novela, despreciada en su día y aun así una de las más famosas de Dostoievski, conserve su misterio.
Publicada en 1846, “El doble” constituye un caso sumamente representativo de esa clase de creaciones que, adelantadas a su tiempo, acaban siendo consagradas por la posteridad. Partiendo de un tema literario tradicional –el de la persona que trata de salvaguardar su dignidad ante una burocracia avasalladora y despreciativa–, y combinándolo, a través del patético personaje de Yakov Petrovich Goliadkin, con el tema del desdoblamiento de la personalidad, en esta novela el genio literario de Fiódor Dostoyevski (1821-1881) no sólo supera la mera tragedia grotesca, sino que extrae de ella posibilidades tan insospechadas como espeluznantes...
El pasado nunca muere, solo cambia de rostro.
Un thriller psicológico donde los secretos familiares y el miedo dictan el destino de sus personajes.
Como cada sábado, desde que decidió que su trabajo de fin de grado en Criminología versaría sobre la hibristofilia, esa rara patología que designa la atracción por criminales violentos, Olivia visita en la Prisión de Soto del Real a Pedro Díaz, autor de los asesinatos de tres jóvenes el día que cumplían la mayoría de edad. El mismo sábado que Pedro confiesa a Olivia que había perpetrado otros crímenes anteriores, Inés, la mujer de Pedro y madre de sus dos hijos, Alicia y Adrián, aparece asesinada en su casa. Los inspectores de Homicidios Virginia Lambert y Román Presedo serán los encargados de investigar un crimen que se complicará con el secuestro de Alicia, precisamente el día de su decimoctavo cumpleaños. Ambos sucesos tienen el inconfundible olor de la venganza.