Las cartas de un gran escritor cuentan la historia de una vida que corre paralela a su obra. Las de Irène Némirovsky esbozan inicialmente el retrato de una joven apasionada que descubrió el gozo de sus primeras aventuras y la alegría de estudiar en la Sorbona en los felices años veinte. Luego van conformando una imagen más firme, la de una mujer brillante, preocupada y decidida, que se convertiría en la consumada novelista de El baile y David Golder. Una etapa en la que habla con su «querido maestro» Gaston Chérau, grandes editores y autores de la época sobre la escritura, los libros y el cine, por supuesto, pero también sobre las pequeñas cosas que componen la cotidianidad. A partir de 1938, el tono se vuelve menos desenfadado, hasta julio de 1942, cuando la correspondencia se interrumpe de forma brusca tras la trágica detención de Irène Némirovsky. Familiares, amigos, editores y admiradores toman entonces la pluma, intentando salvarla como sea y mantener vivos sus textos.
En estas Cartas extraordinarias María Negroni ilumina el mundo en que vivieron y crearon Louisa May Alcott, Emilio Salgari, Charles Dickens, Mark Twain, Jack London y tantos otros grandes del siglo XIX, cuyas narraciones serán siempre nuestro ADN sensible, las marcas que han dejado en nuestro corazón aquellas primeras lecturas.
Correspondencia cuidadosamente apócrifa, a veces improbable, o imposible por anacrónica, a veces incluso dirigida a personajes de ficción que, sin ignorar las circunstancias biográficas, históricas y sociales, emprenden, casi con saña, una empedernida reflexión en torno a los costos y peligros de la escritura.
Mr. Shaitana es muy conocido por las fiestas que da en su casa. Sin embargo, se trata de un hombre extravagante del que todos desconfían. Además, tiene una afición poco usual: coleccionar criminales que han evadido la justicia.
En una de sus cenas, convoca a cuatro sospechosos de asesinato y a cuatro criminólogos, entre los cuales se encuentra Hércules Poirot. Tras una partida de bridge, descubren que el anfitrión ha sido asesinado por uno de los invitados…
Para averiguar el culpable, Poirot tendrá que ahondar en la psicología de cada sospechoso. ¿Quién de ellos tiene la mente fría de un asesino sin compasión?