G.W. Pabst, uno de los más grandes directores de cine, quizás el más grande de su época, está rodando en Francia cuando los nazis llegan al poder. Hollywood se presenta como la única salida para escapar de los horrores que anuncia la nueva Alemania, pero, bajo el sol cegador de California, el famoso director es un don nadie, y ni siquiera Greta Garbo, la actriz a la que catapultó, quiere ayudarle.
Su fracaso y las noticias sobre la enfermedad de su anciana madre lo llevarán de regreso a su Austria natal, ahora ocupada, en lo que supondrá la oportunidad perfecta para que el ministro de Propaganda, Joseph Goebbels, pueda captar de nuevo al genio del cine. Pabst está decidido a no dejarse someter por ninguna dictadura y responder solo ante el séptimo arte, pero la telaraña de la maquinaria nazi ha empezado a encerrarle en una posición desesperada.
Daniel Kehlmann retrata con maestría el pacto fáustico que dio lugar al descenso de Pabst a los infiernos, al convertirse en el cineasta del Tercer Reich. El director explora las complicadas relaciones entre arte y poder, belleza y barbarie, gloria y fracaso, en una novela tan entretenida como mordaz.
Kim Hani, una gumiho antes conocida como el infame Zorro Escarlata, ha dejado de devorar almas y ahora trabaja en una cafetería y se dedica a molestar a un dios embaucador muy irritante.
La deidad en cuestión es Seokga el Caído, quien, exiliado del reino celestial, trabaja en el reino mortal para ganarse la redención. Y cuando un poderoso demonio amenaza con acabar con todo, el emperador le ofrece un trato: si Seokga elimina al demonio y al esquivo Zorro Escarlata, será perdonado.
Hani, sin embargo, no piensa dejarse atrapar, y tiene una estrategia que ni siquiera el dios del engaño verá venir: formar equipo. Ayudará a que Seokga se ocupe del demonio, pero le saboteará para que no descubra su identidad secreta.
Pero, cuando una inevitable atracción una al dios y a la gumiho, ¿podrán mantenerse unidos para evitar el apocalipsis, o permitirán que sus secretos destruyan lo que hay entre ellos... y al mundo entero?
El esperadísimo final de la aclamada y galardonada saga La Guerra de la Amapola combina de un modo devastador la historia de China con un fantástico mundo de dioses y monstruos. Tras la brutal guerra civil, Rin lo ha perdido prácticamente todo. Pero no piensa abandonar a aquellos por quienes ha sacrificado tanto: la gente de las provincias del sur, y en especial la de Tikany, el pueblo que es su hogar. Al volver a sus raíces, Rin se enfrenta a retos difíciles, pero también encuentra inesperadas oportunidades. A pesar de que sus nuevos aliados de la Coalición Sureña son maliciosos y no se puede confiar en ellos, Rin pronto se da cuenta de que el auténtico poder en Nikan reside en la gente corriente, que ansía venganza y la venera como una diosa salvadora. Apoyada por las masas y por el ejército sureño, Rin hará lo que haga falta para destruir a sus enemigos y a cualquiera que amenace las artes chamánicas y a sus practicantes. A medida que crece su poder e influencia, ¿será capaz de resistirse a la embriagadora voz del Fénix, que solo desea ver el mundo arder?
Un formidable tríptico que va del pasado reciente a un futuro postapocalíptico, en el que las expectativas y la pérdida se entremezclan en un mundo de rápida transformación.
«Excelente. Aunque se narren escenarios distópicos, futuristas o de ciencia ficción, lo que prevalece en estos relatos semiapocalípticos es el retrato de emociones humanas casi primitivas, de nuestra relación confenómenos fuera del control humano: y la incertidumbre, la nostalgia y el duelo que se derivan de ello».
Xita Rubert
Desde el pasado reciente a un futuro lejano, las tres historias incluidas en este nuevo libro de Daniel Galera nos hablan de expectativas y pérdidas, y de cómo, a partir de nuestros errores, reconstruir la vida en un mundo que se transforma a toda prisa.
«El dios de los helechos» relata la ansiosa espera de una pareja ante el nacimiento de su primer hijo en vísperas de las elecciones presidenciales de Brasil. Ambos se ven inmersos en una atmósfera de incertidumbre, tanto por el destino que le espera a su futuro hijo como por el rumbo del país.
Debut de una desconocida Arundhati Roy en el año 1997, El dios de las pequeñas cosas ha sido uno de los grandes fenómenos editoriales de las últimas décadas. Ganador del Premio Booker y traducido a más de cuarenta lenguas, es ya un clásico contemporáneo con ocho millones de lectores en todo el mundo.
Estha y Rahel, dos gemelos del sur de la India, descubren muy pronto que el amor —como las leyes que rigen sus vidas— tiene límites inquebrantables. La visita de su prima Sophie, el regreso de su madre y un gesto fuera de lugar desencadenan una serie de acontecimientos cuyos ecos resuenan años después transformando para siempre su mundo.
Esta saga familiar comparada con obras de Gabriel García Márquez y de Salman Rusdie es mucho más que el retrato de una familia. Es una joya narrativa sobre el deseo y la pérdida, la infancia y sus fracturas, el amor y la justicia. Una novela llena de belleza sobre las decisiones que cambian una vida entera.
El 25 de enero de 1963, a las 15.30 horas, François Besson es sorprendido por una visión que acaba cobrando un valor simbólico: en el momento en el que se alza hacia el cielo el aullido de una sirena, una chica joven aparece montada sobre una motocicleta y desaparece cuando cesa el ruido. Este instante provoca en el narrador una sacudida interior: «Desde este día, todo se ha podrido. Yo, François Besson, veo la muerte en todas partes.» Durante los siguientes trece días, François Besson siente cómo el vacío va creciendo en él. El primer día, escucha las confidencias de una amiga, grabadas en una cinta, en las que narra qué esperaba de la vida, su cansancio y sus razones para acabar con todo. A partir de entonces, Besson empieza un peregrinaje por las calles de una gran ciudad, mientras intenta escapar de su agonía.