Autor intempestivo, maldito y antimoderno, antes incluso de la publicación de Las flores del mal Baudelaire ya se había labrado un nombre entre sus contemporáneos como crítico perspicaz y temible. Sus intereses abarcaban todas las manifestaciones artísticas, desde la música a la estética, pasando por la literatura, el arte y la traducción. Este volumen reúne por primera vez en español la totalidad de sus escritos sobre estética, que incluye no sólo obras tan representativas como las dedicadas a los Salones de 1845 y 1846 y El pintor de la vida moderna, sino también los artículos publicados en la prensa francesa, los prólogos a las traducciones de Poe o el estudio que dedicó a la obra de Wagner. Todos ellos ilustran su pensamiento artístico, literario y musical, y el ejercicio de la crítica como tarea subjetiva y vehemente, destinada a proponer perspectivas fundadas y singulares. Los textos que hoy presentamos trazaron la hoja de ruta de la modernidad y recuperan para el lector contemporáneo una concepción vigente del fenómeno estético que transciende los confines de las artes para abrirse de pleno a lo nuevo.
Con sus relatos, reunidos en este volumen, escritos en total libertad para la revista underground Open City, Charles Bukowski se convirtió de inmediato en una celebridad «una leyenda viviente» (New York Review of Books), cuya fama fue aumentando vertiginosamente con la publicación de sus otros libros de relatos y poemas: «el sucesor de Miller y Burroughs», comentó Le Nouvel Observateur. Con su brutalidad, su salvaje y tierno sentido del humor, su tremenda sinceridad, Bukowski borracho, enloquecido, atrapado en una sociedad cuyos presuntos valores le asquean consigue, con su estilo descarnado y escueto, conectar inmediatamente con el lector.
Tras cautivar a veinte millones de lectores en todo el mundo con La chica del tren, Paula Hawkins vuelve con una apasionante novela sobre las historias que nos contamos al recordar nuestro pasado y su poder para destruirnos. Pocos días antes de morir, Nel Abbott estuvo llamando a su hermana, pero Jules no cogió el teléfono, ignoró sus súplicas de ayuda. Ahora Nel está muerta. Dicen que saltó al río. Y Jules se ve arrastrada al pequeño pueblo de los veranos de su infancia, un lugar del que creía haber escapado, para cuidar de la adolescente que su hermana deja atrás. Pero Jules tiene miedo. Mucho miedo. Miedo al agua, miedo de sus recuerdos enterrados largo tiempo atrás, y miedo, sobre todo, de su certeza de que Nel nunca habría saltado? No te fíes nunca de una superficie en calma, no sabes lo que puede haber debajo.