El destierro a la soledad de Madame de Prie en tiempos de Luis XV, el deambular de un coronel de las tropas de Napoleón por tierra enemiga entre los martirizados cuerpos de sus subordinados, o el amor obsesivo y sumiso más allá de la muerte de un médico europeo en la India colonial son algunos de los argumentos de este sugestivo libro de relatos de Stefan Zweig. La lucha de los hombres por sus pasiones, la tragedia de los destinos arrollados por la fortuna y el dolor como influjo de supervivencia se inscriben al rojo vivo en cada una de estas sobrias y conmovedoras narraciones de uno de los escritores más apreciados por el público de nuestro tiempo.
«Los relatos de Alice Munro contienen muchas veces novelas enteras, abarcan amplitudes temporales y saltos de generaciones que uno no imaginaba que pudieran caber en el espacio de unas pocas decenas de páginas.»
Antonio Muñoz Molina
En los diez relatos que componen Amistad de juventud se recrean los misterios que anidan en el centro de la experiencia humana. Múltiples vidas circulan por sus páginas, las vidas de hombres y mujeres que rememoran los deseos y los sueños que enterraron hace quizá demasiado, las vidas que resultaron de elecciones incomprensibles pero que asimismo las han moldeado hasta convertirlas en lo que son. La mano sabia de Alice Munro lo describe todo con una piedad y un arte inusitados, haciendo de este libro una verdadera obra maestra.
AlICE MUNRO está considerada la maestra mundial del relato contemporáneo. Sus cuentos destilan la melancolía americana de Carson McCullers, Eudora Welty y Raymond Carver, y además ostentan una profundidad absolutamente chejoviana.
Traducción de Esperanza Pérez Moreno
Harriet Pringle acaba de llegar a Atenas tras huir de la Rumanía ocupada por los nazis y está inquieta por la situación de su marido Guy, atrapado en Bucarest. Cuando al fin consiguen reencontrarse en la capital griega, les esperan nuevos problemas: pronto los italianos invadirán el país, empezará la escasez de alimentos y la gente mostrará su lado más egoísta. Pese a la guerra Guy vive absorto en sus quehaceres como profesor y está más pendiente de su entorno que de su mujer. Mientras el enemigo avanza y Grecia lucha por mantenerse en pie, también su relación pende de un hilo.
Tras La gran fortuna y La ciudad expoliada, Manning vuelve a asombrarnos con una de las más soberbias reconstrucciones históricas de la literatura inglesa del siglo xx. Esta novela pone el broche final a su aclamada Trilogía balcánica, un clásico imprescindible sobre la Europa de la segunda guerra mundial, un periodo que la autora explora magistralmente desde la cotidianidad de sus inolvidables personajes.
El eco de un tiro en los despachos de Whitehall, el complejo administrativo cjue el gobierno británico posee en el centro de Londres, no anuncia tan solo la extraña muerte de un alto funcionario, sino también el principio de una sutil intriga. Kate y Octavian, jefe del departamento donde trabajaba el difunto, forman un matrimonio aparentemente feliz que alberga en su casa de Dorset a un extravagante grupo de personajes: un excéntrico tío que abandonó la India bajo sospecha, un atormentado amigo superviviente de Dachau, el abogado responsable del caso y amante platónico de Kate, hijos de distintos matrimonios, conocidos, visitantes ocasionales... Y todos ellos relacionados de un modo u otro con el muerto en una deliciosa comedia de errores, donde las sonrisas esconden a menudo pecados de mucha hondura. Sirviéndose de los clásicos elementos del thriller, en Amigos y amantes Iris Murdoch explora con maestría los temas que desde siempre le han preocupado: el amor, la amistad y la perversa frontera que separa el bien y el mal.
Los episodios que conforman esta novela abarcan doce años en la vida del escritor—que se distancia de sí mismo para observarse como personaje—en cuatro escenarios: la Berlín de 1928, una remota isla griega en 1933, Londres en 1938 y California en 1940. De cada uno, el autor recuerda a la persona en torno a la que gravitó su vida: el estirado y solitario señor Lancaster, cuya anticuada moral paradójicamente invitó al joven Christopher a descubrir su erotismo en la libertina Berlín de los cabarets; el rico Ambrose, desencantado de la intolerancia de Inglaterra con la homosexualidad y resignado a llevar una vida donde podrá satisfacer su deseo, pero difícilmente conocerá el amor; Waldemar, un buscavidas que trata de usar a una joven inglesa heredera para huir de Alemania, y Paul, un gigoló estadounidense que vende su encanto a los adinerados personajes que pueblan la próspera industria de Hollywood. A través de todos ellos Isherwood urde un relato íntimo y personalísimo en el que explora la vida secreta de una generación condenada a vivir los afectos como turistas sentimentales.
Américo Vespucio, que legó su nombre al Nuevo Mundo, no participó sin embargo
en su descubrimiento, ni tampoco pretendió jamás bautizarlo. Entonces, ¿por qué
lleva su nombre el continente? En este ensayo, escrito en 1941 y publicado póstumamente, Zweig reconstruye el conjunto de circunstancias, casualidades y malentendidos que explican el extraño error que inmortalizó a Vespucio. Paradójicamente, Colón descubrió América, pero no la reconoció, mientras que Vespucio, que no la descubrió, fue el primero en reconocerla como un nuevo continente. Y es que lo decisivo de un hecho es el conocimiento que tenemos del mismo, y por eso, como señala Zweig, quien «lo narra o lo explica puede resultar más importante para la posteridad que quien lo llevó a cabo».