Rose McCarthy es la legendaria directora de la revista Mode. Tras la muerte de su esposo, ha estrechado la relación con sus cuatro hijas. Todas tienen carreras de éxito: Athena es una conocida chef televisiva; Venetia es diseñadora de moda; Olivia, jueza de un tribunal superior; y Nadia, la más joven, es diseñadora de interiores en París.
Nadia considera que su vida es perfecta: está casada con el aclamado autor Nicolas Bateau, que la adora a ella y a sus hijas. Pero todo cambia cuando un escándalo explota en la prensa: Nicolas tiene una aventura con una atractiva y joven actriz.
Con el corazón roto y humillada públicamente, Nadia se refugia en su familia mientras intenta recuperar la estabilidad. A medida que madre e hijas pasan más y más tiempo juntas, no tardan en darse cuenta de qué es lo verdaderamente importante en la vida.
La vida no es una carrera. No hay ganadores ni perdedores. A muchísimas personas les va mejor que a ti… y muchísimo peor», se repite Luke. Durante más de diez años, Luke Healy ha invertido toda su autoestima en su carrera. Pero entonces, casi de la noche a la mañana, parece que todo se desvanece.
Con el telón de fondo de un clima global que cambia peligrosamente, La autoestima y el fin del mundo abarca dos décadas de tragicómico autodescubrimiento, hasta que a Luke se le presenta la posibilidad de que su obra renazca en Hollywood. Pero ¿a qué precio?¿Qué sucede cuando no eres quien necesitas ser? Y, en última instancia, ¿quién puedes ser en el fin del mundo?
Todos los días friego la preciosa casa de los Winchester de arriba abajo. Recojo a su hija del colegio y preparo deliciosas comidas para toda la familia antes de subir a cenar sola en mi minúscula habitación del piso superior.
Intento no prestar atención a Nina cuando lo ensucia todo simplemente para ver cómo lo limpio. A las extrañas mentiras que cuenta sobre su propia hija. A su marido, que cada día parece más abatido. Pero cuando miro a Andrew a los ojos, castaños, encantadores y llenos de dolor, no me resulta difícil imaginar cómo sería vivir en la piel de Nina. El gran vestidor, el coche de lujo, el esposo perfecto.
Hasta que un día no me resisto a probarme uno de sus maravillosos vestidos blancos. Solo quiero saber qué se siente. Pero ella pronto lo descubre, y cuando me doy cuenta de que la puerta de mi habitación solo se cierra por fuera ya esdemasiado tarde.
Algo me reconforta: los Winchester no saben quién soy en realidad.
No saben de lo que soy capaz...