Estamos en los años sesenta y Ken Kesey, el autor de "Alguien voló sobre el nido del cuco", ha reunido a su alrededor a los «bromistas», una desmadrada corte de jóvenes radicales embarcados en novísimos proyectos de vida. Recorren los Estados Unidos de costa a costa en un autobús que conduce Neal Cassady (el mítico Moriarty de En el camino, de Kerouac, amado por Allen Ginsberg y por algunos de los mejores espíritus de su generación), y celebran la vida, el éxtasis orgiástico, las drogas que abren las puertas de la percepción. Y tienen a las fuerzas del orden y al F.B.I. en los talones... La utilización de monólogos interiores, diálogos y múltiples puntos de vista, recursos todos ellos provenientes de la literatura de ficción, combinados con técnicas propias del periodismo, como la investigación exhaustiva, las entrevistas minuciosas, el gusto por «la exclusiva» y un ojo agudísimo para el detalle revelador, dan como resultado este espléndido "Ponche de ácido lisérgico".
Esta novela inmensa, catalogada por algunos en la categoría de «novelas-mundo», imposible de situar en corriente literaria alguna, es una extensa e intensa meditación sobre el tiempo y la memoria, fundamentalmente, así como sobre el Arte, las pasiones y las relaciones humanas (como por ejemplo su descripción del proceso de los celos de Swann con Odette de Crécy, reflejo de los suyos propios con sus amantes, tanto femeninos como masculinos).
La maestría de Hearn para traducir e interpretar las tradiciones orales de cada nación, junto con su excepcional talento narrativo, nos brinda una colección de relatos, algunos de ellos inéditos en nuestro idioma, que reflejan de manera excepcional las creencias, mitos populares y leyendas ancestrales de estas culturas milenarias. Un libro que nos invita a adentrarnos en un mundo repleto de magia, misterio y sabiduría y que rinde homenaje al arte de contar historias. En Lafcadio Hearn por las rutas de la seda celebramos, no solo la riqueza y diversidad de la narrativa Oriental, sino también el legado imperecedero de Koizumi Yakumo, el escritor que más ha contribuido a exportar la cultura japonesa y oriental a Occidente.