Capitanes intrépidos se publica en 1897, poco después de que Kipling hubiera abandonado Norteamérica y regresado a Inglaterra. Esta obra se ha mantenido viva a lo largo de los años exhibiendo unos valores que le sirvieron a Kipling para ganarse más de una crítica. Pero ésta no es sólo una novela pedagógica, también es una estupenda novela de aventuras, que hará disfrutar a todos los lectores que gusten de la narración clásica de la novela de acción y aventuras.
Lucy Hutton y Joshua Templeman se odian. No es que se caigan mal, que no se entiendan o que no tengan feeling, no… simple y llanamente se ODIAN. Sí, en MAYÚSCULAS.
Ambos comparten oficina en el gigante editorial Bexley & Gamin, y mientras Lucy es encantadora y servicial, viste de colores alegres y lleva los labios de un rojo chillón, Joshua es frío, eficiente y calculador, y viste una camisa concreta para cada día de la semana. Agua y aceite, vamos.
Cuando surge la gran oportunidad de promoción laboral para ambos, lo de Lucy y Joshua se convierte en una lucha sin cuartel. ¿Quién conseguirá el codiciado ascenso, convirtiéndose así en el jefe —y tortura segura— del otro?
Y mientras ellos afilan sus cuchillos, un pequeño incidente en el reducido espacio de un ascensor lo pondrá todo patas arriba...