Sexta entrega de la extraordinaria saga "Dune", Casa Capitular abre insólitas dimensiones a na narración que está considerada la cumbre de la ciencia ficción contemporánea.
Las Honorables Madres se enfrentan, con sus terribles poderes, a la secular Bene Gesserit. Las revenidas Madres, ocultas y fortificadas en su planeta Casa Capitular, intentan revivir el viejo orden que les dio su antiguo poder en todo el universo. Un ghola de Miles Teg está siendo adiestrado para superar incluso a su poderoso antecesor.
La unión de Duncan Idaho y Murbella, cautivos ambos en la no-nave, puede arrojar luz sobre el traumático fenómeno de la Dispersión.
En esta brillante alegoría acerca del poder y la rebelión, la extensa familia de los Ventura, sus cónyuges y sus treinta y cinco hijos pasan el verano en una mansión señorial alejada de la civilización, que se alza como un espejismo en medio de la llanura. Por sus habitaciones deambulan los niños, poblandolas con intrigas y juegos que alteran el orden impuesto por sus padres decadentes. Y cuando los mayores deciden pasar un fastuoso día de campo solos, encierran a sus hijos en el enorme caserón, solo separado por una reja con lanzas de la naturaleza y sus fuerzas indomadas. Pero también en los niños anida la subversión.
«¿Qué relación puede haber entre las muchas personas de las incontables historias de este mundo, que, desde los extremos opuestos que los separan, acaban juntándose?» ¿Qué puede unir a los jóvenes pleiteantes de una causa testamentaria que lleva tantas generaciones prolongándose «que no hay nadie con vida que sepa lo que significa» con una señora volcada en los asuntos de una comunidad africana llamada Borriobula-Gha? ¿Cómo se relacionan el baronet sir Leicester Dedlock y su altiva mujer, lady Dedlock, con un muchacho que barre las esquinas y malvive en uno de los rincones más infectos de Londres? ¿Cómo pueden ser amigos el señor Jarndyce, un íntegro caballero cuyos estados de ánimo dependen del viento del este, y el señor Skimpole, uno de los caraduras más impresionantes de la historia de la literatura? Sumemos a eso una extensísima galería de personajes siniestros o angelicales, orgullosos o humillados, pusilánimes o magnánimos, y obtendremos un atisbo del cuadro general de Casa Desolada (1852-1853), donde todo, en efecto, está conectado.